MA­RÍA LUI­SA DE SAMAYOA

COM­PAR­TE LAS EX­PE­RIEN­CIAS Y RE­CUER­DOS DE SU EXI­TO­SA TRA­YEC­TO­RIA EN EL MUN­DO DE LOS EVEN­TOS

Hola El Salvador - - Contenido - Tex­to: AMANDA RO­DAS Fo­to­gra­fías: ADRIA­NA RI­VE­RA MI­RAN­DA Pro­duc­ción: ADRIA­NA MI­RAN­DA, AMANDA RO­DAS Y EST­HER REQUENO Ma­keup: CHE­MA LUCEÑO Pei­na­do: EST­HER MI­RAN­DA PlanneR: AMBITO Flo­res: MON­TSE FLORISTERIA Ca­te­ri­ng: BÁ­SI­CO

En­tre­vis­ta con la top wed­ding planner de El Salvador

«Po­ca gen­te en­tien­de cuán­ta cien­cia y ar­te hay en la crea­ción pro­fe­sio­nal de una bo­da»

UNA BO­DA de cuen­tos de ha­das no se­rá un sue­ño si bus­ca a Ma­ría Lui­sa de Samayoa, la wed­ding planner que ha ro­to to­dos los es­que­mas en crea­ción de bo­das úni­cas y her­mo­sas. Una mu­jer con muy buen gus­to, ca­sa­da, tres hi­jos y, si hay al­go que bien la des­cri­be, es su pa­sión por to­do lo que rea­li­za en su pro­fe­sión. Ha crea­do, con su mar­ca AMBITO, cien­tos de bo­das que han si­do to­do un sue­ño. Ini­ció con un es­tu­dio de di­se­ño ar­qui­tec­tó­ni­co de in­te­rio­res, pe­ro ha­ce 11 años, co­men­zó su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal di­se­ñan­do even­tos, es­pe­cial­men­te bo­das. Aun­que vie­ne del mun­do del di­se­ño y la trans­for­ma­ción de es­pa­cios, hoy la gen­te la co­no­ce por su ta­rea en el campo de la pla­ni­fi­ca­ción de bo­das, aun­que tam­bién or­ga­ni­za even­tos so­cia­les y cor­po­ra­ti­vos de to­do ti­po, sin ha­ber de­ja­do el di­se­ño de in­te­rio­res. pro­fe­sio­nal de wed­ding planner? es­pa­cios, la luz y la ener­gía que apor­ta ca­da de­ta­lle de la de­co­ra­ción, dis­ci­pli­na y un pro­ce­so exi­gen­te, con mu­cha aten­ción y se­gui­mien­to a ca­da de­ta­lle. Al final del día, lo que di­se­ño es una ex­pe­rien­cia in­te­gral que agra­da a to­dos los sen­ti­dos. Una bo­da o un even­to ne­ce­si­tan con­cep­tua­li­za­ción, di­se­ño, ar­qui­tec­tu­ra y mu­cho pro­ce­so crea­ti­vo. Mi mé­to­do re­quie­re pri­me­ro com­pren­der el sue­ño de la no­via, di­se­ñar un con­cep­to y lue­go ha­cer­lo reali­dad. Pe­ro un even­to no só­lo de­be ver­se bien, tam­bién tie­ne que ser prác­ti­co y có­mo­do pa­ra to­dos.

De­bo rea­li­zar una bue­na pla­ni­fi­ca­ción, ade­más de con­se­guir y su­per­vi­sar a los a me­jo­res pro­vee­do­res. Ne­ce­si­to es­tar se­gu­ra de que to­do lo que di­se­ño en el pa­pel se ha­rá reali­dad y ten­drá un al­to ni­vel de ca­li­dad. de ca­li­dad que me ha de­ta­lla­do? —Una ami­ga que co­no­cía la ca­li­dad de mi tra­ba­jo en el di­se­ño de in­te­rio­res me pi­dió que or­ga­ni­ce la bo­da de su cu­ña­da. Le di­je que nun­ca lo ha­bía he­cho, pe­ro ella in­sis­tió, con el ar­gu­men­to que con­fia­ba en mi crea­ti­vi­dad y en mi cui­da­do de los de­ta­lles. Hi­ci­mos la bo­da en un par­que. Allí na­ció mi nue­va ca­rre­ra. On­ce años des­pués, lle­vo más de 300 even­tos en Cos­ta Ri­ca, Gua­te­ma­la y El Salvador.

Las pri­me­ras clien­tas que tu­ve me lla­ma­ron años des­pués pa­ra que di­se­ña­ra el bau­ti­zo o la pri­me­ra co­mu­nión de sus hi­jos, por lo que de­duz­co que su bo­da les de­jó una im­pre­sión po­si­ti­va acer­ca del es­tán­dar con que tra­ba­jo. —El pro­ce­so re­quie­re en­tre 6 me­ses y 1 año de tra­ba­jo. De­pen­de mu­cho del ti­po de even­to y de los de­seos de la no­via. La pla­ni­fi­ca­ción y la ase­so­ría son cla­ve, pe­ro es­tos com­po­nen­tes no se ven. El éxi­to de una bo­da de­pen­de mu­cho del tiem­po de­di­ca­do a la pla­ni­fi­ca­ción. Mi mé­to­do de tra­ba­jo in­cor­po­ra tres par­tes; con­cep­tua­li­za­ción y di­se­ño, dis­ci­pli­na en la eje­cu­ción, y se­gui­mien­to. Pa­ra mí la ca­li­dad es un con­cep­to an­cla­do en la reali­dad, no en las apa­rien­cias. Me apa­sio­na lo que ha­go, es un pun­to de ho­nor que las co­sas es­tén bien he­chas, na­da a me­dias. No acep­to que se sa­cri­fi­que la ca­li­dad de los de­ta­lles que ha­cen me­mo­ra­ble una bo­da. Nin­gún ca­bo pue­de que­dar suel­to. —¿Cuál es su es­tán­dar, có­mo tra­ba­ja una bo­da? —Soy una per­so­na de de­ta­lles, es­pa­cios e ideas. Mi for­ma de tra­ba­jar re­quie­re crea­ti­vi­dad, la com­pren­sión de la com­bi­na­ción de los —¿Có­mo es una bo­da que di­se­ña Ma­ría Lui­sa Samayoa? —¿Cuán­to tiem­po re­quie­re pre­pa­rar una bo­da con esos es­tán­da­res —Lo más im­por­tan­te es que pro­yec­ta el sue­ño de los no­vios y de sus —¿Có­mo se ini­ció en la ca­rre­ra

fa­mi­lias. Es una bo­da lin­da, me­mo­ra­ble, en­tre­te­ni­da y tie­ne mu­chos de­ta­lles. Pe­ro tam­bién es fun­cio­nal y có­mo­da pa­ra to­dos. Es co­mo un rom­pe­ca­be­zas en el que to­das las pie­zas son im­por­tan­tes y ca­da una de­be en­ca­jar per­fec­ta­men­te en su lu­gar. Pien­so mu­cho en la co­mo­di­dad de la gen­te, en la paz men­tal de la no­via y en la tran­qui­li­dad del no­vio y del res­to de la fa­mi­lia. Ade­más, por su­pues­to, quie­ro que los in­vi­ta­dos re­cuer­den esa bo­da por siem­pre. En ca­da una me en­tre­go con to­do, por­que me apa­sio­na lo que ha­go, pre­fie­ro pe­car por exa­ge­ra­da que por con­fia­da. Es cu­rio­so cuán­ta cien­cia y ar­te hay en la crea­ción pro­fe­sio­nal de una bo­da. —¿Qué pien­sa de la gen­te que di­ce que con­tra­tar una wed­ding planner pro­fe­sio­nal es muy ca­ro? —Res­pe­to lo que ca­da quien pien­sa, más allá de si co­no­cen o no lo es­pe­cia­li­za­da que es esta pro­fe­sión. El con­cep­to de ca­ro es re­la­ti­vo y to­tal­men­te sub­je­ti­vo. Lo que no pue­des es­pe­rar es ha­cer una bo­da de en­sue­ño sa­cri­fi­can­do de­ta­lles y asu­mien­do que la ca­li­dad no ten­drá su jus­to cos­to. El sue­ño tie­ne que es­tar al al­can­ce del pre­su­pues­to y es­te tie­ne que es­tar en sin­to­nía con el pre­cio real de la ca­li­dad y el pro­fe­sio­na­lis­mo. Esta es una ex­per­ti­cia muy par­ti­cu­lar, con su pro­pia dis­ci­pli­na, téc­ni­ca y es­tán­da­res de crea­ti­vi­dad y ca­li­dad. Me he for­ma­do en con­gre­sos in­ter­na­cio­na­les e in­cor­po­ra­do mis años de ex­pe­rien­cia. Por eso, siem­pre ex­pli­co que soy ase­so­ra, pla­ni­fi­ca­do­ra y di­se­ña­do­ra; pe­ro ade­más eje­cu­to­ra. Eso tie­ne un pre­cio. Ad­mi­nis­trar una bo­da es muy com­ple­jo, pues hay mu­chas pie­zas que tie­nen que en­ca­jar en su lu­gar; no bas­ta con te­ner buen gus­to y sa­ber de­co­rar, ha­ce fal­ta ade­más sa­ber guiar las emo­cio­nes de to­dos los in­vo­lu­cra­dos. —¿Qué la di­fe­ren­cia de otras pla­ni­fi­ca­do­ras en Cen­troa­mé­ri­ca? —Mi mé­to­do de tra­ba­jo es úni­co, por mis an­te­ce­den­tes pro­fe­sio­na­les, mi ex­pe­rien­cia crea­ti­va y mis con­vic­cio­nes so­bre la ca­li­dad. Agre­go ma­yor va­lor por­que ten­go ba­ses en el mun­do de di­se­ño de in­te­rio­res, soy in­no­va­do­ra y creo des­de ce­ro to­da la ma­gia y ener­gía de ca­da es­pa­cio y ca­da mo­men­to. Genero una ex­pe­rien­cia com­ple­ta pa­ra los no­vios, sus fa­mi­lias y los in­vi­ta­dos. Mi crea­ti­vi­dad se ins­pi­ra en el sue­ño de la no­via, el no­vio y sus fa­mi­lias. An­tes de su­ge­rir un con­cep­to y pro­po­ner el di­se­ño de una bo­da, to­mo el tiem­po ne­ce­sa­rio pa­ra ana­li­zar en pro­fun­di­dad lo que los no­vios desean. Es­pe­cial­men­te la no­via, por­que en su vi­da no hay un mo­men­to más im­por­tan­te que ese día. —¿Qué es lo más gra­ti­fi­can­te de crear una bo­da? —Lo que más dis­fru­to es el mo­men­to en que la no­via com­par­te con­mi­go su ilu­sión, su sue­ño y me tras­mi­te to­do lo que es­pe­ra pa­ra ese gran día. Lue­go dis­fru­to com­par­tir mis co­no­ci­mien­tos y mi ex­pe­rien­cia pa­ra, po­co a po­co, sen­tir que se di­si­pó la an­sie­dad con la que lle­gó a la pri­me­ra ci­ta. Mi re­la­ción con la no­via es cá­li­da, jun­tas va­mos re­sol­vien­do las di­fi­cul­ta­des y afi­nan­do los de­ta­lles. Ge­ne­rar­le con­fian­za y tran­qui­li­dad es una par­te im­por­tan­te de mi ase­so­ría pro­fe­sio­nal. Eso es vi­tal pa­ra el re­sul­ta­do des­pués del día de la bo­da. —¿Qué ha si­do lo más di­fí­cil que le han pe­di­do? —Hu­bo un ca­so muy di­fí­cil, por el cor­to tiem­po que tu­ve pa­ra re­sol­ver­lo. Un no­vio se que­bró la pier­na 4 días an­tes de la bo­da y me pi­die­ron una so­lu­ción pa­ra la en­tra­da a la fies­ta. Con­se­gui­mos un ca­rri­to de golf, lo de­co­ra­mos y or­ga­ni­za­mos a los me­se­ros y ca­pi­ta­nes pa­ra que hi­cie­ran una va­lla en la en­tra­da. Los no­vios en­tra­ron a la pis­ta de bai­le en el ca­rri­to y, con mu­cha ale­gría, co­men­zó la fies­ta. —¿Cuál es la ten­den­cia que se es­tá dan­do en las bo­das de hoy en día? —Ca­da bo­da es di­fe­ren­te, pe­ro lo cu­rio­so es que se es­tá usan­do mu­cha na­tu­ra­le­za den­tro de los sa­lo­nes, si­mu­lan­do bos­ques in­te­rio­res, con mu­cho fo­lla­je en dis­tin­tas com­po­si­cio­nes. Se usan los to­nos bur­gundy y do­ra­dos, ro­sa pá­li­do, blancos y ver­des. Se ha ro­to la ri­gi­dez de uno o dos ti­pos de arre­glos en las me­sas, pues hoy se ma­ne­ja una va­rie­dad más am­plia de com­po­si­cio­nes y es­ti­los di­fe­ren­tes. Se es­tán com­bi­nan­do me­sas cua­dra­das con re­don­das e im­pe­ria­les, ca­da ti­po con una de­co­ra­ción di­fe­ren­te. El te­ma de la de­co­ra­ción es muy di­ná­mi­co, pe­ro lo im­por­tan­te es que la no­via ma­te­ria­li­ce su sue­ño y se acen­túe su es­ti­lo en los de­ta­lles de la fies­ta.

«No me con­si­de­ro una “au­to­ri­dad”. Lo que sí pue­do ga­ran­ti­zar­le a mis clien­tes es que mi tra­ba­jo tie­ne un ele­va­do es­tán­dar pro­fe­sio­nal

y una me­to­do­lo­gía. No es­ca­ti­mo en la crea­ti­vi­dad»

Ha crea­do,con su mar­ca AMBITO, cien­tos de bo­das que han si­do to­do un sue­ño. Ini­ció con un es­tu­dio de di­se­ño ar­qui­tec­tó­ni­co de in­te­rio­res, pe­ro ha­ce 11 años, co­men­zó su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal

di­se­ñan­do even­tos, es­pe­cial­men­te bo­das.

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