“De es­to mi fa­mi­lia co­me”

Su tra­ba­jo es la mú­si­ca y su de­bi­li­dad son las co­tu­fas ( can­guil) con man­te­qui­lla.

Dominguero - - El Personaje - Por Ale­jan­dro Pu­ga Pa­ti­ño pu­gaj@ gra­na­sa. com. ec

Tra­ba­jar en equi­po es un fac­tor de­ter­mi­nan­te para Je­sús Mi­ran­da, más co­no­ci­do co­mo Chyno, quien tras su se­pa­ra­ción de Nacho de­ci­dió usar la ‘ y’ en su nom­bre . El can­tan­te ve­ne­zo­lano tra­ba­jó por más de 13 años en agru­pa­cio­nes y dúos mu­si­ca­les y des­de mar­zo de­ci­dió abrir­se ca­mino so­lo. En es­ta en­tre­vis­ta para DO­MIN­GUE­RO de­jó en evi­den­cia que no ha­ce na­da sin mú­si­ca. Lle­gó con sus bo­ci­nas per­so­na­les y co­lo­có R& B, rit­mo que lo trae muy pe­ga­do. Muy pen­dien­te del am­bien­te que pro­vo­ca­ban sus can­cio­nes se sol­tó y da­ba de­ta­lles de su pre­pa­ra­ción co­mo so­lis­ta. Es­ta eta­pa le lle­gó por sor­pre­sa, ad­mi­tió, pe­ro la apro­ve­cha para rein­ven­tar­se.

¿ QUÉ TAN COM­PLI­CA­DO HA SI­DO TO­MAR LAS RIEN­DAS POR US­TED SO­LO?

No me es­pe­ra­ba na­da de es­ta eta­pa. Es­ta­ba muy có­mo­do tra­ba­jan­do en equi­po. Cuan­do su­ce­dió to­do es­to, me sen­tí muy ra­ro. Pe­ro con el tiem­po, que co- men­cé a gra­bar y a te­ner presentaciones, no so­lo des­cu­brí un mun­do de po­si­bi­li­da­des, tam­bién me rein­ven­té. Ha si­do com­pli­ca­do por­que es­toy na­cien­do, pe­ro con ex­pe­rien­cia.

Y ES­TAR SO­LO EN UN ES­CE­NA­RIO, ¿ CÓ­MO SE SIEN­TE?

Igual, pe­ro con más res­pon­sa­bi­li­dad. Sien­to que es al­go nue­vo y me di­vier­to. Me adap­to a las con­di­cio­nes vo­ca­les que ha­cía con Mi­guel ( Nacho), que aho­ra ya ha­go com­ple­ta­men­te. Y en cier­ta forma to­do el pro­ce­so de pro­du­cir y com­po­ner me ha lle­va­do a un ni­vel de exi­gen­cia que me ha­cía fal­ta.

TO­DA ES­TA EVO­LU­CIÓN ¿ EN QUÉ CON­SIS­TE?

He me­jo­ra­do mi técnica vo­cal, mi forma de com­po­ner y mi vi­sión del ne­go­cio mu­si­cal. Soy al­guien que no se can­sa de apren­der. En mi an­te­rior pro­yec­to, el so­ni­do era más tro­pi­cal, con ba­se de me­ren­gue. Lo que aho­ra pre­sen­to es más ur­bano. Ha­ré más fu­sio­nes y con mi voz ten­go la po­si­bi­li­dad de ha­cer vi­bra-

tos y me­lis­mas ( técnica vo­cal). Lo que más me en­can­ta es que ten­go la po­si­bi­li­dad de se­lec­cio­nar mi re­per­to­rio.

AUN­QUE HA­CE AÑO Y ME­DIO LAN­ZÓ UN DIS­CO DE BO­LE­ROS Y ES RE­CO­NO­CI­DO POR HA­CER RE­GUE­TÓN, ¿ CUÁ­LES SON SUS LÍ­MI­TES?

Sé que hay gé­ne­ros que no me da­rían tan­ta cre­di­bi­li­dad. Qui­zá si ha­go hip- hop la gen­te no me ve­ría igual a que si ha­go R& B.

EN­TON­CES, ES MUY CRÍ­TI­CO CON SU TRA­BA­JO...

Sí, lo soy. Ape­nas ter­mino una en­tre­vis­ta, la veo. Ob­ser­vo las mu­le­ti­llas, lo que di­je. Lo que fa­llo. No me cau­sa con­flic­to.

¿ SE VUEL­VE UNA OB­SE­SIÓN?

No. Es mi tra­ba­jo. Con es­to mi fa­mi­lia co­me. Y sien­to que ca­da día de­bo me­jo­rar. Siem­pre de­bo eva­luar lo que ha­go.

¿ POR QUÉ EM­PE­ZAR EN SO­LI­TA­RIO HA­CIEN­DO CO­LA­BO­RA­CIO­NES CO­MO EN SU ÚL­TI­MO SEN­CI­LLO QUÉ­DA­TE CON­MI­GO?

No le veo na­da de ma­lo a es­to. Hoy en día, la in­dus­tria mu­si­cal es­tá cien­to por cien­to orien­ta­da a las co­la­bo­ra­cio­nes. No me vi en la ne­ce­si­dad de na­dar con- tra la co­rrien­te, ni es­toy en una com­pe­ten­cia con­tra na­die. Y es­ta can­ción fue tan sin­ce­ra y Wi­sin co­mo Gen­te de Zo­na co­la­bo­ra­ron tan­to para acom­pa­ñar­me en to­das las presentaciones, me di­je “va­mos a lan­zar­la”.

DU­RAN­TE TO­DA UNA SE­MA­NA HA ES­TA­DO EN ECUA­DOR COM­PAR­TIEN­DO SU MÚ­SI­CA, PE­RO DIA­RIA­MEN­TE DOS MIL VE­NE­ZO­LA­NOS IN­GRE­SAN A NUES­TRO PAÍS BUS­CAN­DO UNA MEJOR VI­DA. ¿ QUÉ CON­SE­JO LES DA­RÍA A QUIE­NES CO­MO US­TED EM­PIE­ZAN DES­DE CE­RO?

En prin­ci­pio agra­de­cer­le a ustedes ( los ecua­to­ria­nos). Le pi­do mu­cha com­pren­sión al país, ya que sé que no se sien­te có­mo­do que ven­ga un mon­tón de gen­te a tra­ba­jar en el tu­yo, pe­ro lo que se vi­ve allá es al­go que no de­be re­pe­tir­se en nin­gún otro. Tam­bién quie­ro lla­mar a los ve­ne­zo­la­nos a que ven­gan a es­ta tie­rra a res­pe­tar­la, amar­la. A tra­ba­jar co­mo de­be ser, de forma le­gal. Por­que no hay que pen­sar que po­de­mos ha­cer lo que ha­cía­mos allá, por­que de re­pen­te cuan­do uno es­tá en su pa­tria bre­ga co­mo uno quie­re. Así que hay que ha­cer las co­sas co­mo son y con mu­cha fe.

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