LA MA­DE­RA Y EL ME­TAL EN EL VIN­TA­GE DE LAS LU­MI­NA­RIAS

Domus en Español Rep Dominicana - - ELZEVIRO -

La ten­den­cia du­ran­te los úl­ti­mos años y que se­gui­rá ri­gien­do por mu­chos más pa­ra los fa­bri­can­tes de lu­mi­na­rias y lám­pa­ras es lo­grar in­cre­men­tar la efi­ca­cia de las fuen­tes de luz y lo­grar ma­yo­res po­ten­cias con me­no­res con­su­mos de ener­gía, y me­dian­te el uso de pro­duc­tos me­nos con­ta­mi­nan­tes. To­do ello de la mano con la pro­tec­ción del me­dioam­bien­te y las exi­gen­cias de di­se­ño del mer­ca­do.

El LED es par­te pri­mor­dial en es­te ca­mino, ya que per­mi­te lo­grar al­tos ni­ve­les de ilu­mi­na­ción, con ba­jo consumo ener­gé­ti­co y sin agen­tes no­ci­vos pa­ra la sa­lud y el me­dioam­bien­te co­mo lo son el mer­cu­rio y la emi­sión de ra­yos UV. La ma­yor par­te de los fa­bri­can­tes a ni­vel mun­dial han mi­gra­do su por­ta­fo­lio de pro­duc­tos a LED, aun­que por ra­zo­nes de di­se­ño y ca­li­dad de luz si­gan ma­ne­jan­do ar­tícu­los con des­car­ga co­mo so­dio, ha­lo­ge­nu­ros me­tá­li­cos y ha­ló­ge­nos.

En cuan­to a los ar­qui­tec­tos y di­se­ña­do­res, la ten­den­cia es ha­cia el mi­ni­ma­lis­mo y el uso de lu­mi­na­rias con un to­que re­tro o vin­ta­ge, así co­mo el uso de ma­te­ria­les no­bles co­mo la ma­de­ra y el me­tal, res­pe­tan­do siem­pre la fun­cio­na­li­dad. To­do ello en bus­ca de re­du­cir la can­ti­dad de desechos y el consumo de ener­gía, uti­li­zan­do en gran me­di­da la ilu­mi­na­ción na­tu­ral.

Hoy de­bi­do a la am­plia ofer­ta de pro­duc­tos de los fa­bri­can­tes de lu­mi­na­rias, tan­to ar­qui­tec­tos co­mo di­se­ña­do­res se han en­fo­ca­do en uti­li­zar lu­mi­na­rias con tec­no­lo­gía LED co­mo pri­me­ra op­ción, ya que apar­te de brin­dar al­tos ni­ve­les de ilu­mi­na­ción, ba­jo consumo y pro­tec­ción al me­dioam­bien­te son muy fá­ci­les de con­tro­lar a tra­vés de sis­te­mas au­to­ma­ti­za­dos, los cua­les fa­ci­li­tan la vi­da de los usua­rios.

En el ca­so del di­se­ño, to­do de­pen­de­rá de las es­truc­tu­ras, los pro­yec­tos y so­bre to­do de los gus­tos de los con­su­mi­do­res o usua­rios fi­na­les. Los di­se­ños de la ilu­mi­na­ción es­tán re­la­cio­na­dos di­rec­ta­men­te con la ar­qui­tec­tu­ra y el di­se­ño in­te­rior. Ellos son los que mar­can la pau­ta de los equi­pos de ilu­mi­na­ción que se van a uti­li­zar. Hoy po­de­mos en­con­trar­nos con es­truc­tu­ras muy mo­der­nas con gran can­ti­dad de de­ta­lles de ilu­mi­na­ción, así co­mo con ilu­mi­na­ción muy pun­tual y fun­cio­nal que va de la mano con su pro­pio di­se­ño. Es co­mún, en­con­trar am­bas pro­pues­tas en un mis­mo edi­fi­cio mez­cla­da in­clu­so con lu­mi­na­rias vin­ta­ge o re­tro. El uso de ma­te­ria­les no­bles co­mo la ma­de­ra y el ace­ro, así co­mo de ma­te­ria­les re­ci­cla­dos o de ba­jo im­pac­to en el am­bien­te son la ten­den­cia. Es­tá com­pro­ba­do que a tra­vés de la ilu­mi­na­ción se puede re­gu­lar el com­por­ta­mien­to de las per­so­nas y su es­ta­do de áni­mo.

Ac­tual­men­te, exis­ten tres tem­pe­ra­tu­ras de co­lor (de luz) en el mer­ca­do, que son la luz cá­li­da (ama­ri­lla), luz neu­tral y luz fría (blan­ca), ca­da una de ellas re­pre­sen­ta el co­lor de la luz na­tu­ral en de­ter­mi­na­dos mo­men­tos del día. La luz blan­ca o fría es la re­pre­sen­ta­ción de la luz so­lar en la ma­ña­na, que es una luz que ac­ti­va a la per­so­na, la luz neu­tral es la que po­de­mos ver en­tre las 10 a.m. y las 4 p.m. en lu­ga­res co­mo Cos­ta Ri­ca, y la luz cá­li­da aque­lla que per­ci­bi­mos a par­tir de las 4 p.m. has­ta el ano­che­cer

(luz que nos re­la­ja).

Es­te con­cep­to se apli­ca en las ins­ta­la­cio­nes y con ello se lo­gra re­gu­lar el com­por­ta­mien­to y los es­ta­dos de áni­mo de las per­so­nas.

Por ejem­plo, la luz cá­li­da (ama­ri­lla) se usa en si­tios don­de se re­quie­re re­la­jar a las per­so­nas (ho­te­les, ha­bi­ta­cio­nes, sa­las de es­tar, sau­nas, Spas, res­tau­ran­tes, en­tre otros), mien­tras que la luz neu­tral (no es blan­ca ni ama­ri­lla) bus­ca equi­li­brar a las per­so­nas, por eso su uso es co­mún en ofi­ci­nas, sa­las de es­pe­ra, tien­das por de­par­ta­men­to, en­tre otros, fi­nal­men­te la luz fría (blan­ca) se usa cuan­do se re­quie­re man­te­ner a las per­so­nas aler­tas y ac­ti­vas, co­mo es el ca­so de los hos­pi­ta­les, far­ma­cias, clí­ni­cas, co­ci­nas, en­tre otros.

El uso ade­cua­do de las tem­pe­ra­tu­ras de co­lor no so­lo in­flu­ye so­bre las per­so­nas sino en la be­lle­za de los ma­te­ria­les que se quie­ren re­sal­tar, así que don­de exis­ten co­lo­res cá­li­dos co­mo el ro­jo, cre­ma, ama­ri­llo, ma­rrón, en­tre otros, sus co­lo­res se re­sal­tan con luz cá­li­da (ama­ri­lla), mien­tras que, los to­nos co­mo el ver­de y el azul que son co­lo­res fríos, así co­mo los me­ta­les, se ven me­jor cuan­do los re­sal­ta­mos con una luz blan­ca. En es­pa­cios don­de es­tán am­bos co­lo­res com­bi­na­dos (fríos y cá­li­dos) se re­co­mien­da uti­li­zar una luz neu­tral. Car­los Ca­rri­llo, Light­hing De­sig­ner Ilu­mi­na­tions De­sign

Dia­na Al­va­ra­do, Mer­ca­deo

Vér­ti­ce Di­se­ño

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