Listin Diario : 2020-06-10

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EXTRA 6 REPORTE DE INVESTIGAC­IÓN SANTO DOMINGO, RD. MIÉRCOLES, 12 DE JUNIO DEL 2020 TRUJILLO SE CREÍA IMBATIBLE POCO ANTES DE SU AJUSTICIAM­IENTO DALTON HERRERA Santo Domingo, RD. S iete impactos de bala hace 59 años terminaron con una de las tiranías más sanguinari­as del siglo XX había llegado a su fin. El cuerpo ensangrent­ado de Rafael Leónidas Trujillo en el pavimento era la prueba de que el terror que vivieron los dominicano­s por 31 años había llegado a su fin. Aquel 30 de mayo la historia fue reseteada por un grupo de hombres que, directa o indirectam­ente afectados por el régimen, decidieron emboscar al dictador cuando este se dirigía por la avenida que une a Santo Domingo con San Cristóbal (hoy Autopista 30 de Mayo). Sin embargo, meses antes de ese histórico martes, Trujillo se mostraba al mundo como un hombre intocable. Durante una entrevista que le hiciera en 1961 el periodista Bill Leonard, de la cadena CBS, el sátrapa respondía de manera desafiante al referirse al comunismo. “Es una amenaza real pero eso no me preocupa a mí porque cada vez que se meten conmigo los voy a abatir y llevarán el polvo de la derrota aquí en Santo Domingo, morderán el polvo de la derrota aquí...”, le dijo Trujillo al enviado especial de CBS mientras sonreía. Además, Trujillo se refirió a sus grandes enemigos en Latinoamér­ica. “Mientras aquí en el Caribe hayan dos bandoleros internacio­nales: Fidel Castro y Rómulo Betancourt, habrá inquietud y peligro en el Caribe”, dice. También tildó a Castro de “loco” cuando Leonard le preguntó sobre las acusacione­s que este vertía en su contra sobre la conformaci­ón de la legión anticomuni­sta para invadir Cuba y derrocar al líder izquierdis­ta. “Él (Fidel Castro) dice que para que la Revolución Cubana triunfase tiene que conquistar a Santo Domingo... ¡No lo va conquistar nunca!”, sentenciab­a el dictador dominicano. No obstante, Trujillo también habló sobre la animadvers­ión que tenían los últimos gobiernos de Estados Unidos hacia su régimen y dijo que después de la muerte del presidente Franklin Roosevelt, todos los mandatario­s estadounid­enses habían sido sus enemigos. “Después de la muerte de Roosevelt y Cordell Hull (exsecretar­io de Estado), todos han sido enemigos nuestros”, dijo. Sobre los señalamien­tos de que era un dictador, Trujillo respondió a Leonard con una carcajada diciendo que ese mote eran especulaci­ones de sus enemigos y que é l era un “trabajador, no dictador”. “Mientras aquí en el Caribe hayan dos bandoleros internacio­nales: Fidel Castro y Rómulo Betancourt, habrá inquietud y peligro en el Caribe”. Cinismo Complotado­s En otra entrevista realizada por otro periodista estadounid­ense, meses antes de su ajusticiam­iento, Trujillo niega que existan cámaras de tortura y que allí se estén sometiendo a los expedicion­arios de 1959 que intentaron combatir su dictadura. “Los prisionero­s están yendo todos los días al Palacio de Justicia donde están siendo juzgados y sus familiares van a verlos”, dice Trujillo, seguido de un gesto de incredulid­ad. Indica, además, que hasta ese momento había 126 prisionero­s de la expedición. Poco tiempo después se supo que solo sobrevivie­ron Delio Gómez Ochoa, Mayobanex Vargas, Poncio Pou Saleta, Francisco Medarno Germán, Pablito Mirabal y Alfredo Almonte Pacheco. Los principale­s hombres que finalmente descabezar­on la tiranía fueron Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barrera, Luis Amiala Tio, Pedro Livio Cedeño, Amado García Guerrero, Huáscar Tejeda, Luis Manuel Cáceres y Roberto Pastoriza. De ellos, Imbert Barrera y Amiama Tio quedaron con vida luego de la retaliació­n de los remanentes trujillist­as. Durante la Era de Trujillo, más de 50,000 personas fueron asesinadas, incluida los más de 15,000 haitianos que perecieron en 1937 en la llamada “Matanza del Perejil”. Los crímenes más sonoros de su dictadura y que terminaron de desmoronar su régimen fueron el asesinato del exiliado vasco Jesús Galíndez; el asesinato de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal y el atentado fallido al presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt.

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