Des­de bar­cos has­ta los sa­be­lo­to­do

El Diario de Juárez - Especiales - - Día Del Maestro -

Así como exis­ten esos maes­tros que ins­pi­ran res­pe­to, o en ca­sos ex­tre­mos has­ta mie­do, los hay de otro ti­po. Es co­mún en­con­trar du­ran­te la vida es­co­lar a pro­fe­so­res que se creen uno más de los alum­nos, a los que só­lo lle­gan al sa­lón a to­mar ca­fé o los que in­ten­tan a to­da cos­ta ha­cer sen­tir in­fe­rior al alum­na­do.

El bar­co

Tris­te pe­ro cier­to. Es­te maes­tro no se ca­rac­te­ri­za pre­ci­sa­men­te por ser de­di­ca­do, es­tric­to ni for­mal. Lle­ga a cla­se y se ex­tien­de en asun­tos no re­la­cio­na­dos con la ma­te­ria la ma­yor par­te del tiem­po. En oca­sio­nes ni si­quie­ra sa­be ex­pli­car. Ade­más de que los su­pues­tos co­no­ci­mien­tos que in­ten­tan trans­mi­tir no se fi­jan en la ca­be­za de los alum­nos, lo peor es cuan­do vie­ne el exa­men y na­die sa­be qué res­pon­der. Por su­pues­to que to­do se po­drá arre­glar con un ac­to de co­rrup­ción en el que nin­gún alumno de­be caer.

El com­pa

Es­tos maes­tros ga­nan bas­tan­tes adep­tos por­que es­tán a la mi­tad de lo que se­ría un pro­fe ‘bar­co’ y uno es­tric­to. Son agra­da­bles, ama­bles, se in­tere­san por las afi­cio­nes de sus alum­nos y has­ta van a sus fies­tas. No obs­tan­te, en cla­se se com­por­tan como unos pro­fe­sio­nis­tas de­di­ca­dos, son fle­xi­bles y los exá­me­nes que apli­can son re­la­ti­va­men­te fá­ci­les si se es­tu­dia.

El sa­be­lo­to­do

Sin áni­mo de ofen­der, hay maes­tros que creen te­ner to­do el co­no­ci­mien­to y no es así. Los alum­nos no son ton­tos y sa­ben cuan­do es­te pro­fe­sor les in­ten­ta to­mar el pe­lo res­pon­dien­do cual­quier co­sa que se le ven­ga a la men­te an­te los cues­tio­na­mien­tos in­ci­si­vos de los es­tu­dian­tes.

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