Ma­le­du­ca­do: ¿Quién, yo? (2-2)

El Tiempo - - VARIEDADES - Al­ma Ju­lián al­ma.ju­lian@gmail.com

En la pa­sa­da pu­bli­ca­ción, men­cio­na­mos va­rios es­ce­na­rios en que una per­so­na no mues­tra sus mo­da­les con los de­más, hoy te si­go mos­tran­do al­gu­nas co­sas no de­be­mos ha­cer. La pun­tua­li­dad no es tu fuer­te, y te crees que el tiem­po de los de­más no es va­lio­so.

Ro­bas el tiem­po de los de­más lle­gan­do tar­de a tus ci­tas. La pun­tua­li­dad es una ne­ce­si­dad vi­tal pa­ra no per­der al­go que es tan irre­cu­pe­ra­ble y va­lio­so co­mo el tiem­po. Tie­nes po­co tiem­po pa­ra co­mer, lo sa­be­mos. Pe­ro no pue­de ser una ex­cu­sa pa­ra ir cho­rrean­do sal­sa por los la­bios, o co­mes co­mo si no hu­bie­ra un ma­ña­na.

Co­mo he­mos di­cho al prin­ci­pio con mu­cha fa­ci­li­dad ve­mos los ma­los com­por­ta­mien­tos y erro­res en los de­más, pe­ro no nos da­mos cuen­ta que mu­chos de ellos los co­me­te­mos no­so­tros.

Quién no ha di­cho al­gu­na vez una fra­se pa­re­ci­da a es­ta: ¡Qué ve­cino tan ma­le­du­ca­do! ¡Qué for­ma de gri­tar por el te­lé­fono! ¡Qué as­co, co­mien­do con la bo­ca abier­ta! ¡Va­ya ca­rác­ter que tie­ne ese con­duc­tor! ¡Se­rá cer­do, ti­ran­do to­da la ba­su­ra al sue­lo!, et­cé­te­ra.

Cui­da­do, por­que a lo mejor lo di­cen de no­so­tros, aun­que no lo po­da­mos es­cu­char, en más de una oca­sión.

No to­do lo ma­lo lo ha­ce siem­pre el ve­cino de en­fren­te. Son ac­cio­nes que dia­ria­men­te ha­ce­mos que dic­tan si so­mos bue­nos ciu­da­da­nos. Re­cuer­den que los bue­nos mo­da­les y las nor­mas de cor­te­sía ayu­dan a for­jar las bue­nas re­la­cio­nes con quie­nes nos ro­dean a diario.

La vi­da es un boo­me­rang.

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