PA­CO ARAN­GO To­dos los de­ta­lles de su nue­va pe­lí­cu­la que bus­ca apo­yar a los ni­ños con cán­cer

«El ci­ne es la ex­cu­sa per­fec­ta pa­ra ha­cer el bien»

Hola Honduras - - Contenido - Tex­to: MÓNICA SÁN­CHEZ Fo­tos: AL­FON­SO ZA­PA­TA / COR­TE­SÍA

To­dos los be­ne­fi­cios de su pe­lí­cu­la, «Lo que de ver­dad im­por­ta», se des­ti­na­rán a Ca­sa de la Amis­tad y al Mo­vi­mien­to Va por Mi Cuen­ta

«Ca­da ni­ño es un án­gel que me­re­ce una opor­tu­ni­dad… Ha­go pe­lí­cu­las, pe­ro siem­pre las ha­go pen­san­do que el di­ne­ro que re­ci­ba se­rá pa­ra ellos. Esta es mi cau­sa y mi co­me­ti­do en la vi­da»

EL ci­ne na­ció co­mo ima­gen en mo­vi­mien­to. Aho­ra, Pa­co Aran­go, con su pe­lí­cu­la «Lo que de ver­dad im­por­ta» (que se es­tre­na­rá en Amé­ri­ca Cen­tral es­te mes), da un pa­so más: el ci­ne co­mo he­rra­mien­ta que mue­ve co­ra­zo­nes y mo­vi­li­za a la po­bla­ción ci­vil a fa­vor de una bue­na cau­sa. Pa­co Aran­go ha de­ci­di­do que to­dos los be­ne­fi­cios de su pe­lí­cu­la se des­ti­nen a dos pro­yec­tos so­li­da­rios: Ca­sa de la Amis­tad y Mo­vi­mien­to Va por Mi Cuen­ta. «Es mi ma­ne­ra de de­vol­ver­le a la vi­da lo bueno que la vi­da me ha da­do», nos re­ve­la el hi­jo de Plá­ci­do Aran­go, uno de los fi­lán­tro­pos me­xi­ca­nos más re­co­no­ci­dos del mun­do.

Nos en­con­tra­mos con el ci­neas­ta y «al­ma má­ter» de la Fun­da­ción Ala­di­na en la Ca­sa de la Amis­tad, un re­duc­to de so­li­da­ri­dad en la gran ciu­dad, don­de ni­ños con cán­cer pue­den hos­pe­dar­se con un fa­mi­liar mien­tras du­re su tra­ta­mien­to. Aquí en­cuen­tran un ho­gar, una es­cue­la, un co­me­dor, un es­pa­cio don­de los co­bi­jan y alien­tan. Pa­co Aran­go sa­lu­da, ha­ce tru­cos de ma­gia, pro­vo­ca son­ri­sas, car­ca­ja­das… Da vi­da y ter­nu­ra. Sus ojos azu­les se ha­cen más in­ten­sos cuan­do mi­ra a ca­da uno de es­tos ni­ños y los llama por sus nom­bres. —¿Có­mo te sien­tes?

—¡Emo­cio­na­do! Me cues­ta no emo­cio­nar­me con los ni­ños.

—Com­par­tir tu tiem­po con los ni­ños te da bo­fe­ta­das de reali­dad… pe­ro tam­bién ca­ri­cias. ¿Por qué es­tás en es­to?

—Quie­ro de­jar el mun­do un pe­lín me­jor de co­mo me lo en­con­tré. Es muy im­por­tan­te tra­ba­jar por el bie­nes­tar de los más pe­que­ños. Lle­vo die­ci­séis años muy in­vo­lu­cra­do con el cán­cer in­fan­til. El cán­cer me

«He vis­to llo­rar a Dios en las es­qui­nas de los hos­pi­ta­les. A mí me mue­ve co­mu­ni­car que no es­tá en jue­go la vi­da o la muer­te. Es­tá en jue­go

la hu­ma­ni­dad y el amor»

ha ro­ba­do a de­ma­sia­dos ni­ños. Ten­go el co­ra­zón ro­to en mu­chos pe­da­zos. Pe­ro sé que se pue­de pre­ve­nir, que se pue­de ayu­dar. To­dos de­be­mos ser cons­cien­tes de que un ni­ño se me­re­ce to­da nues­tra ayu­da.

—Aho­ra quie­res ayu­dar a los ni­ños de Mé­xi­co ofre­cien­do el cien por cien­to de los be­ne­fi­cios de tu pe­lí­cu­la pa­ra ellos. ¿No te han di­cho que es­tás lo­co?

—Sí, pe­ro… ¡tie­ne que ha­ber mu­chos más lo­cos co­mo yo! Cuan­do di­je que esta pe­lí­cu­la iba a ser cien por cien­to be­né­fi­ca, la gen­te no lo en­ten­día. Me de­cían: «Una co­sa es la cau­sa y otra el ci­ne». He pro­ba­do que no es así. El ci­ne es la ex­cu­sa per­fec­ta pa­ra ha­cer el bien. Esta pe­lí­cu­la es mi re­ga­lo pa­ra los ni­ños. He pues­to mi di­ne­ro, mi ar­te, lo que Dios me ha da­do, pa­ra ha­cer una pe­lí­cu­la de éxi­to. Nun­ca ha si­do tan fá­cil ha­cer el bien: so­lo hay que ir al ci­ne.

—¿Qué te mue­ve a la ho­ra de crear tu pe­lí­cu­la y de­ci­dir do­nar to­dos los be­ne­fi­cios?

—Pri­me­ro, los ni­ños. Se­gun­do, el men­sa­je de que, en­tre to­dos, po­de­mos de­jar un mun­do me­jor. Y tercero, pro­mo­ver que to­dos jun­tos, to­do Mé­xi­co, pue­de ayu­dar a un ni­ño me­xi­cano a tra­vés de una pe­lí­cu­la. Es­te es un sen­ti­mien­to que nos her­ma­na. Así ha si­do en Es­pa­ña. La gen­te to­mó la ini­cia­ti­va y fue ma­ra­vi­llo­so. En Mé­xi­co va a ser lo mis­mo.

—Ayu­da­rás a es­te al­ber­gue, Ca­sa de la Amis­tad, y… ¿cuál es el otro pro­yec­to que apo­ya la pe­lí­cu­la?

—El Mo­vi­mien­to Va por Mi Cuen­ta. Es­te mo­vi­mien­to tra­ba­ja pa­ra fa­ci­li­tar a ni­ños sin re­cur­sos, has­ta los die­ci­séis años, una ali­men­ta­ción sa­na. Así es que el to­tal de los be­ne­fi­cios irán des­ti­na­dos a ayu­dar a ni­ños con cán­cer y a pre­ve­nir, nu­trir y crear se­res hu­ma­nos en Mé­xi­co lis­tos pa­ra co­mer­se la vi­da.

«CA­DA NI­ÑO ES UN ÁN­GEL QUE ME­RE­CE UNA OPOR­TU­NI­DAD»

—¿Por qué has lla­ma­do a tu pe­lí­cu­la «Lo que de ver­dad im­por­ta»?

—En in­glés se ti­tu­la «The Hea­ler», el cu­ran­de­ro, por­que la idea es cu­rar. Pe­ro a la ho­ra de bus­car un tí­tu­lo en es­pa­ñol… Lo que de Ver­dad Im­por­ta es una fun­da­ción ma­ra­vi­llo­sa, di­ri­gi­da por Ma­ría Fran­co, que es­tá en seis paí­ses. De ma­ne­ra muy im­por­tan­te, en Mé­xi­co y en Es­pa­ña. Dan con­gre­sos e im­par­ten char­las, plá­ti­cas de va­lo­res pa­ra gen­te jo­ven. Abren los ojos y mues­tran que la vi­da pue­de ser más im­por­tan­te de lo que ven en su en­torno. Me es­co­gie­ron co­mo po­nen­te y… hu­bo un fle­cha­zo en­tre Lo que de Ver­dad Im­por­ta y mi Fun­da­ción, Ala­di­na. Cuan­do lan­cé la pe­lí­cu­la les di­je que lo hi­cié­ra­mos con­jun­ta­men­te. Cuan­do hi­ci­mos un «brain stor­ming» pa­ra pen­sar el tí­tu­lo… no du­ró ni dos mi­nu­tos. Ya lo te­nía­mos: «Lo que de ver­dad im­por­ta». Es­toy muy con­ten­to y or­gu­llo­so de te­ner­los co­mo so­cios en esta aven­tu­ra. Son ma­ra­vi­llo­sos y ha­cen mu­cho bien sin que na­die lo se­pa.

—Des­pués de tan­tos años in­vo­lu­cra­do, si­gues tra­ba­jan­do por los ni­ños con cán­cer. ¿Por qué?

—Em­pe­cé co­mo vo­lun­ta­rio y la cau­sa me ha ro­ba­do la vi­da. En los úl­ti­mos die­ci­séis años, ca­si to­dos los días los he pa­sa­do en el hos­pi­tal con ni­ños. Ca­da ni­ño es un án­gel que me­re­ce una opor­tu­ni­dad… A mí siem­pre me ha da­do an­sie­dad sen­tir que yo he te­ni­do suer­te y ellos no. Ha­go ci­ne, ten­go col­mi­llo, pe­ro siem­pre lo ha­go pen­san­do en que el di­ne­ro que re­ci­ba se­rá pa­ra ellos. Esta es mi cau­sa y mi co­me­ti­do en la vi­da.

—¿No se tam­ba­lea la fe cuan­do ves a tan­to ni­ño su­frien­do?

—Don­de más he vis­to a Dios ha si­do en los hos­pi­ta­les. Yo he vis­to a Dios llo­rar en las es­qui­nas de los hos­pi­ta­les. A mí me mue­ve co­mu­ni­car que no es­tá en jue­go la vi­da o la muer­te. Es­tá en jue­go la hu­ma­ni­dad, el amor.

—Cuén­ta­nos en po­cas lí­neas qué va­mos a ver en tu pe­lí­cu­la.

—El pro­ta­go­nis­ta tie­ne un don, que es el don de cu­rar. Se en­te­ra de re­pen­te pe­ro, co­mo es muy egoís­ta, no lo quie­re. Co­no­ce a una ni­ña de ca­tor­ce años con cán­cer, tra­vie­sa y di­ver­ti­da. Ella le di­ce: «Sé que los cu­ran­de­ros no exis­ten, pe­ro mis pa­pás creen que tú eres uno de ver­dad. Es­te es mi re­ga­lo pa­ra ellos: “Va­mos a ha­cer­les creer que sí es­tás ha­cien­do al­go”». Él no se pue­de ne­gar, acep­ta… y esta ni­ña aca­ba en­se­ñán­do­le lo que de ver­dad im­por­ta en la vi­da.

—¿Y qué es?

—No im­por­ta tan­to tu pro­pia vi­da, por­que no es nues­tra: es de to­dos.

«Es­toy muy con­ten­to y or­gu­llo­so de te­ner a la Fun­da­ción Lo que de Ver­dad Im­por­ta co­mo so­cios en esta aven­tu­ra. Son ma­ra­vi­llo­sos y ha­cen mu­cho bien sin que na­die lo se­pa»

«El cien por cien­to de los be­ne­fi­cios de mi pe­lí­cu­la irán des­ti­na­dos a ayu­dar a ni­ños con cán­cer, a tra­vés de la Ca­sa de la Amis­tad, y a pre­ve­nir, nu­trir y crear se­res hu­ma­nos en Mé­xi­co lis­tos pa­ra co­mer­se la vi­da, gra­cias al Mo­vi­mien­to Va por mi Cuen­ta», nos ex­pli­ca Pa­co Aran­go des­de la Ca­sa de la Amis­tad, don­de es­te ma­go de la so­li­da­ri­dad hi­zo son­reír a to­dos los pe­que­ños

«Lo que de ver­dad im­por­ta» se es­tre­na­rá en Amé­ri­ca Cen­tral es­te mes. Arri­ba, un fo­to­gra­ma de esta pe­lí­cu­la ri­ca en va­lo­res: una ni­ña en­fer­ma de cán­cer aca­ba en­se­ñán­do­le a un jo­ven egoís­ta lo que de ver­dad im­por­ta en la vi­da. Iz­quier­da, Jo­sé Ron y Li­via Bri­to, quie­nes han pues­to voz a los pro­ta­go­nis­tas de la cin­ta, ro­da­da ori­gi­nal­men­te en in­glés y ti­tu­la­da «The Hea­ler»

De­re­cha, Pa­co Aran­go con Ma­ría Fran­co, la di­rec­to­ra de Lo que de Ver­dad Im­por­ta, una Fun­da­ción que or­ga­ni­za con­gre­sos e imparte char­las so­bre va­lo­res pa­ra los jó­ve­nes en seis paí­ses. El ci­neas­ta do­na­rá to­dos sus be­ne­fi­cios a Ca­sa de la Amis­tad y al Mo­vi­mien­to Va por Mi Cuen­ta (iz­quier­da), quie­nes ga­ran­ti­zan co­mi­da sa­na a jó­ve­nes en ries­go de ex­clu­sión de Mé­xi­co

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