ANDREA AYA­LA, ALE­JAN­DRO HAN­DAL Y ALES­SAN­DRA SESSA CO­NO­CE­MOS A LOS DI­SE­ÑA­DO­RES SAL­VA­DO­RE­ÑOS QUE BRI­LLAN EN LAS PA­SA­RE­LAS

Los de­fi­nen los co­lo­res, el print y la ele­gan­cia

Hola El Salvador - - Contenido - Tex­to y Pro­duc­ción: AMANDA RO­DAS Fo­to­gra­fías: FRAN­CIS­CO CASTANEDA Lo­ca­ción: SEN­TO LU­XURY SPA & SA­LON Ma­qui­lla­je y pei­na­do: SEN­TO LU­XURY SPA & SA­LON Ves­tua­rio: ALES­SA, ANDREA AYA­LA Y A.H.C DE­SIG­NER

Se dis­tin­guen por sus pro­pues­tas ele­gan­tes, los co­lo­res neu­tra­les y los print “lo­cos”. Se tra­ta de tres di­se­ña­do­res sal­va­do­re­ños que es­tán bri­llan­do en pa­sa­re­las del país y ¡HO­LA! los reunió pa­ra co­no­cer­los un po­co más. Ale­jan­dro Han­dal es un jo­ven que gus­ta de la lec­tu­ra, co­lec­cio­na mo­ne­das de to­do el mun­do y de di­ver­sos acon­te­ci­mien­tos his­tó­ri­cos. Le gus­ta via­jar pa­ra co­no­cer cul­tu­ras o ma­ne­ras de di­se­ño des­de el pun­to de vis­ta ar­te­sa­nal, co­mo los te­ji­dos de Gua­te­ma­la o los te­la­res de Lem­pi­ra, Hon­du­ras. De una fa­mi­lia tra­di­cio­nal, Ale­jan­dro es el úni­co de la mis­ma que de­ci­dió tra­ba­jar en el di­se­ño con su mar­ca a.h.c De­sig­ner. Co­mo una chi­ca bohe­mia, con una crea­ti­vi­dad pe­cu­liar y co­lo­ri­da que la ha he­cho co­no­ci­da en el país, po­dría­mos des­cri­bir a Ales­san­dra Sessa, una jo­ven pro­fe­sio­nal y em­pre­sa­ria que es­tu­dió Di­se­ño Grá­fi­co en la Uni­ver­si­dad Dr. Jo­sé Ma­tías Del­ga­do. La be­lla chi­ca desa­rro­lló su mar­ca Ales­sa co­mo par­te de un pro­yec­to uni­ver­si­ta­rio, en el cual a tra­vés del ex­pe­ri­men­to y bús­que­da de di­fe­ren­tes can­vas plas­mó va­rios di­se­ños que aho­ra los ha­ce lu­cir en bol­sos y ro­pas.

Andrea Aya­la, con la mar­ca cono-

Ales­san­dra: “A mi me gus­ta pin­tar cua­dros, ha­cer ce­rá­mi­ca, pro­yec­tos de bran­ding y el di­se­ño de su­per­fi­cies pa­ra em­pre­sas”

ci­da por su nom­bre, es una de las di­se­ña­do­ras emer­gen­tes más ele­gan­tes. To­do em­pe­zó co­mo un jue­go de ni­ñas y po­dría de­cir­se que es­tu­vo di­se­ñan­do to­da su vi­da fal­das, blu­sas, pan­ta­lo­nes y to­das las pren­das de ves­tir fe­me­ni­nas que el buen ves­tir im­pli­que. De una fa­mi­lia pe­que­ña, en la que su ma­dre es su me­jor ami­ga y la mano de­re­cha de su sue­ño de em­pren­de­do­ra; su her­mano es in­con­di­cio­nal y con dos pe­rri­tos Da­wa y Te­rru, Andrea ha lo­gra­do el re­co­no­ci­mien­to gra­cias a su pre­pa­ra­ción, tan­to co­mo Li­cen­cia­da en Eco­no­mía y Ne­go­cios, ESEN, El Salvador y en el Fashion Lon­don, Cen­tral Saint Mar­tins, Lon­dres, UK. —Cuén­ten­nos, ¿cuán­do les en­tró el gus­to por la mo­da? —Andrea: Des­de muy pe­que­ña mi ma­mi me in­tro­du­jo al mun­do de la mo­da, me im­pul­só a ves­tir a mis bar­bies, a ves­tir­me di­fe­ren­te y a ha­cer mi pro­pia ro­pa.

—Ale­jan­dro: Yo no pue­do de­cir que fue des­de mi in­fan­cia, creo que fue un ca­mino. To­do in­di­ca­ba que el área en la que desa­rro­lla­ría mi uto­pía se­ría el di­se­ño en ge­ne­ral, aun­que ya en mi ju­ven­tud (18 años) co­men­cé a rea­li­zar bo­ce­tos de ves­tua­rio. Al ini­ciar la ca­rre­ra de Di­se­ño del Pro­duc­to ob­ser­vé pa­tro­nes en mis tra­ba­jos en los que a me­nu­do la pa­la­bra mo­da es­ta­ba pre­sen­te. El ci­clo de mi uni­ver­si­dad de mo­da fue su­ma­men­te ex­pe­ri­men­tal y sa­tis­fac­to­rio, a tal gra­do que con­cluí con mi pri­me­ra co­lec­ción.

—Ales­san­dra: Fue tam­bién des­de pe­que­ña que me lla­mó la aten­ción, aun­que mi fa­mi­lia es de in­ge­nie­ros, só­lo mi ma­má es ar­qui­tec­to, éra­mos más de nú­me­ros y de­por­tes en vez del la­do ar­tís­ti­co. Cuan­do de­cía que me gus­ta­ba la mo­da o ese ti­po de co­sas, mis pa­pás me su­ge­rían que era me­jor al­go más se­gu­ro y es­truc­tu­ra­do. Pe­ro des­pués de in­ten­tar ser in­ge­nie­ra de­ci­dí que no era lo mío y, con la de­cep­ción de mis padres, em­pe­cé a di­se­ñar y a pin­tar. Ob­tu­ve mi li­cen­cia­tu­ra en Di­se­ño Grá­fi­co. Mi fa­mi­lia en­ten­dió y le en­can­tó, em­pe­cé con car­te­ras y es­te año use la in­du­men­ta­ria, co­mo can­vas, pa­ra plas­mar mis ideas. —El mun­do del di­se­ño, al me­nos des­de ojos ex­ter­nos, es muy com­pe­ti­ti­vo y di­fí­cil. ¿Les cos­tó mu­cho dar­se a co­no­cer y es­ta­ble­cer sus lí­neas?

Andrea: «Pa­ra mí el di­se­ño es mi dia­rio vi­vir, es mi es­ti­lo de vi­da. Pien­so y ac­túo de acuer­do a él, me ins­pi­ro en to­do lo que ha­go, vi­vo y per­ci­bo; y es una de las ra­zo­nes por la que me en­can­ta via­jar tan­to»

—Ale­jan­dro: El mun­do de la mo­da en nues­tro país es nue­vo y va­rian­te, es­to ha­ce que sea muy di­fí­cil dar a co­no­cer una pro­pues­ta de mo­da, pe­ro no es imposible. En la ac­tua­li­dad cuen­to con seis co­lec­cio­nes y dos par­ti­ci­pa­cio­nes en MBFWSV y una en la Fashion Week Hon­du­ras 2016. Creo que lo más com­pli­ca­do de em­pren­der una mar­ca de mo­da es des­cu­brir la opi­nión de los usua­rios so­bre tu es­ti­lo, es un po­co di­fí­cil y tie­nes que es­pe­cu­lar.

Uno de los as­pec­tos que más me ayu­da­ron en mi ca­rre­ra fue el ro­dear­me de gen­te ma­ra­vi­llo­sa que me en­se­ñó el mun­do de la mo­da y me trans­mi­tió su ex­pe­rien­cia. Agra­dez­co a Mónica Ar­gue­das de Flo­res y a la di­se­ña­do­ra de jo­yas, Ana Graciela Ruiz, de quie­nes apren­dí mu­chos de­ta­lles.

—Andrea: To­do lo que va­le la pe­na, cues­ta. Des­de el pri­mer día he tra­ba­ja­do con mu­cha pa­sión, per­se­ve­ran­cia, pa­cien­cia y amor en lo que ha­go. Ade­más, to­do lo que se ha­ce con el co­ra­zón tie­ne re­sul­ta­dos y eso es una sa­tis­fac­ción.

—Ales­san­dra: Al prin­ci­pio te­nía miedo de ha­cer las co­sas, bus­ca­ba en­ca­jar en lo que pen­sa­ba que a las mu­je­res les po­dría gus­tar. Lue­go fa­lle­ció mi pa­pi y me di cuen­ta que la vi­da es bien cor­ta pa­ra te­ner miedo y no arries­gar­se. Em­pe­cé a ha­cer las co­sas con más per­so­na­li­dad, me atre­ví a ex­pre­sar las co­sas co­mo las veo y es­te año pre­sen­té en el Mer­ce­des Benz Fashion Week El Salvador, no só­lo car­te­ras, tam­bién ro­pa; y con muy bue­nos re­sul­ta­dos.

Ale­jan­dro: «Al mo­men­to de di­se­ñar con­si­de­ro que son di­ver­sas las in­fluen­cias que me per­mi­ten con­for­mar un con­cep­to, las que pue­den ir des­de un de­seo eró­ti­co has­ta el equi­li­brio per­fec­to en­tre la ra­zón y la emo­ción»

Andrea: «El di­se­ño es mi dia­rio vi­vir, es mi es­ti­lo de vi­da. Pien­so y ac­túo de acuer­do a él, me ins­pi­ro en to­do lo que ha­go, vi­vo y per­ci­bo;y es una de las ra­zo­nes por la que me en­can­ta via­jar tan­to»

—¿Cuál es el ma­yor re­to? —Ale­jan­dro: Es el fan­tas­ma de di­se­ñar y pen­sar: «si no les gus­ta «. El mun­do de la mo­da es dis­tin­to, por­que se tra­ta de una cons­tan­te ex­pe­rien­cia de apren­di­za­je. Es imposible sin­te­ti­zar to­das las opi­nio­nes so­bre nues­tra pro­pues­ta y, en ese pun­to, nos vol­ve­mos un po­co egoís­tas y arries­ga­dos, pe­ro se lo­gra cap­tu­rar ese mer­ca­do que lo acep­ta.

—Ales­san­dra: Ten­go la ben­di­ción de es­tar ro­dea­da de per­so­nas que creen en mi pro­yec­to y en mi ar­te, em­pe­zan­do por mi fa­mi­lia. A mi pa­pá le cos­tó en­ten­der lo que ha­cía, pe­ro des­pués opinaba so­bre có­mo po­dría me­jo­rar las co­sas y, pa­ra mi sor­pre­sa, eran muy bue­nas ob­ser­va­cio­nes. Siem­pre me de­cía que con de­di­ca­ción, vo­lun­tad, es­fuer­zo, dis­ci­pli­na y co­ra­je se lo­gran las me­tas. Tam­bién me in­fluen­cia­ron mis ami­gas, Andrea Aya­la y Ma­ría Jo­sé Díaz, las que en el mo­men­to que me es­tan­qué, por la muer­te de mi pa­pá, me apo­ya­ron y, con su men­ta­li­dad em­pren­de­do­ra y arries­ga­da, me lle­na­ron de ins­pi­ra­ción y áni­mos. Fue­ron mis án­ge­les en ese mo­men­to.

—Andrea: Si hay miedo es por­que es­tás a pun­to de sa­lir de tu zona de con­fort. No creo que se de­ben ig­no­rar los mie­dos o las du­das, sino que es ne­ce­sa­rio ac­tuar a pe­sar de ellos, al­gu­nos días son más fá­ci­les que otros; pe­ro hay que ser po­si­ti­vo, con­fiar en uno mis­mo y ro­dear­se de las per­so­nas que te apo­yan. —¿Cuál es el con­cep­to con que di­se­ñan?

—Andrea: Ele­gan­cia, fe­mi­nei­dad y ver­sa­ti­li­dad. Esta úl­ti­ma ca­rac­te­rís­ti­ca la he in­cor­po­ra­do re­cien­te­men­te, por­que via­jo mu­cho y ne­ce­si­to pie­zas que pue­da uti­li­zar en el ae­ro­puer­to y, cuan­do ate­rri­zo, ir a ce­nar con ellas sin­tién­do­me lin­da y ele­gan­te. —Ale­jan­dro: Al mo­men­to de di­se­ñar con­si­de­ro que son di­ver­sas las in­fluen­cias que me per­mi­ten con­for­mar un con­cep­to, las que pue­den ir des­de un de­seo eró­ti­co has­ta el equi­li­brio per­fec­to en­tre la ra­zón y la emo­ción. Por eso creo que

no ten­go un con­cep­to es­ta­ble­ci­do, pues con­si­de­ro que mis emo­cio­nes son un fac­tor im­por­tan­te al mo­men­to de em­pe­zar a crear.

—Ales­san­dra: Creo di­se­ños de su­per­fi­cies in­ten­sas pa­ra la te­la y, con ella, ha­go pie­zas ver­sá­ti­les que las mu­je­res pue­den uti­li­zar en va­rias y di­fe­ren­tes oca­sio­nes. Bus­co re­fle­jar con los prints la elec­tri­ci­dad y la ener­gía de las sal­va­do­re­ñas, en una for­ma ar­tís­ti­ca. —¿Có­mo pue­den de­fi­nir su pa­sión por el di­se­ño?

—Ales­san­dra: Es un es­ti­lo de vi­da y al­go ne­ce­sa­rio, co­mo co­mer o des­can­sar.

—Andrea: El di­se­ño es mi dia­rio vi­vir, es mi es­ti­lo de vi­da. Pien­so y ac­túo de acuer­do a él, me ins­pi­ro en to­do lo que ha­go, vi­vo y per­ci­bo; y es una de las ra­zo­nes por la que me en­can­ta via­jar tan­to.

—Ale­jan­dro: Creo que mi pa­sión por el di­se­ño se de­fi­ne con una pa­la­bra: «sue­ño». Es emo­cio­nan­te ver las te­las con mis di­se­ños de es­tam­pa­dos, el mo­men­to de rea­li­zar una pro­pues­ta, el pa­tro­na­je y así

ca­da uno de los pa­sos que lle­va la cons­truc­ción de mis pren­das. —¿Có­mo se ven a fu­tu­ro?

—Ale­jan­dro: Con­si­de­ro que el si­guien­te pa­so de mi mar­ca se­rá pre­sen­tar la co­lec­ción a ni­vel in­ter­na­cio­nal, sin de­jar de ha­cer­lo en el na­cio­nal. Tam­bién, de aquí a cin­co años, quie­ro po­ner mi tien­da, en la que ha­ré que los clien­tes se sien­tan có­mo­dos y es­co­jan las pren­das que más les gus­te. —Ales­san­dra: Me veo con una mar­ca re­co­no­ci­da en los mer­ca­dos in­ter­na­cio­na­les. Me ima­gino con más va­rie­dad de pro­duc­tos y un ta­ller con ar­te­sa­nos bien pa­ga­dos, con un tra­ba­jo es­ta­ble.

—Andrea: Ha­cien­do lo que más amo: di­se­ñar.

Ales­san­dra Sessa, una jo­ven pro­fe­sio­nal y em­pre­sa­ria que es­tu­dió Di­se­ño Grá­fi­co en la Uni­ver­si­dad Dr. Jo­sé Ma­tías Del­ga­do.La be­lla chi­ca desa­rro­lló su mar­ca Ales­sa co­mo par­te de un pro­yec­to uni­ver­si­ta­rio, en el cual a tra­vés del ex­pe­ri­men­to y bús­que­da de di­fe­ren­tes can­vas plas­mó va­rios di­se­ños que aho­ra los ha­ce lu­cir en bol­sos y ro­pas.

Se dis­tin­guen por sus pro­pues­tas ele­gan­tes, los co­lo­res neu­tra­les y los print “lo­cos”. Se tra­ta de tres di­se­ña­do­res sal­va­do­re­ños que es­tán bri­llan­do en pa­sa­re­las del país y ¡HO­LA! los reunió pa­ra co­no­cer­los un po­co más.

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