“mi her­mano me es­ta­rá cui­dan­do” Mun­dia­lis­ta

El za­gue­ro no pu­do es­tar en el fu­ne­ral de su her­mano ma­yor, Alex (24). De­nil hi­zo un gol de­ci­si­vo y lo de­di­có has­ta el cie­lo. “Ese pre­mun­dial no lo voy a ol­vi­dar”

Diario El Heraldo - - Zona - El He­ral­do er­lin.va­re­la@el­he­ral­do.hn

abien­do re­ci­bi­do el más do­lo­ro­so de los gol­pes, de­bió de­ci­dir en­tre ju­gar el pre­mun­dial o es­tar en el fu­ne­ral de Alex y em­pu­ja­do por el es­pí­ri­tu de su her­mano, él se cla­si­fi­có al mundial sien­do una de las fi­gu­ras de la H 20. “Sé que ese pre­mun­dial no lo voy a ol­vi­dar por lo de mi her­mano, pe­ro pu­de dar­le la cla­si­fi­ca­ción a Co­rea”, afir­ma el de­fen­sa mo­ta­güen­se de 18 años, que se en­te­ró de la muer­te de su her­mano (en un au­to­bús), mien­tras es­ta­ba con­cen­tra­do con la Bi­co­lor. De­nil Mal­do­na­do abre su co­ra­zón pa­ra una lar­ga char­la con Zo­na, que va des­de el do­lor del ase­si­na­to de Alex Mal­do­na­do has­ta la cla­si­fi­ca­ción mun­dia­lis­ta en el cla­si­fi­ca­to­rio de Cos­ta Ri­ca (anotó un gol an­te los ti­cos en el jue­go don­de se lo­gró el boleto).

De­nil, cuén­te­nos de ese especial pre­mun­dial que le to­có ju­gar... To­do el pre­mun­dial se lo de­di­qué a Alex, por­que él fue quien me dio la fuer­za pa­ra ju­gar bien. Es­to me da­rá más fuer­za, por­que él siem­pre fue mi mo­ti­va­ción y guía. Aho­ra que no es­tá, es un com­pro­mi­so más pa­ra al­can­zar mis sue­ños.

¿Có­mo se en­te­ró de la no­ti­cia? Iba a ce­nar con Jor­ge ál­va­rez, en el pasillo me en­con­tré a Sen­del Cruz, él tris­te me fue abra­zar y me di­jo: “Lo sien­to mu­cho”. Yo que­dé asus­ta­do, ¿qué pa­só?, le pre­gun­té, y me di­jo: “Ma­ta­ron a tu her­mano”. Que­dé con la du­da y fui co­rrien­do a mi cuar­to, re­vi­sé el te­lé­fono y mi­ré va­rios men­sa­jes de fa­mi­lia­res dán­do­me el pé­sa­me.

¿Có­mo de­ci­de ju­gar el pre­mun­dial y no ve­nir al fu­ne­ral? Fue du­ro. Ha­blé con mi pa­dre y me que­ría ve­nir pa­ra Hon­du­ras. Me di­jo: “Hi­jo, las opor­tu­ni­da­des so­lo se dan una vez y es­ta es la su­ya; su her­mano lo que­ría mu­cho y tie­ne que lu­char por lo que él que­ría pa­ra us­ted”; mi her­mano me de­cía iba a ha­cer un buen tor­neo y que yo iba a ser la figu­ra de ese pre­mun­dial.

¿Es cier­to que no pu­do des­pe­dir de su her­mano? Sí. él an­da­ba en la U y lle­gó tar­de. Me lla­mó y me di­jo: “Her­ma­ni­to, sa­lí pa­ra dar­te el abra­zo de des­pe­di­da”, pe­ro no pu­de sa­lir. Eso fue du­ro, por­que no le pu­de dar el úl­ti­mo adiós. Ha­bla­mos por te­lé­fono y me di­jo: “Cui­da­te, te quie­ro mu­cho y es­pe­ro que ha­gás un buen pre­mun­dial, me­té un gol y de­fen­dé bien a la H”. Días an­tes me ha­bía di­cho: “Chino, me­te­le con to­do ca­brón, que allá te­nés que me­ter un gol, así co­mo sos te­nés que ele­var­te bien; te­nés que ser fuer­te en la de­fen­sa pa­ra que na­die pa­se”.

Bueno, se lo cum­plió sien­do ti­tu­lar y ha­cien­do un gol, ¿no? Nun­ca se me pa­só por la ca­be­za que iba a ano­tar un gol. En la eu­fo­ria del gol se me vi­nie­ron a la men­te be­llos re­cuer­dos de él. Me hin­qué y me acor­dé de Alex.

¿Qué ex­tra­ña­rá de él? Su ca­ris­ma, siem­pre me da­ba ale­gría cuan­do yo es­ta­ba tris­te o enoja­do (so­llo­zos). Dor­mía­mos en el mis­mo cuar­to y no ver­lo al en­trar fue tris­te. Me da­ba mi abra­zo y me acon­se­ja­ba (si­len­cio). Es­tar so­lo en el cuar­to y no pla­ti­car con na­die es du­ro, pe­ro sé que mi her­mano me es­ta­rá cui­dan­do. Gra­cias a Dios pu­de­de­di­car­le­la­cla­si­fi­ca­ción.

Ha­blan­do de cla­si­fi­ca­ción, ¿cuál fue el par­ti­do más du­ro? Sen­tí más bra­vo el de Ca­na­dá, que fue el jue­go con el que abri­mos, por­que era el de­ci­si­vo; era ga­nar o ga­nar. El otro fue con­tra Cos­ta Ri­ca por­que ellos eran los lo­ca­les.

¿Con quién es que más se lle­va­ba en la H? Con to­dos, pe­ro com­par­tía ha­bi­ta­ción con Jor­ge Al­va­rez, del ar­chi­rri­val ja, ja, ja... So­mos bue­nos ami­gos, no im­por­ta si jue­ga en Olim­pia, eso lo de­ja­mos apar­te.

¿Có­mo vis­lum­bra el Mundial de Co­rea? Tras ve­nir de Cos­ta Ri­ca ya ve­nía­mos men­ta­li­za­dos que el mundial se acer­ca y va a ser du­ro. Voy a es­tar en mi se­gun­do mundial (es­tu­vo en el sub 17 de Chi­le), es una ale­gría in­men­sa y es un sa­cri­fi­cio bo­ni­to, pe­ro to­da­vía no he vi­sa­do mi pa­sa­por­te por­que hay que tra­ba­jar du­ro pa­ra es­tar en­tre los 21.

Pa­ra fi­na­li­zar, ¿cuá­les son los sue­ños de De­nil en el fút­bol? Yo no ten­go lí­mi­tes, mis lí­mi­tes se los de­jo a Dios. Mi sue­ño es ju­gar en el ex­te­rior, no im­por­ta don­de sea, lo im­por­tan­te es ju­gar y ser re­co­no­ci­do fue­ra, pe­ro sí an­he­lo bas­tan­te ju­gar en Eu­ro­pa; no sé có­mo es, pe­ro sí me lo ima­gino; es­tar en esos es­ta­dios con gran­des fi­gu­ras se­ría una bo­ni­ta ex­pe­rien­cia el per­fil del za­gue­ro

De­nil es ca­pi­ta­lino y con 14 años in­gre­só a Mo­ta­gua de Li­ga Ma­yor. Sus ído­los son May­nor Fi­gue­roa, Car­les Pu­yol y Ser­gio Ra­mos. De­bu­tó en el Na­cio­nal y ha dispu­tado tres jue­gos con el Azul. “Soy Mo­ta­gua de co­ra­zón”, di­jo.

FOTOS: EL HE­RAL­DO

De­nil fue re­ci­bi­do co­mo hé­roe tras la ges­ta en Cos­ta Ri­ca.

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