ALEY­DA MAR­TÍ­NEZ

Hola Honduras - - 30 Minutos Con... - Tex­to y pro­duc­ción: KAR­LA AGUI­LAR Fo­to­gra­fía:GA­BRIEL VA­LE­RIANO Edi­ción: BER­NA­BÉ MAR­TÍN Ma­qui­lla­je: YANETH LA­GOS

La chef de­trás del sa­bor úni­co de res­tau­ran­te El Mo­ri­to

AMAN­TE DEL MAR y la co­ci­na, así es Aley­da Mar­tí­nez, la mu­jer que con su ex­qui­si­to don y buen gusto en la co­ci­na, es­tá re­vo­lu­cio­nan­do los res­tau­ran­tes de ma­ris­cos en Tegucigalpa. Sen­ci­lla pe­ro muy de­ci­da y prác­ti­ca en lo que ha­ce, di­ce sen­tir­se or­gu­llo­sa de sus tres hi­jos y dis­fru­tar al má­xi­mo ca­da día de su vi­da. ¡HO­LA! la vi­si­tó en el lu­gar don­de pa­sa más tiem­po, ahí nos de­jó co­no­cer­la y pa­sar un mo­men­to agra­da­ble en­tre his­to­rias y anéc­do­tas. —Yo na­cí en un pe­que­ño pue­blo del oc­ci­den­te de Ni­ca­ra­gua en Chi­nan­de­ga, lla­ma­do El Vie­jo. Ten­go 43 años de vi­vir en Hon­du­ras y me vi­ne pa­ra es­te país por­que in­gre­sé a es­tu­diar en la Uni­ver­si­dad Na­cio­nal Au­tó­no­ma de Hon­du­ras. A raíz del te­rre­mo­to de Ni­ca­ra­gua, ce­rra­ron to­das las uni­ver­si­da­des y jus­to en ese mo­men­to a mí me to­ca­ba ya in­gre­sar a mis es­tu­dios uni­ver­si­ta­rios. En ese tiem­po mi pa­dre te­nía un ami­go que era el em­ba­ja­dor de Ni­ca­ra­gua aquí en Hon­du­ras y pla­ti­can­do con él le di­jo que me tra­je­ra pa­ra es­te país, pa­ra que yo pu­die­ra es­tu­diar. Así fue co­mo lle­gué a Hon­du­ras.

—¿Dón­de na­cis­te? —Es­tu­dias­te una li­cen­cia­tu­ra en eco­no­mía, ¿có­mo lle­gas a ser chef?

—Yo me gra­dué de eco­no­mía, pe­ro por ne­ce­si­dad me di cuen­ta que lo mío era co­ci­nar. Cuan­do me ca­sé yo no sa­bía pre­pa­rar na­da, es más nun­ca ha­bía co­ci­na­do ya que de ni­ña nun­ca me en­se­ña­ron y no me de­ja­ban ha­cer na­da, creo que mi ma­dre ja­más pen­só que al­gún día ne­ce­si­ta­ría sa­ber co­ci­nar. Al ver­me con hi­jos y es­po­so tu­ve que apren­der to­do so­bre la co­ci­na y así des­cu­brí mi pa­sión por es­ta ra­ma. Pe­ro fue has­ta que vi­ví on­ce años en San Pe­dro Su­la des­pués de mi di­vor­cio, que su­pe que mi vo­ca­ción era la co­ci­na y no la eco­no­mía.

—¿Cuál es tu se­cre­to en la co­ci­na, que ha he­cho que El Mo­ri­to es­té en la po­si­ción nú­me­ro uno en res­tau­ran­tes?

—¡La sen­ci­llez en la co­ci­na y tra­ba­jar con ingredientes na­tu­ra­les! Cuan­do uno tra­ba­ja con ingredientes na­tu­ra­les eso ha­ce la di­fe­ren­cia, to­do en nues­tra co­ci­na es na­tu­ral, nues­tras sal­sas son he­chas por no­so­tros y eso es lo que le da el sa­bor ca­se­ro que tan­to le gus­ta a la gen­te. Muy ra­ra vez des­ta­pa­mos una la­ta pa­ra sa­car sal­sas o ingredientes.

—Por me­dio de tus pla­ti­llos traes el mar a la ciu­dad, ¿có­mo te sien­tes?

—Me sien­to fe­liz por­que mi pa­sión apar­te de la co­ci­na, es el mar. Des­de que na­cí, re­cuer­do que mi pa­pá nos en­via­ba to­das las va­ca­cio­nes a vi­vir a la pla­ya. Los tres me­ses de va­ca­cio­nes nos la pa­sá­ba­mos en el mar. Aho­ra mi for­ma de re­la­jar­me es ver el mar y ca­da vez que sien­to que ne­ce­si­to re­la­jar­me me voy a Ni­ca­ra­gua a ver mis pla­yas y dis­traer­me.

—Me le­van­tó an­tes de las 6:00am y em­pie­zo a pro­gra­mar mis pe­di­dos al su­per­mer­ca­do pa­ra los dos res­tau­ran­tes. Tem­prano por la ma­ña­na tam­bién apro­ve­cho pa­ra con­tac­tar a mis pro­vee­do­res de ma­ris­cos pa­ra que to­do es­té lis­to. Son días lar­gos pe­ro me gus­ta lo que ha­go. Mi día fi­na­li­za a las 10:00 o a las 11:00 pm.

—Nun­ca me gus­tó ma­qui­llar­me mu­cho, soy una mu­jer muy sen­ci­lla y muy prác­ti­ca. To­dos los días del mun­do, a ex­cep­ción de mi día li­bre, an­do con mi uni­for­me de chef con co­lo­res ale­gres y fuer­tes co­mo en la pla­ya, me gus­ta mu­cho el co­lor azul. Mi for­ma de ves­tir es muy sen­ci­lla, lo úni­co con lo que jue­go mu­cho es con mi ca­be­llo y an­do cam­bian­do de co­lor con fre­cuen­cia.

—Soy aman­te de la na­tu­ra­le­za y me gus­ta ser so­li­da­ria con los que más lo ne­ce­si­tan. Ten­go un ca­rác­ter muy fuer­te y soy muy im­pa­cien­te.

—Mis tres hi­jos son mi or­gu­llo, ten­go una hi­ja mu­jer y dos va­ro­nes. Mis hi­jos son muy tra­ba­ja­do­res y me lle­nan de ale­gría y or­gu­llo to­dos los días.

—¿Có­mo es tu día a día? —¿Có­mo es tu es­ti­lo de mo­da? —¿Có­mo te des­cri­bes? —¿Qué es lo que más te enor­gu­lle­ce?

Newspapers in Spanish

Newspapers from Honduras

© PressReader. All rights reserved.