Po­tro de Hie­rro

4 Ruedas - - Prueba A Fondo -

Mien­tras el Club de fút­bol Atlan­te si­gue en el des­cen­so, el Ford Mus­tang GT ha­ce to­do lo con­tra­rio y se re­fuer­za con nue­vos ele­men­tos.

Aun­que los dos tie­nen co­mo ima­gen prin­ci­pal un ca­ba­llo, el equi­po azul­gra­na pa­sa por una ra­cha don­de pa­re­ce que sus ca­ba­llos de fuer­za se con­vir­tie­ron en una es­pe­cie ra­ra lla­ma­da ‘acua­po­tros’, mien­tras que el Mus­tang los man­tie­ne ca­da vez más fuer­tes y vi­go­ro­sos.

La re­no­va­ción del nue­vo Mus­tang va más allá de lo que su re­ju­ve­ne­ci­do frente nos deja ver, es­to gra­cias a sus fa­ros, pa­rri­lla y fas­cias con cam­bios sig­ni­fi­ca­ti­vos y acer­ta­dos a mi pa­re­cer. Re­sal­tan sus rines de 19 pul­ga­das con un di­se­ño más de­por­ti­vo, así co­mo las to­mas de ai­re in­ver­ti­das en el co­fre, ha­cién­do­nos re­cor­dar a aque­llos Fast­back de la dé­ca­da de los 70´s co­mo el Match 1 que es­tu­vo en Mé­xi­co por aque­llos años.

CON BUEN OL­FA­TO GO­LEA­DOR

Una de las par­tes que más emo­cio­na a los aman­tes de los mus­cle cars y en es­pe­cial de los Mus­tang, es el mo­tor y el po­der que es­tos trans­mi­ten al con­du­cir­lo. Do­mar su V8 de 5.0 li­tros y 460 ca­ba­llo­tes de fuer­za con 420 lb-pie de tor­que es una gra­ta ex­pe­rien­cia que los due­ños de uno sa­brán de lo que les ha­blo; aque­llos sin la di­cha de te­ner uno en su co­che­ra, al­gún día de­be­rían de ha­cer­lo, ya sea te­nien­do uno o por lo me­nos vi­vir la ex­pe­rien­cia de ma­ne­jar­lo.

To­do lo an­te­rior, su­ma­do a la in­tro­duc­ción de su ge­ne­ro­sa ca­ja de 10 ve­lo­ci­da­des, te ha­cen sen­tir po­de­ro­so, glo­rio­so, así co­mo Ca­bin­ho en sus bue­nos tiem­pos con el Atlan­te, aquel de­lan­te­ro le­yen­da del Po­tro quién ju­ga­ra en Mé­xi­co en dis­tin­tos

equi­pos en­tre 1974 y 1988.

TO­DO UN CRACK

Di­cen que el gus­to por los mus­cle cars es­tá en pe­li­gro de ex­tin­ción. Si bien pa­ra mu­chos las épo­cas pa­sa­das fue­ron las me­jo­res, ya sea de los au­tos, de los equi­pos de fut­bol, e in­clu­so de las ban­das de rock, a Mus­tang le han sen­ta­do bien los años; mues­tra de ello es su vo­lan­te de­por­ti­vo forrado en piel, el cual in­clu­ye con­tro­les de ve­lo­ci­dad y au­dio ade­más de un di­se­ño que te deja ver per­fec­ta­men­te el pa­nel de ins­tru­men­tos.

Al­go que es un acier­to y que dis­tin­tas mar­cas em­pie­zan a ha­cer, es aten­der la tec­no­lo­gía, aquí Mus­tang in­cor­po­ra un Sis­te­ma de Ilu­mi­na­ción Am­bien­tal con siete co­lo­res di­fe­ren­tes de per­so­na­li­za­ción. Cuen­ta con cá­ma­ra de re­ver­sa la cual es muy útil e in­tui­ti­va gra­cias a la asis­ten­cia de sus sen­so­res.

REFUERZOS DE LU­JO

A sim­ple vis­ta, el nue­vo Mus­tang nos deja ver su por­ten­to­sa ca­rro­ce­ría y nos mues­tra la gran po­ten­cia de su mo­tor, pe­ro de­be­mos re­sal­tar sus in­ser­tos en fi­bra de car­bón que le dan un as­pec­to de ele­gan­cia.

Cuen­ta con asien­tos eléc­tri­cos de seis po­si­cio­nes con re­gu­la­dor de tem­pe­ra­tu­ra fo­rra­dos en piel alcántara que te abra­zan có­mo­da y efu­si­va­men­te co­mo tus com­pa­ñe­ros de equi­po cuan­do me­tes un gol de úl­ti­mo mi­nu­to.

Los afi­cio­na­dos del mí­ti­co ‘pony car’ nor­te­ame­ri­cano re­co­no­cen que tie­nen al­ma de pi­lo­to de ca­rre­ras, es por ello que Ford in­cor­po­ra la fun­ción Track Apps, con la cual po­drás me­dir los pa­rá­me­tros de desem­pe­ño, des­de per­for­man­ce en tiem­pos de ace­le­ra­ción y com­por­ta­mien­to de fre­nos, en­tre otras op­cio­nes.

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