Su­per­man

Zona E - - EDITORIAL - Mar­ce­lle Flo­res mar­ce­lle.flo­res lis­tin­dia­rio.com

Ha­ce unos días tu­ve el gran pri­vi­le­gio de leer un ar­tícu­lo del gran Freddy Gi­ne­bra. El mis­mo des­cri­bía có­mo él vi­sua­li­za­ba a su pa­dre en su ju­ven­tud. Me lla­mó tan­to la aten­ción que un va­rón también vi­sua­li­za­rá a su pa­dre co­mo la gran can­ti­dad de mu­je­res lo ha­cen, por­que di­cen que des­de que las mu­je­res abri­mos los ojos y cho­ca­mos mi­ra­das con nues­tros pa­dres, cae­mos ren­di­das a sus pies, aun­que también es vi­ce­ver­sa.

Lo cier­to es que en ese tan acer­ta­do es­cri­to, don Freddy plas­mó to­do lo que los hi­jos, sin im­por­tar nues­tro se­xo, sen­ti­mos por esa fi­gu­ra que se con­vier­te en pre­ci­sa­men­te eso en nues­tras vi­das: un Su­per­man. Qué gran pri­vi­le­gio es pa­ra un hom­bre con­ver­tir­se en pa­dre. Qué gran res­pon­sa­bi­li­dad tie­ne un hom­bre, cuan­do es pa­dre. Por eso, hoy quie­ro ex­hor­tar­les a los ca­ba­lle­ros que me leen, que siem­pre es­tén pre­sen­tes en la vi­da de sus hi­jos. Que siem­pre sa­quen un mo­men­to pa­ra plas­mar­les re­cuer­dos y son­ri­sas a sus ni­ños. Que los es­cu­chen. Que los to­men en cuen­ta. Que los res­pe­ten, pe­ro so­bre to­do que los cui­den y que tra­ten de man­te­ner ese bri­llo que tie­ne un hi­jo cuan­do mira a su pa­dre.

Y a los hi­jos que hoy me leen, sa­quen tiem­po pa­ra sus pa­dres. Ámen­los. Es­cú­chen­los. Sa­quen tiem­po pa­ra ellos. Há­gan­los or­gu­llo­sos de sus ac­tos, pe­ro dé­jen­les sa­ber lo im­por­tan­te que son ellos en sus vi­das y có­mo va­lo­ran ca­da uno de esos con­se­jos que hoy les dan. Fe­liz día a to­dos los pa­dres del es­te y que sea uno lleno de ben­di­cio­nes, amor, ale­gría y mu­cha unión fa­mi­liar.

¡Has­ta la pró­xi­ma edi­ción!

Fo­to: Án­gel Fer­nán­dez

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