BA­JO LOS RA­YOS DEL SOL

Ritmo Social - - P.s.it’sfancy -

"Los ojos son el re­fle­jo del al­ma" y pa­re­ce ser que los chi­nos han es­ta­do des­de siem­pre bas­tan­te cons­cien­tes de ello. Una de las di­ver­sas ver­sio­nes del ori­gen de las ga­fas de sol in­di­ca que fue jus­to en los tri­bu­na­les rea­li­za­dos en la Chi­na don­de se vio es­te ar­te­fac­to, o ar­ti­lu­gio, por pri­me­ra vez, allí por los 1275, se­gún los re­la­tos de Mar­co Po­lo. En ese en­ton­ces eran so­lo unos cris­ta­les ahu­ma­dos que se co­lo­ca­ba el juez so­bre los ojos con la in­ten­ción de im­pe­dir a los im­pli­ca­dos en el jui­cio co­no­cer su ex­pre­sión y re­for­zar su im­par­cia­li­dad (si­mi­lar a lo que ha­ce An­na Win­tour du­ran­te las se­ma­nas de la mo­da). Mien­tras que en esa mis­ma épo­ca, en Ita­lia, tam­bién se ex­pe­ri­men­ta­ba con ex­tra­ños cris­ta­les ver­do­sos que per­mi­tían me­jo­rar la vi­sión de los mio­pes; otros es­tu­dios se­ña­lan que sus orí­ge­nes se re­mon­tan a ini­cios del si­glo XIII, en zo­nas cer­ca­nas a lo que es hoy Ca­na­dá, don­de se lle­va­ban una es­pe­cie de ga­fas, pe­ro sin cris­ta­les, co­mo ele­men­to pro­tec­tor que im­pe­día la vi­sión de quien la por­ta­ba pa­ra sus via­jes por el ár­ti­co. Sin em­bar­go, ya fue­se pa­ra li­brar al mun­do de nues­tras más pro­fun­das pos­tu­ras, o li­brar­nos a no­so­tros de po­si­bles "ame­na­zas" na­tu­ra­les ex­ter­nas, los len­tes de sol, hoy por hoy, se han con­ver­ti­do en un im­po­nen­te ac­ce­so­rio de es­ti­lo, mis­te­rio y po­der y en ba­se al pri­me­ro o a to­dos los an­te­rio­res, crea­mos es­te ba­zar.

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