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Freddy Gi­ne­bra sul­ta­do. En­con­trar a Gui­ller­mo, el ni­ño pro­ta­go­nis­ta, qui­zá fue lo más di­fí­cil. La pri­me­ra to­ma de con­tac­to fue vía Sky­pe por­que es­ta­ba en Nue­va York de va­ca­cio­nes, pe­ro des­de ese mis­mo mo­men­to su­pi­mos que él era nues­tro Jan, y creo que fue una gran elec­ción.

¿Pa­ra us­te­des cuál fue la es­ce­na más di­fí­cil de fil­mar? Freddy: ¿Pa­ra ti cuál fue? Gui­ller­mo: Bueno, la par­te de Romeo y Ju­lie­ta, cuan­do le que­ría gri­tar a mi abue­lo por­que es­ta­ba in­te­rrum­pien­do mi obra y él se irri­ta con el sus­to. Freddy: Sí, esa fue una es­ce­na muy lin­da. Él es­tá ha­cien­do de Romeo y Ju­lie­ta con su novia y yo es­toy en el pú­bli­co. Cuan­do a Romeo lo ma­tan, yo, sien­do un vie­jo de­cré­pi­to, sal­go co­rrien­do y gri­to que no lo to­quen. Es una es­ce­na muy dra­má­ti­ca. Esa fue la de él. La mía fue la es­ce­na del ini­cio de la pe­lí­cu­la. Se fil­mó en San Pe­dro de Ma­co­rís, afue­ra de una igle­sia con lluvia, por lo tan­to con­tra­ta­ron a los bom­be­ros y me mo­ja­ban con una man­gue­ra. Eso co­men­zó a las 7 de la no­che y ter­mi­nó a las 2 de la ma­ña­na. Yo es­ta­ba muer­to.

¿Qué fue lo que más les gus­tó a los dos de tra­ba­jar en la pe­lí­cu­la? Freddy: Yo no que­ría que se aca­ba­ra nun­ca. A mí lo que más me gus­tó fue ha­ber en­con­tra­do un nieto lin­do co­mo es­te, que es una chu­le­ría. Eso fue lo me­jor de la pe­lí­cu­la. Gui­ller­mo: Sí, co­mo tú eres mi abue­lo siem­pre te ten­go en mi co­ra­zón. Co­mo ac­tor es más que eso, có­mo hi­ci­mos la pe­lí­cu­la fue ma­ra­vi­llo­so. Freddy: Él me cui­dó du­ran­te to­da la pe­lí­cu­la y fue­ra de ella, en el set. El úni­co pro­ble­ma que tu­ve con él es que enamo­ró a to­das las mu­je­res.

¿Se de­be apro­ve­char el au­ge del ci­ne do­mi­ni­cano pa­ra pro­du­cir más pe­lí­cu­las sobre la si­tua­ción de mi­no­rías o per­so­nas que vi­ven con con­di­cio­nes es­pe­cia­les? Pinky: El ci­ne siem­pre se­rá un me­dio de ma­sas, y apro­ve­char es­te me­dio pa­ra lo­grar sen­si­bi­li­zar y to­car los co­ra­zo­nes del pú­bli­co siem­pre es una bue­na op­ción.

¿Quié­nes creen que de­ben ver es­ta pe­lí­cu­la y por qué? Freddy: Es una pe­lí­cu­la pa­ra to­dos los pú­bli­cos. Lo im­por­tan­te de es­te fil­me es que, sin ser di­dác­ti­co, en­se­ña có­mo tra­tar a una per­so­na con Alz­héi­mer y a con­vi­vir con un ni­ño es­pe­cial. A mí me en­se­ñó mu­chí­si­mo y es­toy ma­ra­vi­lla­do. Los jó­ve­nes es­pe­cia­les son án­ge­les co­lo­ca­dos en la Tie­rra. Son per­so­nas de una gran sen­si­bi­li­dad y con una ca­pa­ci­dad de amar in­creí­ble.

“Es­toy se­gu­ro de que den­tro de un tiem­po el ci­ne do­mi­ni­cano se­rá un pa­rá­me­tro en La­ti­noa­mé­ri­ca” “Me in­tere­só mu­cho ac­tuar, dra­ma­ti­zar sen­ti­mien­tos, de­mos­trar que pue­do ha­cer co­sas nue­vas y di­fe­ren­tes”

“Ma­ña­na no te ol­vi­des” se es­tre­na en to­dos los ci­nes del país el

5 de oc­tu­bre. Pue­des se­guir sus in­ci­den­cias por las re­des so­cia­les: @ma­na­na­no­teol­vi­des y Ma­ña­na no te ol­vi­des - La Pe­lí­cu­la. Gui­ller­mo Fin­ke

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