LA NA­TA­CIóN IN­FAN­TIL

Zona E - - REPORTAJE -

Un ni­ño que se­pa desen­vol­ver­se en el agua es una tran­qui­li­dad pa­ra la fa­mi­lia, si en un mo­men­to de des­pis­te, el ni­ño se ale­ja de nues­tro la­do y se aven­tu­ra so­li­to a ir a la pis­ci­na o a acer­car­se has­ta ella.

La na­ta­ción in­fan­til trae mu­chos be­ne­fi­cios pa­ra los ni­ños y bebés, ade­más de ser una ac­ti­vi­dad que les sue­le gus­tar, más aún cuan­do se dan un cha­pu­zón con ma­mi, pa­pi o los dos a la vez. Es muy be­ne­fi­cio­so pa­ra el ni­ño em­pe­zar an­tes de los seis me­ses su con­tac­to con el agua en una pis­ci­na, ya que es cuan­do el be­bé me­jor se pue­de adap­tar a es­te me­dio.

Los pa­dres le pue­den ha­cer zam­bu­lli­das y flo­tar fá­cil­men­te. De es­ta ma­ne­ra lo­gra­rá en po­co tiem­po una in­de­pen­den­cia en el agua. Si va­mos a cla­ses con un mo­ni­tor es­pe­cia­li­za­do en na­ta­ción pa­ra bebés, nos in­di­ca­rán los ejer­ci­cios y los tiem­pos que los bebés de­ben es­tar en la pis­ci­na pa­ra que em­pie­cen a dis­fru­tar de es­ta ac­ti­vi­dad.

Si el ni­ño ya es más gran­de­ci­to, dos o tres años, la na­ta­ción se ca­rac­te­ri­za por ser una ac­ti­vi­dad de­por­ti­va muy com­ple­ta, con es­te de­por­te se tra­ba­jan y ejer­ci­tan los múscu­los, la coor­di­na­ción mo­to­ra y el sis­te­ma cir­cu­la­to­rio y res­pi­ra­to­rio y se con­tri­bu­ye en el desa­rro­llo de la in­de­pen­den­cia y la au­to­con­fian­za del ni­ño.

Si no es muy ami­go del agua y de las pis­ci­nas, hay que em­pe­zar por ir po­co a po­co, sin

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