Dios es­tá en Tel Aviv

Revista Actitud - - CARTA DEL DIRECTOR - Por: Ale­xis Ca­nahui ALE­XIS CA­NAHUí

Mien­tras es­pe­ro mi vue­lo de re­gre­so a Gua­te­ma­la en el ae­ro­puer­to de Is­rael, es­cri­bo es­tas lí­neas que eran inevi­ta­bles da­do el im­pac­to pro­fun­do que ha te­ni­do es­te via­je en mi vi­da. Un po­co can­sa­do pe­ro bas­tan­te re­fle­xi­vo.

So­lo les con­ta­ré acer­ca de mi cuar­to día de ex­plo­ra­ción por tie­rra santa, pa­ra guar­dar el reportaje más am­plio pa­ra la si­guien­te edi­ción de la re­vis­ta, y así na­rrar­les en de­ta­lle y con fo­to­gra­fías mis apuntes de es­te her­mo­so país.

Cuan­do lle­ga­mos a Tel Aviv era de no­che y la des­lum­bran­te ciu­dad me hi­zo dar­me cuen­ta de que es una ciu­dad so­fis­ti­ca­da. En mi per­cep­ción Tel Aviv es una me­tró­po­li de pri­mer mundo, gran­des edi­fi­cios, di­ver­si­dad gas­tro­nó­mi­ca y co­mer­cio flo­re­cien­te. Con to­do lo que se ve en las no­ti­cias no pa­re­cie­ra ser un país del Orien­te Me­dio, más bien pa­re­ci­da a Nue­va York.

Hoy por hoy es una po­ten­cia tec­no­ló­gi­ca y el se­gun­do país con más star­tups por ha­bi­tan­te en el mundo, tan­to así que

Hoy por hoy es una po­ten­cia tec­no­ló­gi­ca y el se­gun­do país con más star­tups por ha­bi­tan­te en el mundo, tan­to así que fa­ce­book ins­ta­ló 4 pi­sos en un edi­fi­cio del cen­tro em­pre­sa­rial.

fa­ce­book ins­ta­ló 4 pi­sos en un edi­fi­cio del cen­tro em­pre­sa­rial. Hay por lo me­nos 4000 em­pren­di­mien­tos tec­no­ló­gi­cos ac­ti­vos. Es una ciu­dad que vi­ve un eco­sis­te­ma de crea­ción cons­tan­te.

La agen­da de­ta­lla­da pa­ra ese miér­co­les era una in­ten­sa vi­si­ta al mi­ra­dor de la fran­ja de Ga­za, que se en­cuen­tra a tan so­lo 800 me­tros de la fron­te­ra que di­vi­de a Is­rael de tie­rras pa­les­ti­nas. Ga­za es una ciu­dad ha­bi­ta­da por pa­les­ti­nos que es­tá den­tro de Is­rael, con quie­nes mantienen un cons­tan­te con­flic­to mi­li­tar.

Ese día des­cu­brí que Tel Aviv es una ciu­dad en ex­pec­ta­ti­va. En cual­quier mo­men­to se pue­de ac­ti­var una si­re­na que aler­ta un có­di­go rojo y tie­nen de 7 a 15 se­gun­dos pa­ra re­fu­giar­se en la ha­bi­ta­ción blindada que des­de el año 2000 to­das las ca­sas por ley de­ben te­ner, o en uno de los bún­ker que es­tán co­lo­ca­dos es­tra­té­gi­ca­men­te en las pa­ra­das de bu­ses.

El mi­ra­dor es un lu­gar pa­ra na­da vi­si­ta­do por tu­ris­tas, pe­ro que ci­vi­les de la lo­ca­li­dad uti­li­zan pa­ra pa­sear y com­par­tir al­gu­na co­mi­da con su fa­mi­lia, en don­de es­tán in­vi­ta­dos los sol­da­dos de turno. En es­ta zo­na hu­bo un ata­que que as­cen­dió a 4,000 mi­si­les en so­lo 50 días du­ran­te el 2014; a lo que Is­rael res­pon­dió con un ope­ra­ti­vo de­no­mi­na­do mar­gen pro­tec­tor, lo cual re­fle­ja la pos­tu­ra de Is­rael de in­ver­tir más en ar­ma­men­tos de de­fen­sa que de ata­que.

Mu­chos de es­tos mi­si­les apun­ta­ban a Tel Aviv, pe­ro Is­rael creó un sis­te­ma, al cual lla­mó cú­pu­la de hie­rro, que de­tec­ta la cir­cun­fe­ren­cia de los mi­si­les y los in­ter­cep­ta en el ai­re. Es­te sis­te­ma con­sis­te en que, en el mo­men­to de iden­ti­fi­car el ata­que de un mi­sil es des­ar­ti­cu­la­do en el ai­re por otro mi­sil de tec­no­lo­gía is­rae­lí. Cuan­do es­to su­ce­día los pa­les­ti­nos de­cla­ra­ban: ¡Su Dios los pro­te­ge!

Veo más que evi­den­te la mano de Dios en ese país, no so­lo por su cul­tu­ra y su re­li­gión que gi­ra al­re­de­dor de la fe, su es­pe­ran­za de vi­da y pros­pe­ri­dad, o su resiliencia; sino tam­bién por­que es sor­pren­den­te có­mo un país con tan so­lo 65 años de exis­ten­cia ten­ga la po­si­ción que Is­rael tie­ne en el mundo. Sin lu­gar a du­das pue­do de­cir:

DIOS ES­TÁ EN IS­RAEL.

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