30 MIN CON CAR­LOS REY

“Crea­mos días per­fec­tos”

Hola El Salvador - - Contenido - Tex­to: AMANDA RO­DAS Fo­to­gra­fía: RO­BER­TO CA­ÑAS Crea­ción: BOCETO

HA­CER “MA­GIA” y es­tar do­ta­do con el re­ga­lo de la ima­gi­na­ción pa­ra crear las de­co­ra­cio­nes más be­llas, son los do­nes de Car­los Rey y su mar­ca Boceto. Con su equi­po es ca­paz de trans­for­mar cual­quier es­pa­cio en un ma­ra­vi­llo­so am­bien­te pro­pio de un cuen­to de ha­das. Es el ma­yor de tres her­ma­nos, es­tu­dió ar­qui­tec­tu­ra y to­mó cur­sos de In­te­rio­ris­mo. Des­de pe­que­ño se in­cli­nó por to­do lo re­fe­ren­te al ar­te, el co­lor, el di­se­ño y la crea­ción. “Con mis her­ma­nos cre­ci­mos en el ne­go­cio de los even­tos, ya que mi ma­má se de­di­ca a él des­de ha­ce más de 15 años. Siem­pre lo to­mé co­mo un com­ple­men­to y un apo­yo a la em­pre­sa de mi fa­mi­lia, aun­que te­nía pen­sa­do crear al­go si­mi­lar por mi pro­pia cuen­ta. Mien­tras tan­to se­guía tra­ba­jan­do en mi ca­rre­ra has­ta que, ha­ce po­co más de tres años, me ani­mé fi­nal­men­te a crear Boceto”; nos cuen­ta. —¿Cuán­do co­men­zó a so­nar en tu men­te la pa­la­bra “bo­da” de una ma­ne­ra di­fe­ren­te?

—Des­de que co­men­cé a co­la­bo­rar con mi ma­má, es­cu­chan­do las ne­ce­si­da­des de sus clien­tas y có­mo so­ña­ban su «día per­fec­to»; ima­gi­né que po­dría ser par­te de ese mo­men­to que las mu­je­res tan­to es­pe­ran y lo­grar que sea mag­ní­fi­co. —¿Por qué Boceto?

—Soy ar­qui­tec­to, una ca­rre­ra en la que el tér­mino sue­na mu­cho. Me en­can­ta di­bu­jar a mano al­za­da y ela­bo­rar los fa­mo­sos bo­ce­tos o sketchs. De ahí na­ció la idea del nom­bre Boceto, lle­var los tra­zos rea­li­za­dos en el pa­pel a la reali­dad. Es bo­ni­to ver a las fu­tu­ras es­po­sas so­ñan­do mien­tras uno les crea una idea de có­mo se­ría su bo­da. —¿Cuál fue la pri­me­ra bo­da en la que fuis­te par­te?

—Fue en la de la her­ma­na de una ami­ga. Rea­li­za­mos, con mi fa­mi­lia, el ban­que­te, la de­co­ra­ción y el mon­ta­je. Fue una ex­pe­rien­cia inol­vi­da­ble y ahí su­pe que que­ría vi­vir más mo­men­tos co­mo ese.

— ¿Qué es lo que más dis­fru­tas de ser par­te de es­te mo­men­to im­por­tan­te en la vi­da de las mu­je­res?

—El con­ver­tir en una reali­dad to­das esas ideas que tie­nen en su men­te. Es in­creí­ble la ale­gría que re­fle­jan sus ros­tros cuan­do ven el re­sul­ta­do final. —¿Y lo más di­fí­cil?

—De­cir­le no a un clien­te. Siem­pre tra­to de de­cir­les que to­do se pue­de lo­grar, es lin­do ver có­mo se pue­de lle­var a la reali­dad lo que ellos tie­nen en men­te. —¿Hay lí­mi­tes en lo que tú ofre­ces, es de­cir si al­guien te pi­de una bo­da en las mon­ta­ñas más re­cón­di­tas, la ha­rías? —Sí, la ha­ría, me gus­tan los re­tos y creo que es lo que más dis­fru­to. Cuan­do te pi­den al­go di­fe­ren­te.

—Po­dría de­cir­se que es­tás de­trás de cá­ma­ra. ¿Cuán­to tar­da la crea­ción de la de­co­ra­ción pa­ra una bo­da?

—To­do de­pen­de de la mag­ni­tud del even­to. El tra­ba­jo ini­cia des­de el mo­men­to que te con­tac­tan pa­ra so­li­ci­tar una co­ti­za­ción. —¿Tie­nes al­gún men­tor en tu tra­ba­jo?

—Mi ma­má, que es mi pi­lar y mi peor crí­ti­ca. (Ri­sas). Siem­pre me di­ce si al­go no le gus­ta o cree que se pue­de me­jo­rar. Co­mo de­ci­mos acá: “sin pe­los en la len­gua”. —¿Cuál es tu ma­yor sa­tis­fac­ción con Boceto? —Mis clien­tes sa­tis­fe­chos, la re­co­men­da­ción de bo­ca en bo­ca es el me­jor re­sul­ta­do de mi tra­ba­jo.

Newspapers in Spanish

Newspapers from El Salvador

© PressReader. All rights reserved.