¡Sed per­fec­tos!

El Caribe - - Dinero - LUCY COSME ro­sas­pa­ra­elal­ma@gmail.com @lucy­cos­me

UNI­DAD ES COMUNIÓN de men­te y co­ra­zón, pe­ro vul­ne­ra­ble a la do­ble mo­ral. La uni­dad es la comunión de pro­pó­si­to, pe­ro la una­ni­mi­dad es la con­vo­ca­to­ria a Dios para el mis­mo. ¡La uni­dad te ha­ce cohe­ren­te, la una­ni­mi­dad, po­de­ro­so! El lla­ma­do a la uni­dad te ex­po­ne co­mo un ce­rro o una ce­rra­du­ra, pues te­ner una pre­fe­ren­cia en el co­ra­zón y una con­duc­ta en la reali­dad, des­afi­na. O un ro­man­ce fan­ta­sean­do en el al­ma y un en­la­ce a la luz pú­bli­ca; o una pos­tu­ra re­li­gio­sa acé­rri­ma y un mi­se­ra­ble amor al pró­ji­mo, o un dis­cur­so ca­ris­má­ti­co y de­ci­sio­nes co­bar­des. No exis­te uni­dad sin in­te­gri­dad, por ello Je­sús di­jo, sed per­fec­tos co­mo vues­tro Pa­dre ce­les­tial es per­fec­to. No po­de­mos es­tar real­men­te uni­dos con los de­más sin es­tar de acuer­do con no­so­tros mis­mos.

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