DÍA DÍA tras

Conectate - - NEWS - Ro­sa­ne Pe­rei­ra Ro­sa­ne Pe­rei­ra es pro­fe­so­ra de in­glés y es­cri­to­ra. Vi­ve en Río de Ja­nei­ro ( Bra­sil) y es­tá afi­lia­da a LFI.

1. Step­hen Sch­wartz en Gods­pell, 1971 2. V. Juan 4: 24 3. V. 1 Ti­mo­teo 1:17 4. V. Co­lo­sen­ses 1:15 5. V. 1 Juan 4:16 6. V. Ro­ma­nos 1: 20 7. Sal­mo 95: 2 8. V. He­breos 12: 2 9. Sid­ney Cox (1887–1975) 10. Juan 14: 27 11. Fi­li­pen­ses 4: 6,7 ( NTV)

Al co­men­zar el año me acuer­do de una can­ción po­pu­lar de los años 70: «Día tras día, día tras día, Se­ñor mío, tres co­sas pi­do: Ver­te más cla­ra­men­te, amar­te más en­tra­ña­ble­men­te, se­guir­te más de cer­ca, día tras día » 1.

«Ver­te más cla­ra­men­te…» La Bi­blia di­ce que Dios es Es­pí­ri­tu2, que es in­vi­si­ble3 y que aun así po­de­mos ver­lo en Je­sús4, en el amor que se ma­ni­fies­tan los cre­yen­tes5 y en la be­lle­za de Su mun­do6.

« Amar­te más en­tra­ña­ble­men­te…» «Lle­gue­mos an­te Su pre­sen­cia con ala­ban­za » 7. Pue­do de­mos­trar­le a Dios mi amor agra­de­cién­do­le las ben­di­cio­nes que me con­ce­de. El Sal­mo 118:24 di­ce: «Es­te es el día que hi­zo el Se­ñor; nos go­za­re­mos y ale­gra­re­mos en él». Pro­cu­ra­ré te­ner una ac­ti­tud agra­de­ci­da ca­da día del año en­tran­te.

«Se­guir­te más de cer­ca…» Es­ta pue­de ser la par­te más di­fí­cil, pe­ro si pon­go los ojos en Él8 y lo amo, sen­ti­ré Su pre­sen­cia car­ga­da de amor guián­do­me sua­ve­men­te ha­cia don­de quie­re que me di­ri­ja. Y pue­do can­tar esa can­ción que di­ce: «Mi Se­ñor sa­be por dón­de cru­zar el de­sier­to; so­lo ten­go que se­guir­lo. Fuer­zas pa­ra el día siem­pre me da, y cuan­to ne­ce­si­to pa­ra vi­vir. Mi Se­ñor sa­be por dón­de cru­zar el de­sier­to, so­lo ten­go que se­guir­lo» 9.

Tam­bién le pe­di­ré ale­gría, la cual vie­ne de vi­vir día a día. Quie­nes es­tán siem­pre es­pe­ran­do que un gran acon­te­ci­mien­to los ha­ga fe­li­ces ca­si nun­ca lo son. Es­toy con­ven­ci­da de que la fe­li­ci­dad se en­cuen­tra va­lo­ran­do los pe­que­ños su­ce­sos de la vi­da.

Por úl­ti­mo —pe­ro no por ello me­nos im­por­tan­te— le pe­di­ré paz in­te­rior. Je­sús di­jo: «La paz os de­jo, Mi paz os doy; Yo no os la doy co­mo el mun­do la da » 10. El após­tol Pa­blo nos da la re­ce­ta en de­ta­lle: «No se preo­cu­pen por na­da; en cam­bio, oren por to­do. Dí­gan­le a Dios lo que ne­ce­si­tan y den­le gra­cias por to­do lo que Él ha he­cho. Así ex­pe­ri­men­ta­rán la paz de Dios, que su­pera to­do lo que po­de­mos en­ten­der. La paz de Dios cui­da­rá su co­ra­zón y su men­te mien­tras vi­van en Cris­to Je­sús» 11.

Ese es mi plan pa­ra es­te año, o más bien, mi sen­ti­da ora­ción.

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