La estrella que via­ja a las es­tre­llas

Es­ta ar­tis­ta nos com­par­te la ex­pe­rien­cia de rea­li­zar una se­rie de fic­ción ‘fue­ra de es­te mun­do’

Domingo 360 - - Cine & Tv - POR FA­BIÁN WAINTAL

Holly­wood pa­re­ce es­tar ob­se­sio­na­do en con­ver­tir a los sím­bo­los se­xua­les más fa­mo­sos en as­tro­nau­tas, man­dan­do las es­tre­llas... a las es­tre­llas. San­dra Bu­llock ha­bía im­pues­to la mo­da con el Os­car de ‘ Gra­vity’, An­ne Hat­ha­way si­guió con ‘ In­ters­te­llar’ y Ha­lle Berry pro­ta­go­ni­za tam­bién otra as­tro­nau­ta en la se­gun­da tem­po­ra­da de la se­rie de TV ‘ Ex­tant’ crea­da por un di­rec­tor de otro pla­ne­ta co­mo Ste­ven Spiel­berg.

- ¿Te mo­les­tan las com­pa­ra­cio­nes con San­dra Bu­llock y el Os­car co­mo Me­jor Pe­lí­cu­la que ga­nó ‘Gra­vity’ con tu per­so­na­je de la as­tro­nau­ta en la se­rie de TV ‘ Ex­tant’? - Al con­tra­rio... Lo bueno es que pu­di­mos ha­cer una se­rie de TV que es­tá al ni­vel de cual­quier pe­lí­cu­la. Y ‘ Gra­vity’ en cier­ta for­ma mar­có nues­tro ter­mó­me­tro y su­pon­go que tra­ta­mos de lle­gar has­ta esa me­ta lo me­jor que pu­di­mos. Nues­tro es­pa­cio se ve tan bueno co­mo ‘ Gra­vity’, igual que nues­tra na­ve es­pa­cial. La pro­duc­ción no aho­rró en na­da. Y CBS in­vir­tió una for­tu­na pa­ra con­se­guir­nos esa reali­dad y nos apo­ya­ron mu­chí­si­mo pa­ra dar­le ca­li­dad de ci­ne a la te­le­vi­sión.

¿ El he­cho de ha­cer te­le­vi­sión en vez de ci­ne, te hi­zo du­dar en al­gún mo­men­to? - Pri­me­ro que to­do, cuan­do un nom­bre co­mo Ste­ven Spiel­berg lle­ga, ni si­quie­ra se te ocu­rre es­tor­nu­dar por­que co­no­ce­mos la ca­li­dad de sus tra­ba­jos y sa­be­mos que tam­bién él ama es­te gé­ne­ro. Las his­to­rias su­per­na­tu­ra­les son su es­pe­cia­li­dad. Y pa­ra mi, sien­to que los me­jo­res guio­nes aho­ra es­tán en la TV. Es una reali­dad que ve­ni­mos ha­blan­do con los ac­to­res des­de ha­ce tiem­po. Pe­ro tam­bién siem­pre hay un es­tig­ma al ha­cer TV. Si ha­ces ci­ne, no de­be­rías ha­cer te­le­vi­sión aun­que yo creo que esa fron­te­ra se es­tá vol­vien­do bas­tan­te gris. Lo im­por­tan­te es que la in­dus­tria es­tá evo­lu­cio­nan­do y los ac­to­res va­mos don­de el ma­te­rial sea bueno. Los ar­tis­tas, so­lo que­re­mos ha­cer tra­ba­jos que nos ins­pi­ran, tra­ba­jos que nos ha­gan des­per­tar a la ma­ña­na pa­ra dis­fru­tar el res­to del día. Y de eso se tra­ta es­ta se­rie y mi per­so­na­je.

- ¿Y si ade­más te pa­gan una for­tu­na tam­bién ayu­da? - (Ri­sas) ¿Sa­bes lo que es me­jor? El he­cho de fil­mar la se­rie en Los Án­ge­les, don­de no ten­go que de­jar a mi fa­mi­lia es una gran ra­zón pa­ra mí. Hoy en día, real­men­te quie­ro que­dar­me en ca­sa pa­ra po­der ser ma­dre de tiem­po com­ple­to. Y aho­ra pue­do que­dar­me en la ciu­dad, tra­ba­jan­do, sin ser co­mo una gi­ta­na que via­ja por to­dos la­dos.

- ¿ En tu tiem­po li­bre ves más te­le­vi­sión que ci­ne? - La ver­dad es que co­mo ma­dre, con un be­bé en ca­sa, tam­po­co pue­do ver tan­ta te­le­vi­sión co­mo me gus­ta­ría, pe­ro cuan­do ten­go tiem­po tra­to de ver ‘ The Good Wi­fe’ que es una de mis se­ries fa­vo­ri­tas, des­de que sa­lió. Tam­bién me gus­ta ‘ The Blac­kList’ y me en­can­ta ‘ Girls’. Se la ha­go ver a mi es­po­so, aun­que él nun­ca lo va­ya a ad­mi­tir. A ve­ces los hom­bres tie­nen que ha­cer lo que ha­ce la es­po­sa...

- ¿Te gus­tan tam­bién las his­to­rias de cien­cia fic­ción co­mo tu se­rie de TV? - Me gus­ta un po­co de cien­cia fic­ción, sí. ‘E.T’ es una de mis pe­lí­cu­las fa­vo­ri­tas. Ese es ‘ mi’ es­ti­lo de cien­cia fic­ción Y por eso, cuan­do su­pe que Ste­ven Spiel­berg es­ta­ba in­vo­lu­cra­do en nues­tra se­rie, me en­tu­sias­mé por­que es el es­ti­lo de cien­cia fic­ción que a mí me gus­ta, con his­to­rias que lle­gan al co­ra­zón, aun­que ten­gan fac­to­res su­per­na­tu­ra­les.

- ¿ Có­mo fue que te lle­gó la pro­pues­ta de Spiel­berg? ¿Ya es­ta­bas em­ba­ra­za­da co­mo se vio en TV? - Me fal­ta­ban ape­nas tres días pa­ra cum­plir ocho me­ses y me­dio de em­ba­ra­zo. Es­tá­ba­mos sen­ta­dos en mi ca­sa cuan­do él em­pe­zó a con­tar­me to­das es­tas his­to­rias te­rri­bles que po­dían pa­sar... Creo que él en al­gún mo­men­to de­be ha­ber vis­to mi es­tó­ma­go pen­san­do “¿Po­drá ma­ne­jar­lo bien?” (Ri­sas) Y creo que no me fue tan mal. Así que no me dio mie­do pa­ra na­da, vol­ver a apa­re­cer em­ba­ra­za­da, en­se­gui­da des­pués de ha­ber da­do a luz a mi hi­jo. Sa­bía lo que es es­tar em­ba­ra­za­da y pen­sé “Esa par­te me va a sa­lir ge­nial, se­gu­ro”.

En la pri­me­ra tem­po­ra­da de la se­rie de TV ‘Ex­tant’, Ha­lle Berry ya ha­bía in­ter­pre­ta­do a la as­tro­nau­ta Molly Wood tra­tan­do de re­co­nec­tar­se con la fa­mi­lia, des­pués de ha­ber es­ta­do un año en­te­ro en el es­pa­cio... em­ba­ra­za­da de un hi­jo an­droi­de. Y con la se­gun­da tem­po­ra­da que en Es­ta­dos Uni­dos em­pie­zó el 1 de Ju­lio, Ha­lle des­cu­bre que sin que­rer­lo, tie­ne mu­cho que ver con la des­truc­ción to­tal de la ra­za hu- ma­na, don­de so­lo ella tie­ne la es­pe­ran­za de so­bre­vi­vir con un com­ple­to ex­tra­ño (Jef­frey Dean Mor­gan).

- ¿ Más allá de ha­ber­te con­ver­ti­do en una estrella que via­ja por las es­tre­llas con la se­rie ‘ Ex­tant’, qué pa­re­ci­dos en­con­tras­te con tu per­so­na­je de la as­tro­nau­ta Molly Wood? - El he­cho de ser ma­dre, es el pri­mer fac­tor. Molly es un per­so­na­je con el que me iden­ti­fi­qué des­de el pri­mer mo­men­to que leí el guion. Sen­tí que te­nía mi ADN. Aun­que yo no soy as­tro­nau­ta ni cien­tí­fi­ca, igual en­tien­do la ca­li­dad hu­ma­na de es­ta mu­jer que quie­re en­con­trar tiem­po pa­ra ella, pa­ra ser una bue­na ma­dre, aun­que quie­re tam­bién ha­cer bien su tra­ba­jo. Esa es su lu­cha, la mis­ma lu­cha que yo ten­go des­de que na­cie­ron mis hi­jos. Es lo que me iden­ti­fi­ca más. Es una mu­jer fuer­te, com­pli­ca­da. Yo soy com­pli­ca­da. Y a mi me en­can­ta in­ter­pre­tar per­so­na­jes fuer­tes y com­pli­ca­dos que se nie­gan a ser víc­ti­mas, co­mo Molly Wood.

- ¿ Qué tan di­ver­ti­do es fil­mar las es­ce­nas en el es­pa­cio, flo­tan­do sin gra­ve­dad? - Por suer­te, co­mo ya ha­bía he­cho un per­so­na­je co­mo Storm en ‘XMen’, es­ta­ba acos­tum­bra­da a vo­lar (Ri­sas). Ten­go bas­tan­te ex­pe­rien­cia en tra­ba­jar col­ga­da de un ca­ble. Pe­ro tam­bién pu­de via­jar en un vue­lo de ver­dad con gra­ve­dad ce­ro y pu­de te­ner la ver­da­de­ra ex­pe­rien­cia de no sen­tir nin­gún pe­so, en­ten­dien­do bien lo que es al­go así. Aquel re­cuer­do me ayu­da mu­chí­si­mo cuan­do me cuel­gan de un ca­ble. En el guion ori­gi­nal, en reali­dad, no fi­gu­ra­ba nin­gu­na es­ce­na sin gra­ve­dad, pe­ro des­pués que lo le­yó Ste­ven Spiel­berg lo agre­ga­ron in­clu­so sin mie­do a las com­pa­ra­cio­nes con la pe-

lí­cu­la ‘ Gra­vity’. Y ya pu­di­mos de­mos­trar que nues­tros efec­tos son ex­tra­or­di­na­rios.

- ¿ Pe­ro co­mo fue en la reali­dad, la ex­pe­rien­cia del ver­da­de­ro vue­lo de gra­ve­dad ce­ro? - Eso fue increíble. La pri­me­ra vez sen­tí que no me pe­sa­ba el cuer­po pe­ro me sor­pren­dió la po­ca ener­gía que ne­ce­si­ta­ba pa­ra mo­ver­me. Te le­van­ta del sue­lo por com­ple­to. Y lo que sor­pren­de tam­bién es que si es­tás de ca­be­za, no se sien­te pa­ra na­da, por­que no hay gra­ve­dad y se sien­te igual que es­tar pa­ra­do. No te das cuen­ta si es­tás pa­ra­do o de ca­be­za. Es increíble la sen­sa­ción de li­ber­tad que te da. Aho­ra pue­do en­ten­der por­que los as­tro­nau­tas aman tan­to la ex­pe­rien­cia. Es lo más pa­re­ci­do al vue­lo de un pá­ja­ro, es esa cla­se de li­ber­tad. Pe­ro des­pués de quin­ce ve­ces de dar vuel­tas en el ai­re, el vó­mi­to tam­bién fue inevi­ta­ble, mi cuer­po no lo so­por­tó más.

- ¿ Lle­gas­te a ha­blar con ver­da­de­ras as­tro­nau­tas pa­ra dar­le más reali­dad a tu ac­tua­ción? - Tu­vi­mos ase­so­res en el es­tu­dio y pa­sé bas­tan­te tiem­po con uno de ellos, una mu­jer as­tro­nau­ta que me dio mu­chí­si­ma información so­bre la psi­co­lo­gía de ir a una mi­sión es­pa­cial y el en­tre­na­mien­to por el que tie­nen que pa­sar. Tam­bién es­tu­vi­mos en la NASA y co­sas así, que ayu­dan con la ex­pe­rien­cia.

- ¿Y có­mo es de­trás de cá­ma­ras el ac­tor­ci­to Pier­ce Gag­non que in­ter­pre­ta el per­so­na­je de tu hi­jo ro­bot Et­han? - Tie­ne nue­ve años y tam­bién tie­ne una ma­dre bue­ní­si­ma que es­ta­ba con él to­dos los días en el es­tu­dio. Ella es una mu­jer in­te­li­gen­te que co­no­ce los pe­li­gros del mun­do del es­pec­tácu­lo y se ase­gu­ra que él va­ya por un buen ca­mino, lo pro­te­ge mu­cho. Es la que lo man­tie­ne con los pies so­bre la tie­rra en es­te mun­do tan ex­tra­ño en que tra­ba­ja­mos.

Co­mo uno de los sím­bo­los se­xua­les de Holly­wood más fa­mo­sos, Ha­lle Berry ha­bía des­lum­bra­do al mun­do tan ex­tra­ño en el que tra­ba­ja... con el rol de la su­per­agen­te Jinx en la ver­sión de Ja­mes Bond ‘Die Anot­her Day’, jus­to el año que ade­más ha­bía ga­na­do el Os­car por ‘ Mons­ter ´ s Ball’. Ni el fra­ca­so de la pe­lí­cu­la ‘Ga­tú­be­la’ pu­do ha­cer­le som­bra, cuan­do ella co­bró sus 12 mi­llo­nes de dó­la­res aun­que la pe­lí­cu­la nun­ca re­cu­pe­ró ni la mi­tad de los 100 mi­llo­nes de dó­la­res que cos­tó. Pe­ro sus pe­lí­cu­las, con las di­fe­ren­tes ver­sio­nes de X-Men in­clui­das, lle­ga­ron a re­cau­dar más de 4.000 mi­llo­nes de dó­la­res, con un pro­me­dio de 117 mi­llo­nes por pro­duc­ción. Y aun­que el año pró­xi­mo (el 14 de agos­to pa­ra ser más pre­ci­so) va a cum­plir 50 años, Ha­lle con­ser­va la mis­ma sensualidad de siem­pre. Cla­ro que la ma­du­rez en su ca­rre­ra, tam­bién lle­ga en la vi­da real, des­de que en el año 2008 tu­vo a su hi­ja Nah­la, con el mo­de­lo ca­na­dien­se Ga­briel Aubry (dos años an­tes de se­pa­rar­se), ade­más del hi­jo Ma­ceo que na­ció en el mis­mo año 2013 que se ca­só con el ac­tor fran­cés Oli­vier Mar­ti­nez.

- ¿Te pu­sis­te a pen­sar qué ha­rías si tus hi­jos real­men­te fue­ran ro­bots co­mo en la TV? - Es al­go con lo que lu­cha mi per­so­na­je de Molly. Y te­ner dos hi­jos que son tan hu­ma­nos me ayu­dan a man­te­ner­me

Sien­to que los me­jo­res guio­nes aho­ra es­tán en la TV. Es una reali­dad que ve­ni­mos ha­blan­do con los ac­to­res des­de ha­ce tiem­po. Pe­ro tam­bién siem­pre hay un es­tig­ma al ha­cer TV. Si ha­ces ci­ne, no de­be­rías ha­cer te­le­vi­sión aun­que yo creo que esa fron­te­ra se es­tá vol­vien­do bas­tan­te gris.”

en con­tac­to con mi hu­ma­ni­dad, día a día. Si fue­ran ro­bots, no sé si po­dría amar una má­qui­na. Son pre­gun­tas que me cues­tiono tan­to co­mo mi per­so­na­je.

- ¿ Qué com­por­ta­mien­tos hu­ma­nos ex­tra­ña­rías en un hi­jo ro­bot? - Mi hi­ja por ejem­plo tu­vo una pe­sa­di­lla ano­che. Es­ta­ba dur­mien­do y en la mi­tad de la no­che vino a mi ca­ma y es al­go que un ro­bot ja­más ha­ría. Pa­ra em­pe­zar, no creo que un ro­bot pue­da lle­gar a so­ñar. Pe­ro cuan­do mi hi­ja tu­vo es­ta pe­sa­di­lla, la es­cu­ché de­cir en sue­ños “Ma­mi, no, ma­mi no... hay dos cho­co­la­tes y te es­tás co­mien­do el que yo quie­ro. Ma­mi, no”. En ese mo­men­to me di cuen­ta que era una pe­sa­di­lla que pa­ra ella era tan im­por­tan­te, aun­que yo me que­dé tran­qui­la por­que so­lo se tra­ta­ba de unos cho­co­la­tes (Ri­sas). Pe­ro no sé si un ro­bot po­dría ha­cer al­go así y esa es una de las jo­yas con las que dis­fru­ta­mos tan­to las ma­dres ( Vuel­ve a reír).

- ¿Y qué opi­nas de la reali­dad de la cien­cia fic­ción? ¿ Crees que real­men­te se pue­da con­ver­tir en ser hu­mano a un ro­bot? - Creo que por ahí pa­sa la his­to­ria de la se­rie, ver si se le pue­de en­se­ñar a un ro­bot a ser hu­mano. ¿Po­de­mos en­se­ñar­le a amar? ¿Po­de­mos dar­le li­ber­tad? ¿Ac­tua­rá co­mo ac­túan los se­res hu­ma­nos, to­do el tiem­po? ¿Y co­mo se­res hu­ma­nos, po­de­mos amar al­go que fue fa­bri­ca­do y no es pa­ra na­da real? Pe­ro tam­bién es di­fí­cil sa­ber lo que sig­ni­fi­ca ser un ser hu­mano. ¿Qué es la hu­ma­ni­dad exac­ta­men­te? ¿Es al­go que se pue­de en­se­ñar? Si me lo pre­gun­tas, no sa­bría res­pon­der­te.

La ver­dad es que co­mo ma­dre, con un be­bé en ca­sa, tam­po­co pue­do ver tan­ta te­le­vi­sión co­mo me gus­ta­ría, pe­ro cuan­do ten­go tiem­po tra­to de ver ‘The Good Wi­fe’ que es una de mis se­ries fa­vo­ri­tas, des­de que sa­lió. Tam­bién me gus­ta ‘The Blac­kList’ y me en­can­ta ‘Girls’. Se la ha­go ver a mi es­po­so, aun­que él nun­ca lo va­ya a ad­mi­tir. A ve­ces los hom­bres tie­nen que ha­cer lo que ha­ce la es­po­sa....”

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