Hay fuer­za en la fa­mi­lia

Estilos - - En Portada - —POR: May­ra Pé­rez

es una jo­ven mu­jer lle­na de ilu­sio­nes co­mo cual­quier otra de su edad. Sin em­bar­go, des­de aquel día en que se dio cuen­ta de que un pe­zón le san­gra­ba, su vi­da tie­ne un ma­tiz di­fe­ren­te. Ha­ce nue­ve me­ses, al ver el ex­tra­ño acon­te­ci­mien­to en su cuer­po, no du­dó en com­par­tir­lo con su fa­mi­lia que, lle­na de preo­cu­pa­ción, no ha es­ca­ti­ma­do en dar­le el apo­yo emo­cio­nal y eco­nó­mi­co des­de que lle­gó el diag­nós­ti­co a sus ma­nos. ¿Lo que vino a su men­te con la no­ti­cia? ¡Wao, mis hi­jos!, sus dos pe­que­ños por los que no se da el lu­jo de fla­quear.

“Cuan­do lo su­pe co­mu­ni­qué a mis amis­ta­des el diag­nós­ti­co, mi fa­mi­lia ya es­ta­ba al tan­to y so­lo fue cues­tión de te­ner el re­sul­ta­do de la biop­sia, que arro­jó que es­ta­ba en gra­do 2, pe­ro no avan­zan­do. Con qui­mio y ope­ra­ción to­do sal­dría bien”.

Pa­ra ella la qui­mio­te­ra­pia no ha si­do lo más di­fí­cil sino los efec­tos se­cun­da­rios, co­mo náu­seas, so­fo­ca­mien­to, do­lor de ca­be­za, pér­di­da del pe­lo y do­lo­res en las uñas. Ya no pue­de ha­cer las co­sas con la mis­ma ra­pi­dez de an­tes por­que le fal­ta el ai­re, aho­ra sa­be que el cán­cer pue­de es­tar en tu cuer­po sin do­lor, pe­ro por más di­fí­cil que se tor­ne el pro­ce­so con­fía en Dios “por­que pa­ra él na­da es im­po­si­ble”.

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