Un abue­lo de 85 años y su fies­ta “techno”

Metro Guatemala (Guatemala City) - - PORTADA -

Sí, es ge­nial, pe­ro tam­bién ex­tra­ño. No ha­go na­da es­pe­cial. Yo solo bai­lo. Pe­ro mi edad es es­pe­cial y el he­cho de que to­da­vía pue­do bai­lar bas­tan­te bien. A ve­ces di­go que soy el neer­lan­dés des­co­no­ci­do más fa­mo­so. Eso es por to­das las pe­lí­cu­las de mí que la gen­te sube a in­ter­net. Nun­ca me in­tere­só You­Tu­be, ni si­quie­ra ten­go un te­lé­fono in­te­li­gen­te o una compu­tado­ra. En ese sen­ti­do, es­toy an­ti­cua­do. Te­nía al­re­de­dor de 73 años cuan­do fui a un fes­ti­val por pri­me­ra vez. Vi un car­tel y me di­ver­tí mu­cho. Cuan­do era ado­les­cen­te apren­dí el bai­le de sa­lón. Des­pués de eso no lo hi­ce por dé­ca­das, por­que te­nía cua­tro jos. Pe­ro siem­pre me he di­ver­ti­do. En ese mo­men­to solo ha­bía bai­la­do en sa­lo­nes y un fes­ti­val al ai­re li­bre pa­re­cía ma­ra­vi­llo­so. Pe­ro no sa­bía có­mo reac­cio­na­ría la gen­te. Su­pu­se que pre­gun­ta­rían: “¿Qué ha­ces aquí? ¡ Ve­te a ca­sa!” hi- Pe­ro su­ce­dió lo con­tra­rio. La gen­te me fe­li­ci­tó. Ellos pen­sa­ron que era ge­nial que yo to­da­vía par­ti­ci­pa­ra. Así que de­ci­dí se­guir ha­cien­do eso. Me es­toy be­ne­fi­cian­do de eso, pe­ro los mo­vi­mien­tos del fox­trot, rum­ba, ji­ve de cha­cha­chá son di­fí­ci­les de apli­car a la mú­si­ca ac­tual. Pe­ro cuan­do era más jo­ven, apren­dí a es­cu­char y a mo­ver­me con el rit­mo. De­sa­rro­llé mi pro­pio es­ti­lo mi­ran­do a los de­más. Cuan­do vi mo­vi­mien­tos agra­da­bles en la te­le­vi­sión, in­ten­té co­piar­los por­que en los fes­ti­va­les hay po­cos bue­nos bai­la­ri­nes. La ma­yo­ría de ellos se tam­ba­lean de un la­do a otro. A ve­ces voy a fes­ti­va­les con los dos ma­yo­res, que tie­nen 18 y 19 años de edad. Pe­ro no es­ta­mos jun­tos. T ie - nen sus pro­pios ami­gos. Yo si­go mi pro­pio ca­mino. ¡No! En po­cos mi­nu­tos la gen­te ya vie­ne a mí. “¿Cuál es tu edad, pue­do to­mar­me una fo­to con­ti­go?”, pre­gun­tan, por ejem­plo. La gen­te to­ma tan­tas sel­fies en fes­ti­va­les. Pue­den ser cien­tos, y si­guen y si­guen. Por lo tan­to, a ve­ces ni si­quie­ra ten­go tiem­po pa­ra bai­lar. Pe­ro lo es­toy dis­fru­tan­do. He si­do es­tú­pi­do solo una vez. Yo es­ta­ba en una zo­na vip y nos sir­vie­ron la co­mi­da más de­li­cio­sa y be­bi­das. De­ci­dí to­mar un coc­tel y no sa­bía que exis­tie­ran be­bi­das tan ex­qui­si­tas. Des­pués de cin­co o seis coc­te­les ya no po­día ca­mi­nar. Y me vol­ví muy nau­sea­bun- do. El au­to­bús ni si­quie­ra que­ría trans­por­tar­me por­que es­ta­ba bo­rra­cho. Tu­ve que pe­dir un ta­xi por 60 eu­ros. Fue una lec­ción du­ra y cos­to­sa. No, me gus­ta la mú­si­ca di­fe­ren­te, siem­pre y cuan­do ten­ga un buen rit­mo. Tam­bién vi­si­to fies­tas con me­lo­días de los años 60 y 70; lo ha­go to­dos los sá­ba­dos. Y to­dos los do­min­gos, mi es­po­sa y yo ha­ce­mos al­go que tan­to nos gus­ta a am­bos. No, la mú­si­ca me da ins­pi­ra­ción y ener­gía. Has­ta re­co­mien­do bai­lar a to­dos los an­cia­nos. Pe­ro el fi­nal es­tá cer­ca, ya ten­go 85 años. He pla­nea­do ir a to­das par­tes es­te año. El año que vie­ne voy a te­ner que de­ci­dir. Quie­ro ser ca­paz de bai­lar co­mo es­toy acos­tum­bra­do aho­ra. Tan pron­to co­mo solo pue­da bam­bo­lear un po­co de una pier­na a otra, voy a pa­rar. Eso no es bai­lar, si me lo pre­gun­tas. Y no me van a no­tar mu­cho en los fes­ti­va­les (ríe).

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