“Nun­ca hu­bie­se he­cho las obras de Ti­to As­fu­ra”

El po­lí­ti­co y pe­rio­dis­ta Jorge Ze­la­ya re­cor­dó que dur­mió en el par­que de Te­guz cuan­do de­jó Olan­chi­to

Diario La Prensa - - PORTADA - Ma­rily­nMén­de­zMon­te­ne­gro ma­rilyn.men­dez@la­pren­sa.hn

“lo que más le agra­dez­co a dios es ha­ber pues­to a mi es­po­sa ze­nia en mi ca­mino, le pi­do a dios mo­rir pri­me­ro que ella”

En un vai­vén en­tre el pe­rio­dis­mo y la po­lí­ti­ca se ha desa­rro­lla­do pro­fe­sio­nal­men­te Jorge Ze­la­ya, quien lle­gó desde los campos ba­na­ne­ros has­ta la ca­pi­tal a cum­plir sus sue­ños. El re­co­no­ci­mien­to a su la­bor pe­rio­dís­ti­ca le lle­gó con los años, a pe­sar de que pa­só mu­chos sa­cri­fi­cios has­ta el pun­to de dor­mir en el par­que Cen­tral un par de oca­sio­nes. ¿Có­mo ini­ció en el pe­rio­dis­mo? Mis ini­cios fue­ron como cro­nis­ta de­por­ti­vo en HRN, te­nía 19 años. Ju­ga­ba fút­bol y que­ría ser lo­cu­tor. Me de­ci­dí por lo­cu­tor, lue­go de pro­bar suer­te en va­rios equi­pos de fút­bol. ¿En qué equi­pos ju­gó?

En el Real Es­pa­ña es­tu­ve en una pre­tem­po­ra­da, te­nía 16 años y tu­ve un pa­so fu­gaz por el Mo­ta­gua. Para gra­duar­me tu­ve que via­jar de San Pe­dro Su­la a Puer­to Cor­tés pi­dien­do ja­lón a dia­rio, pe­ro me gra­dué del ba­chi­lle­ra­to. ¿Con qué se en­con­tró en Tegucigalpa?

Con mu­chas di­fi­cul­ta­des. Sa­bía que no po­día re­gre­sar a mi pue­blo por­que sig­ni­fi­ca­ba una de­rro­ta. Me vi­ne con una mu­da­da pues­ta y otra guar­da­da en una bol­sa. Dor­mí cua­tro días en el par­que Cen­tral has­ta que en­con­tré dos ami­gos de Olan­chi­to que me ayu­da­ron. ¿Qué le en­se­ña a sus hi­jos so­bre las di­fi­cul­ta­des que pa­só? Que en la vi­da todo cues­ta y que para al­can­zar las me­tas, pri­me­ro es con la ben­di­ción de Dios y haciendo un esfuerzo. A ve­ces co­me­te­mos erro­res al dar­les todo. Te­ne­mos tres va­ro­nes, una mu­jer y dos nie­tos. ¿Qué tal es su vi­da en fa­mi­lia?

La ma­yor ben­di­ción. A mi es­po­sa la co­no­cí en los campos ba­na­ne­ros, te­ne­mos 33 años de ca­sa­dos. He­mos pa­sa­do mu­chas ben­di­cio­nes jun­tos, pe­ro tam­bién di­fi­cul­ta­des, le de­tec­ta­ron un cán­cer lin­fá­ti­co. ¿Có­mo han ma­ne­ja­do esta en­fer­me­dad?

Ella es­tá en el pro­ce­so de las qui­mio­te­ra­pias. Es­tas son ben­di­cio­nes de Dios, se lo di­go ho­nes­ta­men­te, él nos po­ne es­tas prue­bas para ver si re­ne­ga­mos de la vi­da. ¿Es muy cre­yen­te?

Sí, creo en un ser su­pe­rior so­bre todas las cosas. No asis­to con re­gu­la­ri­dad a la igle­sia pe­ro so­mos muy cer-

ca­nos con el pa­dre Antonio Sa­li­nas. ¿En qué me­dios ha la­bo­ra­do?

En HRN como cro­nis­ta de­por­ti­vo y no­ti­cias ge­ne­ra­les. Es­tu­ve en de­por­tes de Ra­dio Amé­ri­ca y ca­si 15 años en el no­ti­cie­ro de la ma­ña­na de Te­le­vi­cen­tro, aho­ra TN5 Ma­tu­tino. ¿Por qué sa­lió de Te­le­vi­cen­tro?

No fue por la po­lí­ti­ca. Co­me­tí un error y el se­ñor Fe­rra­ri ha­bló con­mi­go. Ya te­nía una opor­tu­ni­dad para ir­me a Hon­du­red y me que­da­ba cer­ca de la al­cal­día por­que que­dé como sex­to re­gi­dor.

¿Có­mo ve la ges­tión de Nasry As­fu­ra en la ca­pi­tal? De­bo de ser ho­nes­to, yo nun­ca lo hu­bie­ra he­cho. Ja­más se me hu­bie­se cru­za­do por la men­te ha­cer todos los pro­yec­tos que ha he­cho es­te hom­bre. No es­pe­ré la gran la­bor que ha he­cho. ¿Có­mo le fue en Hon­du­red?

Vi­ví una ma­la ex­pe­rien­cia.

Me­tí el di­ne­ro de mis pres­ta­cio­nes y no me lo pa­ga­ron. Yo ga­na­ba 150,000 lem­pi­ras men­sua­les en­tre co­mi­llas, por­que nun­ca re­ci­bí na­da. Tu­ve di­fi­cul­ta­des, in­clu­so para sa­car el equi­po que yo ha­bía com­pra­do.

¿Por una mejor ofer­ta la­bo­ral se fue de Te­le­vi­cen­tro?

El se­ñor Fe­rra­ri me di­jo que a raíz de la ac­ti­vi­dad po­lí­ti­ca yo ha­bía des­cui­da­do bas­tan­te el no­ti­cie­ro. Uno en­tien­de los men­sa­jes y le agra­de­cí la opor­tu­ni­dad.

¿Có­mo le ha ido en po­lí­ti­ca?

Soy sex­to re­gi­dor y en tres pe­río­dos fui dipu­tado por Fran­cis­co Morazán an­te el Con­gre­so Na­cio­nal. Siem­pre he es­ta­do más vin­cu­la­do al pe­rio­dis­mo.

¿Có­mo ha­ce para ma­ne­jar el pe­rio­dis­mo y la po­lí­ti­ca?

Es bien di­fí­cil, siem­pre he es­ta­do vin­cu­la­do al Par­ti­do Na­cio­nal, apo­yo al abo­ga­do Juan Or­lan­do Her­nán­dez y siento como hon­du­re­ño que el país lo ne­ce­si­ta.

¿Por qué de­be­ría de con­ti­nuar en el po­der el Pre­si­den­te?

Por las cosas in­con­clu­sas que hay en es­te mo­men­to y sien­do un hom­bre jo­ven y por­que es un hom­bre tra­ba­ja­dor. Por la fir­me­za con la que to­ma de­ci­sio­nes aun­que a mu­chos no les gus­te.

¿Y a Ti­to As­fu­ra lo ve en la pre­si­den­cia?

Es im­pre­de­ci­ble, pe­ro es una gran fi­gu­ra del Par­ti­do Na­cio­nal. Creo que cuan­do con­clu­ya los ocho años de go­bierno Juan Or­lan­do, sin du­da al­gu­na “Ti­to” pue­de ser una bue­na al­ter­na­ti­va.

¿Par­ti­ci­pa como re­gi­dor en los cam­bios de la ca­pi­tal?

Las de­ci­sio­nes se to­man a ni­vel cor­po­ra­ti­vo, pe­ro siem­pre es­tá el li­de­raz­go de “Ti­to”. Se ha­bían pla­ni­fi­ca­do en la ges­tión unos sie­te puen­tes a des­ni­vel y se es­tán en­tre­gan­do al­re­de­dor de 22 en cua­tro años.

¿Qué de­cir del trá­fi­co in­fer­nal que se ge­ne­ra?

La gen­te se que­ja por la can­ti­dad de obras si­mul­tá­neas pe­ro el al­cal­de ex­pli­ca que ca­da obra du­ra 18 meses y es por eso que hay que ha­cer­las pa­ra­le­las.

¿Hay en­deu­da­mien­to?

No, todo es­to se es­tá haciendo de los im­pues­tos que pa­gan los ca­pi­ta­li­nos. No hay prés­ta­mos con la ban­ca na­cio­nal ni in­ter­na­cio­nal para ha­cer es­tas obras, in­clu­so ya se es­tá pa­gan­do el Trans 450.

¿Va a fun­cio­nar el Trans 450?

Va a fun­cio­nar, lo que pa­sa es que aho­ri­ta solo tie­ne ocho ki­ló­me­tros y el al­cal­de quie­re que sean unos 35.

¿Cuán­do se va a inau­gu­rar?

A prin­ci­pios de 2019. Yo fui de la idea de que no se con­ti­nua­rá, vo­té en con­tra por­que me pa­re­cía que al­gu­nas cosas no es­ta­ban muy cla­ras.

¿Có­mo qué cosas?

El cos­to. Tu­vo que ha­ber­se pla­ni­fi­ca­do un po­co más. A lo mejor no se de­bió ha­cer con la ra­pi­dez que se hi­zo.

¿Qué pro­yec­to po­lí­ti­co tie­ne aho­ri­ta?

Apo­yan­do 100% a Juan Or­lan­do Her­nán­dez y a Ti­to As­fu­ra. No es­toy as­pi­ran­do a nin­gún car­go.

¿Es­tán en des­ven­ta­ja los que bus­can la al­cal­día?

Con todo res­pe­to, ni los nue­ve jun­tos le ga­na­rían al al­cal­de. Es un sen­ti­mien­to de la po­bla­ción por la la­bor que ha he­cho.

¿Cuál fue su in­co­mo­di­dad con Sal­va­dor Nas­ra­lla?

Creí que él ha­bía ra­ya­do el ca­rro de mi es­po­sa y yo le ra­yé el de él. Por eso él atra­ve­só el ca­rro, Nas­ra­lla es así, irre­ve­ren­te y por eso se ar­mó un re­la­jo. Yo no me lo que­ría en­con­trar, pe­ro pa­só, y eso es­tá gra­ba­do.

¿Le pa­gó el ra­yón?

Sí (ri­sas). Es gra­cio­so por­que hay has­ta una can­ción de re­gue­tón de eso di­cien­do “po­li­cía, po­li­cía”. Aho­ra nos sa­lu­da­mos, él tie­ne su for­ma de ser. In­ten­té te­ner una bue­na re­la­ción con él, pe­ro todos en el ca­nal co­no­cen de su ca­rác­ter.

La to­le­ran­cia Ze­la­ya in­vi­tó a la ciu­da­da­nía a res­pe­tar la ideo­lo­gía po­lí­ti­ca de ca­da hon­du­re­ño. “Hay que res­pe­tar las opi­nio­nes de ca­da per­so­na, res­pe­té­mos­nos para que vi­va­mos en paz”, di­jo.

Su tra­ba­jo Es el di­rec­tor de no­ti­cias de Tv Az­te­ca y ase­gu­ra cum­plir con sus fun­cio­nes en la al­cal­día de Tegucigalpa. No to­ma de­ci­sio­nes sin su es­po­sa y se le di­fi­cul­ta sa­lir del país sin ella.

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