CRIS­TI­NA UMA­ÑA

El éxi­to de­trás de su pa­pel en la po­pu­lar se­rie “Nar­cos”

Hola Guatemala - - Contenido - Tex­to: BERNY JI­MÉ­NEZ Fo­to­gra­fías: PIPE YAN­GUAS PHOTOGRAPHY

DEN­TRO DE Cris­ti­na Uma­ña Ro­jas ha­bi­tan dos mu­je­res. Una de ellas sor­pren­de en la pan­ta­lla chi­ca con el ím­pe­tu y se­gu­ri­dad de sus per­so­na­jes, in­mer­sos en pro­ble­má­ti­cas so­cia­les que tras­cien­den los guio­nes y las cá­ma­ras. Del otro la­do de los ca­me­ri­nos, una jo­ven ma­dre, con una fa­mi­lia­ri­dad que so­bre­sa­le y se re­fle­ja en la dul­zu­ra de sus pa­la­bras, vi­ve ca­da mo­men­to agra­de­ci­da por las per­so­nas que acom­pa­ñan día con día su ca­mino. Enamo­ra­da de su fa­mi­lia, dis­ci­pli­na­da en su tra­ba­jo y aven­tu­re­ra por na­tu­ra­le­za, la ac­triz co­lom­bia­na Cris­ti­na Uma­ña com­par­te con ¡HO­LA! acer­ca de su fi­lo­so­fía de vi­da y el éxi­to de­trás de su ca­rre­ra en la pan­ta­lla chi­ca.

—Ha­ble­mos de tu in­fan­cia en Co­lom­bia, ¿qué re­cuer­dos se te vie­nen a la men­te aho­ri­ta mis­mo?

—Na­cí en Iba­gué, To­li­ma, don­de cre­cí por nue­ve años jun­to con mi ma­má y mi abue­la. Cre­cí en el ba­rrio ju­gan­do con mis pri­mos y con to­dos los ami­gos de la cua­dra. Fue muy ri­ca por­que Iba­gué es una ciu­dad chi­qui­ta, de cli­ma ca­lien­te en­ton­ces cre­cí ju­gan­do es­con­di­das. Mi ma­má se fue des­pués a tra­ba­jar a la ca­pi­tal, Bo­go­tá y me lle­va con ella a es­tu­diar allá. Esa ha si­do mi vi­da has­ta aho­ra, a ve­ces sal­go de via­je por tra­ba­jo, he vi­vi­do en México, en los Es­ta­do Uni­dos, he es­tu­dia­do en Nue­va York, pe­ro Bo­go­tá es mi se­gun­do ho­gar.

—¿Di­rías que tus pri­me­ros años han te­ni­do in­fluen­cia en tu eta­pa ac­tual co­mo ac­triz?

—Yo siem­pre men­ciono mu­cho a mi ma­dre por­que ha si­do la que me ha al­cahue­tea­do to­da es­ta pa­sión y es­ta in­quie­tud des­de muy chi­qui­ta. Yo creo que uno tam­bién na­ce con ese ins­tin­to y con esa ne­ce­si­dad. Si uno en­cuen­tra el es­pa­cio don­de desa­rro­llar­la va cre­cien­do esa pa­sión y eso fue lo que pa­só en mi his­to­ria. Mi ma­má es pe­rio­dis­ta, así que tu­ve mu­chos ami­gos tea­tre­ros, ami­gos mú­si­cos tam­bién. Yo iba mu­cho al tea­tro con ella, a con­cier­tos. Cre­cí en un mundo muy de li­te­ra­tos, de mu­chas ter­tu­lias, y des­de muy chi­qui­ta to­mé cla­ses de tea­tro, de literatura. Mi ma­má me dio la opor­tu­ni­dad de for­mar­me co­mo ac­triz fue­ra de Co­lom­bia que era lo que yo que­ría ha­cer.

«Me ins­pi­ra un buen atar­de­cer, una bue­na mú­si­ca, un buen poe­ma, una bue­na co­mi­da, una bue­na com­pa­ñía. Mi hi­jo me ins­pi­ra, me ins­pi­ran sus pre­gun­tas, su mi­ra­da, sus ri­sas. To­do

me ins­pi­ra»

—¿Cuál es tu fi­lo­so­fía de vi­da?

—Siem­pre creo que to­das las ex­pe­rien­cias que tie­nes en la vi­da son opor­tu­ni­da­des que tie­nes para cre­cer y para evo­lu­cio­nar. De­pen­de de có­mo asu­mas esa ex­pe­rien­cia que es­tás vi­vien­do. Yo siem­pre tra­to de bus­car­le lo po­si­ti­vo a to­do. Creo que la ca­pa­ci­dad de so­bre­po­ner­se, cons­truir y apren­der tie­ne que ver con el desa­rro­llo de me­jo­res ha­bi­li­da­des para vi­vir la vi­da y cum­plir con las me­tas que tie­nes en un fu­tu­ro.

—Ade­más de la ac­tua­ción, ¿dón­de se es­con­den tus otras pa­sio­nes?

—¡Me en­can­ta via­jar! Creo que soy una via­je­ra em­pe­der­ni­da, me sien­to afor­tu­na­da de te­ner la po­si­bi­li­dad de co­no­cer otras for­mas de vi­vir la vi­da, otras cul­tu­ras, mú­si­ca, aro­mas y sa­bo­res. Yo creo que abre la ca­be­za, el co­ra­zón, y te da la po­si­bi­li­dad de en­ten­der que no hay ver­da­des ab­so­lu­tas. Ca­da quien tie­ne su pro­pia ver­dad y res­pe­tar los di­fe­ren­tes pen­sa­mien­tos te da la po­si­bi­li­dad de ser me­nos pre­jui­cio­so. Pue­des dar­te cuen­ta de que el mundo se pue­de con­ce­bir de mil ma­ne­ras y que to­das son vá­li­das. Un buen pai­sa­je, una bue­na co­mi­da y una bue­na ex­pe­rien­cia te va lle­nan­do el al­ma de co­sas muy bo­ni­tas y los via­jes tie­nen eso que los ha­ce muy es­pe­cia­les.

—¿Qué le ins­pi­ra o in­quie­ta a Cris­ti­na?

—Yo creo que hoy me in­quie­ta que mu­chas ve­ces la gen­te no apren­da a res­pe­tar­se y a con­vi­vir en la di­fe­ren­cia. Es creo que es al­go que veo en mi país y en el mundo en­te­ro. Creo que te­ne­mos que apren­der a acep­tar­nos y a es­cu­char las ra­zo­nes del otro y a cons­truir en con­jun­to así pen­se­mos y sin­ta­mos dis­tin­to. Me ins­pi­ra un buen atar­de­cer, una bue­na mú­si­ca, un buen poe­ma, una bue­na co­mi­da, una bue­na com­pa­ñía. Mi hi­jo me ins­pi­ra, me ins­pi­ran sus pre­gun­tas, su mi­ra­da, sus ri­sas. To­do me ins­pi­ra.

—¿Qué ha he­cho tu es­po­so Lu­cas para ro­bar­se tu co­ra­zón?

—Lu­cas y yo te­ne­mos diez años jun­tos. Yo creo que me si­gue con­quis­tan­do to­dos los días en de­mos­trar­me que si­gue sien­do mi com­pa­ñe­ro de vi­da, que me apo­ya co­mo mu­jer, co­mo ma­má, co­mo ac­triz y no so­lo con los pro­yec­tos que lle­vo a ca­bo ac­tual­men­te, sino con mis sue­ños y via­jes. Me en­can­ta sa­ber que ten­go un so­por­te a mi la­do que me ad­mi­ra y a quien ad­mi­ro pro­fun­da­men­te. To­dos es­tos sue­ños los com­par­ti­mos en con­jun­to y ha­ce que el sea mi gran par­ce­ro de vi­da. Yo soy una ac­triz em­pe­der­ni­da y apa­sio­na­da pe­ro tam­bién soy una ma­má y una mu­jer apa­sio­na­da. Siem­pre he bus­ca­do el equi­li­brio siem­pre pe­ro es una ne­ce­si­dad, por­que no es al­go que sea ra­cio­nal en mí, es más bien ins­tin­ti­vo.

—¿Y qué hay de tu fa­ce­ta co­mo mu­jer exi­to­sa?

—Hay un mo­men­to im­por­tan­te en el que sa­le un pro­yec­to y me con­cen­tro. Co­mo ac­triz quie­ro in­da­gar en mis per­so­na­jes y duer­mo, pien­so y sue­ño co­mo ese per­so­na­je y se me ocu­rren ideas so­bre ese per­so­na­je. Lo que pa­sa es que en un mo­men­to da­do quie­ro de­di­car­me a mi hi­jo, es­tar con él, ju­gar­le, leer­le, sa­lir a pa­sear. Quie­ro vi­vir el día a día en el que le sur­ge una pre­gun­ta y yo pue­da es­tar ahí para con­tes­tár­se­la. Si hay un mo­men­to ma­ra­vi­llo­so yo quie­ro ser tes­ti­go de ese mo­men­to ma­ra­vi­llo­so. Co­mo mu­jer yo tam­bién quie­ro mi mo­men­to y mi es­pa­cio que creo que es ab­so­lu­ta­men­te im­por­tan­te.

—Ha­blan­do de tu in­ter­pre­ta­ción ac­tual en la se­rie “Nar­cos”, cuén­ta­nos ¿qué he­rra­mien­tas que ayu­da­ron para dar­le vi­da a Judy Mon­ca­da?

—Hay que en­ten­der que el nar­co­trá­fi­co es un pro­ble­ma so­cial que nos com­pe­te a to­dos y es una con­se­cuen­cia de una se­rie de co­sas que su­ce­den

«Lu­cas y yo te­ne­mos diez años jun­tos. Yo creo que me si­gue con­quis­tan­do to­dos los días en de­mos­trar­me que si­gue sien­do mi com­pa­ñe­ro de vi­da, que me apo­ya co­mo mu­jer, co­mo ma­má, co­mo ac­triz»

en nues­tros paí­ses y que tie­nen que ver con po­lí­ti­ca y te­mas so­cia­les. Es un ca­mino pe­li­gro­so, es un ca­mino que so­lo trae tra­ge­dia para el que lo to­ma y para los que lo ro­dean. Si nos va­mos mu­cho más ha­cia Pa­blo Es­co­bar y otros ca­pos po­dría­mos ha­blar de su tras­cen­den­cia. Yo vi­ví el te­rro­ris­mo co­mo una ado­les­cen­te en la épo­ca de las bom­bas que es al­go que no se lo de­seo a na­die por­que es un mie­do y un te­rror ab­so­lu­to.

—Con una Cris­ti­na muy es­pi­ri­tual te ve­mos co­mo ac­triz ex­plo­ran­do per­so­na­jes con­flic­ti­vos ¿Qué te se­du­ce de ellos?

—Siem­pre los ar­tis­tas en ge­ne­ral, des­de su cam­po denuncian un mo­men­to his­tó­ri­co y par­te esen­cial de la so­cie­dad en de­ter­mi­na­dos es­pa­cios de tiem­po his­tó­ri­ca­men­te ha­blan­do. Eso pa­sa cuan­do uno abor­da al­gún ti­po de per­so­na­jes que han to­ma­do ca­mi­nos equi­vo­ca­dos, y tam­bién co­mo ca­tar­sis a tra­vés de un es­pec­tácu­lo o al­gu­na pe­lí­cu­la don­de li­be­ras mie­dos y cul­pas que ten­ga­mos. Eso es par­te del ofi­cio que te­ne­mos co­mo ac­to­res, y del en­tre­te­ni­mien­to co­mo se lla­ma hoy, que ge­ne­ra una ca­tar­sis en la au­dien­cia, de exor­ci­zar eso mie­dos que tie­nes co­mo ac­tor y co­mo es­pec­ta­dor al mis­mo tiem­po y eso es lo que su bus­co con ca­da per­so­na­je.

Fi­nal­men­te es­ta­mos ha­blan­do de psi­co­lo­gía hu­ma­na que se acer­can y se ale­jan de la vi­da real. Los ac­to­res ha­bla­mos de hu­ma­ni­dad to­do el tiem­po cuan­do en­car­na­mos un per­so­na­je.

—Y en re­la­ción a esos nue­vos pro­yec­tos ¿Cuá­les pla­nes tie­nes a fu­tu­ro?

—No pue­do ade­lan­tar mu­cho por­que hay va­rias co­sas que se es­tán co­ci­nan­do ahí, pe­ro cla­ro que hay pro­yec­tos muy ché­ve­res y muy im­por­tan­tes y di­ver­ti­dos que me tie­nen emo­cio­na­das y no quie­ro apre­su­rar to­da­vía. De­pen­do del des­tino para que to­do su­ce­da.

—Y co­mo es­pec­ta­do­ra, ¿cuál es la im­pre­sión que tie­nes de los pro­yec­tos que se ha­cen ac­tual­men­te en el me­dio?

—Me en­can­ta “Ga­me of Th­ro­nes”, me pa­re­ce sú­per ché­ve­re, me en­can­ta el ci­ne la­ti­noa­me­ri­cano. En ge­ne­ral me gus­ta el ci­ne eu­ro­peo. Des­de que soy ma­dre me pa­sé de ver mis pe­lí­cu­las a las de mi hi­jo y una mis­ma pe­lí­cu­la la veo en­tre 10 y 15 ve­ces. Hay ac­tri­ces que me en­can­tan. Me en­can­ta Ka­te Wins­let, mi co­le­ga Paulina Gar­cía, me pa­re­ce ma­ra­vi­llo­sa, Alfredo Cas­tro me pa­re­ce ta­len­to­sí­si­mo. Me en­can­ta Nao­mi Watts. En ge­ne­ral ad­mi­to el ta­len­to de mu­cha gen­te.

—¿A qué atri­bu­yes el cariño de la gen­te que te si­gue?

—No sa­bría de­cir­te. Yo sien­to en es­tos 20 años de ca­rre­ra que he te­ni­do la for­tu­na que la gen­te se en­gan­che con al­guno de los per­so­na­jes que in­ter­pre­to. De ahí la la­bor del ac­tor de po­der trans­mi­tir­le al es­pec­ta­dor y per­mi­tir­le al es­pec­ta­dor que se exor­ci­ce. Tal vez el pú­bli­co se ha do­si­fi­ca­do, se ha enamo­ra­do, ha llo­ra­do, ha odia­do, ha te­ni­do un sen­ti­mien­to pro­fun­do con al­gu­nos per­so­na­jes que he in­ter­pre­ta­do y eso el pú­bli­co lo quie­re, lo agra­de­ce y le gus­ta.

Ahí es don­de creo que co­nec­to mu­cho con la gen­te y tam­bién siem­pre tra­to de ma­ne­jar de ma­ne­ra po­si­ti­va mis re­des. Co­mo fi­gu­ra pú­bli­ca tie­nes una res­pon­sa­bi­li­dad muy gran­de con lo que di­ces con los que ha­ces y con la ener­gía que es­tás man­dan­do a la gen­te que te si­gue. En eso tra­to de ser muy cui­da­do­sa.

(SI­GUE)

“Siem­pre creo que to­das las ex­pe­rien­cias que tie­nes en la vi­da son opor­tu­ni­da­des que tie­nes para cre­cer y para evo­lu­cio­nar. De­pen­de de có­mo asu­mas esa ex­pe­rien­cia que es­tás vi­vien­do” con­fie­sa Cris­ti­na, la gua­pa co­lom­bia­na que con­quis­tó la pan­ta­lla chi­ca.

Enamo­ra­da de su fa­mi­lia, dis­ci­pli­na­da en su tra­ba­jo y aven­tu­re­ra por na­tu­ra­le­za, la ac­triz co­lom­bia­na Cris­ti­na Uma­ña nos com­par­te su fi­lo­so­fía de vi­da y el éxi­to de­trás de su ca­rre­ra en las se­ries de te­le­vi­sión.

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