Nre­por­ta­je: La ci­ta per­fec­ta

Lu­ga­res que vi­si­tar cuan­do via­jas y op­cio­nes lo­ca­les para dar­le un "boost" a tu re­la­ción

Zona N - - Contenido - Tex­to: Jen­ni­fer Hen­rí­quez fo­to­gra­fías: fuen­te ex­ter­na

Di­cen que el pa­pel del hom­bre cuan­do es­tá en una re­la­ción es enamo­rar a su chi­ca to­dos los días. Ser de­ta­llis­tas, pe­ro no con re­ga­los, más bien con mo­men­tos. No hay al­go que ma­te más rá­pi­do el amor que la ru­ti­na. Nos adap­ta­mos tan­to a ese es­ti­lo de vi­da, que la mis­ma mo­no­to­nía se apo­de­ra de no­so­tros. Aquí el top 10 de las ci­tas que tal vez sal­ven tu re­la­ción de la ru­ti­na dia­ria.

Es­ca­len jun­tos a la ci­ma de la montaña y ha­gan un pic­nic

¿Du­rar tres días su­bien­do el pi­co Duar­te? ¡Sí! ¡Há­gan­lo! Si tie­nen es­pí­ri­tu aven­tu­re­ro y les gus­ta lo ex­tre­mo, es­ta se­rá la me­jor ci­ta de to­das. Es­ca­lar una montaña y al lle­gar pre­pa­rar un pic­nic con tu amor, no es­ta­ría na­da mal. Ir al Gran Ca­ñón al nor­te de Ari­zo­na o vi­si­tar las ca­ta­ra­tas del Niá­ga­ra, re­vi­vi­rá la adre­na­li­na y la emoción en ca­so de que es­tén ba­jan­do los ni­ve­les.

El tí­pi­co Road Trip

Bueno, no tan tí­pi­co. ¿Qué tal si ren­ta­mos un au­to y via­ja­mos sin des­tino al­guno? In­tere­san­te ¿No? Ma­ne­jar to­do el día y dor­mir en don­de nos co­ja la no­che. Nues­tro país tie­ne de­ce­nas y de­ce­nas de her­mo­sos pai­sa­jes a ex­plo­rar.

Au­to­ci­ne­ma

Si lo que bus­can es un mood más vin­ta­ge, trans­pór­ten­se a los años 60 y dis­fru­ten de una ci­ta romántica en un au­to­ci­ne­ma. Si van de via­je, es po­si­ble que en­cuen­tren mu­chos, así que abran el ma­le­te­ro y con­viér­tan­la en una sa­la VIP con co­bi­jas, co­ji­nes y go­lo­si­nas.

Ca­mi­nar de la mano

No im­por­ta en la ciu­dad o país en el que es­tén, les en­can­ta­rá ca­mi­nar du­ran­te ho­ras ba­jo her­mo­sos y al­tos ár­bo­les o en­tre tien­das in­creí­bles. En­tren a to­das las que lla­men su aten­ción y, una vez que ten­gan ham­bre, es­co­jan un lu­gar nuevo para los dos en don­de pue­dan ce­nar.

Sal­tar en pa­ra­pen­te

Adre­na­li­na y amor son una de las me­jo­res com­bi­na­cio­nes que hay. Atré­van­se a ha­cer al­go un po­co lo­co jun­tos y se­rá un mo­men­to que no ol­vi­da­rán ja­más. En Ja­ra­ba­coa pue­den ha­cer­lo des­de un fa­bu­lo­so lu­gar con una vis­ta in­creí­ble. Re­cuer­den to­mar mu­chas fotos y vi­deo para con­ser­var co­mo re­cuer­dos de un día del amor úni­co.

Via­je en glo­bo ae­ros­tá­ti­co

Es­ta ci­ta es para los más ro­mán­ti­cos y dis­pues­tos a arriesgarse un po­qui­to. Ve­rán pai­sa­jes in­creí­bles des­de lo más al­to y se­rá un mo­men­to su­ma­men­te ro­mán­ti­co para dis­fru­tar so­los.un lu­gar perfecto se­ría Reno, Ne­va­da, EE. UU. Du­ran­te tres días del mes de sep­tiem­bre ha­cen el fa­mo­so fes­ti­val de glo­bos. Es­te even­to gra­tui­to ele­va los co­lo­res de los glo­bos para com­pe­tir con las nu­bes en el Great Reno Ba­lloon Ra­ce. Lo me­jor del fes­ti­val: los glow shows, don­de los glo­bos ilu­mi­nan la no­che co­mo gi­gan­tes y co­lo­ri­das estrellas.

Ce­na en las al­tu­ras

Una ex­pe­rien­cia úni­ca que te lle­va a ce­nar en un res­tau­ran­te flo­tan­do en el ai­re, que ofre­ce co­mi­da de la me­jor ca­li­dad. Pue­des Zo­nan 40 Febrero 2017

ver có­mo co­ci­nan y dis­fru­tar de pa­no­ra­mas co­mo de película. ¿Se atre­ven? ¿Quie­res sa­ber dón­de? ¡En Gua­te­ma­la! Se lla­ma Din­ner in the sky ,un con­cep­to que te per­mi­te de­gus­tar un am­plio me­nú, ele­va­do a 45 me­tros so­bre el sue­lo.

¡La co­mi­da enamo­ra!

¿A quién no le gus­ta la co­mi­da? Creo que es una pre­gun­ta un tan­to ton­ta. Si son aman­tes de la bue­na gas­tro­no­mía, ten­go la ci­ta per­fec­ta para us­te­des. ¡Food Hun­ting! Y us­te­des se pre­gun­ta­rán ¿Ca­ce­ría de co­mi­da? ¡Sí! Es­tén en la Ciu­dad Co­lo­nial, en el Área Mo­nu­men­tal de San­tia­go, en Ba­rran­qui­lla, Co­lom­bia, en NYC, en cual­quier lu­gar, siempre en­con­tra­rán de to­do para co­mer. ¿La idea? Es­co­jan cin­co res­tau­ran­tes que es­tén en la mis­ma zo­na y de­gus­ten los di­fe­ren­tes sa­bo­res que les ofrez­ca ca­da pla­to en ca­da res­tau­ran­te. ¿Se lle­na­rán? Pue­de que sí, pe­ro la idea es que am­bos dis­fru­ten de al­go que los apa­sio­na a am­bos. ¡Foo­dies for li­fe!

Un libro y un buen ca­fé…

Na­da co­mo mez­clar un buen libro, ca­fé y el amor de tu vi­da. Leer un libro jun­tos, co­men­tar so­bre los per­so­na­jes, ana­li­zar la li­te­ra­tu­ra es un es­tí­mu­lo in­te­lec­tual y ha­ce que se co­noz­can me­jor. Pue­de que a él le gus­te la fic­ción y a ella le gus­te el ro­man­ce, pe­ro eso no es im­pe­di­men­to para pa­sar una bue­na tar­de com­par­tien­do co­sas que tal vez no sa­bías acer­ca de él o de ella. Si es­tás en Los Án­ge­les, vi­si­ta The Last Books­to­re, un lu­gar en don­de am­bos se di­ver­ti­rán jun­tos y que no que­rrán sa­lir de ahí.

ALE­JA LA MO­NO­TO­NÍA Y SAL DE LA RU­TI­NA...

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