CHEF SER­GIO DÍAZ

Un so­ña­dor que evo­lu­cio­na con su co­ci­na

Hola Guatemala - - 30 Minutos Con... - Tex­to: MA­RIA­NA PIN­TO Fo­to­gra­fía: ANDRES AMA­YA Pro­duc­ción: ANA CRUZ

“SOY UN SO­ÑA­DOR apa­sio­na­do por lo que ha­go. Un enamo­ra­do de la co­ci­na, de

mi fa­mi­lia, de mi es­po­sa y de mi hi­ja”, nos com­par­tió el chef Ser­gio Díaz, el crea­ti­vo que na­ció en una fa­mi­lia res­tau­ran­te­ra y en ese mun­do en­con­tró su pa­sión.

Con es­tu­dios y prác­ti­cas en co­ci­nas in­ter­na­cio­na­les de re­nom­bre, a sus trein­ta y dos años, Ser­gio es re­co­no­ci­do co­mo uno de los chefs más crea­ti­vos e in­no­va­do­res de Gua­te­ma­la, que apor­ta con­ti­nua­men­te a la gas­tro­no­mía con su co­ci­na de van­guar­dia. Hoy, el Cor­po­ra­te Exe­cu­ti­ve Chef de Fi­ne Di­ning Group, es la men­te de­trás de los res­tau­ran­tes Am­bia, Bi­ba, Giu­sep­pe Ver­di, Bi­ba Roof­top y Dis­tin­to, en Quet­zal­te­nan­go.

Dis­pues­tos a co­no­cer al crea­dor que evo­lu­cio­na al mis­mo tiem­po que su co­ci­na, ¡HO­LA! lo vi­si­tó en uno de sus res­tau­ran­tes pa­ra dis­fru­tar de una plá­ti­ca ri­ca en anéc­do­tas, re­fle­xio­nes y sue­ños.

—Con una vi­da den­tro de la gas­tro­no­mía, ¿qué di­rías que te man­tie­ne en es­te mun­do?

—Afor­tu­na­da­men­te en­con­tré a la gas­tro­no­mía des­de chi­co y la hi­ce mi pa­sión. Ca­da día me doy cuen­ta que la co­ci­na es muy di­ver­sa. Veo pla­tos que ha­cía ha­ce 10 años y otros que ha­go hoy; y me ad­mi­ro de la evo­lu­ción que han te­ni­do. Ca­da vez que voy cre­cien­do, quie­ro sa­ber más, apren­der más, pro­fe­sio­na­li­zar­me más.

—¿Cuál di­rías que es la ca­rac­te­rís­ti­ca de tu co­ci­na hoy?

—Aho­ri­ta es­toy en el te­ma sen­ti­men­tal. En ex­plo­rar las co­sas his­tó­ri­cas de mi pa­sa­do, des­de que era un ni­ño has­ta ha­ce un año, pa­ra plas­mar­las en un pla­to. Por ejem­plo, de ni­ño mi ma­má me ha­cía so­pa de to­ma­te pa­ra que me sin­tie­ra bien y, si la ter­mi­na­ba, pro­me­tía dar­me uvas, una fru­ta que me en­can­ta; así que aho­ra pro­pu­se una so­pa de to­ma­te, con uvas con­fi­ta­das, re­cor­dan­do ese sa­bor que te­nía en la bo­ca.

—¿Cuál es tu mo­tor pa­ra em­pren­der tan­tas co­sas?

—En el pa­sa­do mi mo­tor era la pa­sión y la ener­gía que pon­go en eso que tan­to me gus­ta, pe­ro aho­ra quie­nes me im­pul­san son mi es­po­sa Me­li­sa y mi hi­ja. Ellas son ese boost en mi vi­da, las que me dan un mo­ti­vo por el cual tra­ba­jar, so­ñar y em­pren­der dis­tin­tas co­sas. Creo que lo em­pre­sa­rial y per­so­nal van muy de la mano.

—¿Có­mo lo lo­gras?

—Me le­van­to a las sie­te de la ma­ña­na, voy a de­jar a mi hi­ja al co­le­gio y mi día si­gue has­ta las do­ce de la no­che. En­ton­ces, hay ve­ces en que solo lle­go a la ca­sa pa­ra dor­mir, pe­ro mi es­po­sa, co­mo es re­pos­te­ra y tam­bién es­tu­vo en el área de co­ci­na, me en­tien­de. Por lo cual pa­sa a ver­me con mi hi­ja, aun­que sea un ra­ti­to, du­ran­te el día.

—Y cuan­do con­si­gues des­co­nec­tar­te de tus res­tau­ran­tes, ¿qué dis­fru­tas ha­cer?

—Pa­sar tiem­po en ca­sa, don­de pren­do mu­cho la pa­rri­lla. Me gus­ta mu­cho es­tar con ami­gos, pre­pa­rar­les una bue­na car­ne y to­mar un buen vino o un cham­pag­ne.

—Otra gran fa­ce­ta tu­ya es com­pro­mi­so so­cial. ¿Có­mo sur­gió?

—Sue­ño con un mon­tón de co­sas. Creo que una em­pre­sa o un ser hu­mano no es­tán com­ple­tos sin una pro­yec­ción so­cial. En COELI co­men­za­mos con seis jó­ve­nes con ca­pa­ci­da­des di­fe­ren­tes y hoy te­ne­mos 60 alum­nos a los que pre­pa­ra­mos en sus ap­ti­tu­des la­bo­ra­les, pa­ra que se in­te­gren a la so­cie­dad. Agra­dez­co a Dios el mo­men­to en que me pu­so ese pen­sa­mien­to, que me im­pul­só a ha­blar con la gen­te ade­cua­da, que si­guió con el pro­yec­to y hoy le ha­ce bien a tan­tos jó­ve­nes. Si to­dos apor­tá­se­mos un gra­ni­to de are­na se lo­gra­rían mu­chas co­sas.

—¿Ac­tual­men­te es­tás so­ñan­do con nue­vos pro­yec­tos?

—Sé que ya hi­ce co­sas y con­ti­núo con el afán de ha­cer más. Pien­so mu­cho en el in­te­rior, por­que de ahí ven­go. Aho­ra tra­to de ge­ne­rar un nue­vo con­cep­to en Xe­la, que es co­mo un dri­ve-th­ru de co­mi­da rá­pi­da pe­ro de gran ca­li­dad. La co­sa es eje­cu­tar es­tos sue­ños… te­ner las ga­nas y las aga­llas pa­ra li­brar­se de los mie­dos in­ter­nos. Yo los ven­zo por­que creo que si otra per­so­na pu­do, ¿por qué no pue­do ha­cer­lo yo? Es­to es in­ter­mi­na­ble.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Guatemala

© PressReader. All rights reserved.