MAY­RA Gon­zá­lez,

Nis­san Me­xi­ca­na.

El Economista (México) - Autos - - PORTADA - Mar­cos Mar­tí­nez mar­cos.mar­ti­nez@ele­co­no­mis­ta.mx

De los vehícu­los que co­mer­cia­li­za­mos en Mé­xi­co, 70% es he­cho en Aguas­ca­lien­tes y en Cuer­na­va­ca. Eso ha­bla de la ca­li­dad y del pres­ti­gio que tie­ne la mano de obra me­xi­ca­na”. May­ra Gon­zá­lez, pre­si­den­ta y di­rec­to­ra ge­ne­ral de Nis­san Me­xi­ca­na.

De­ce­nas de com­pe­ti­do­res, cien­tos de nue­vos mo­de­los y ver­sio­nes así co­mo con­di­cio­nes ma­cro­eco­nó­mi­cas ad­ver­sas son una pe­que­ña par­te de los desafíos que de­be en­fren­tar to­da em­pre­sa que as­pi­ra a ser lí­der en la in­dus­tria au­to­mo­triz. Es­ta oca­sión pla­ti­qué con May­ra Gon­zá­lez, pre­si­den­ta y di­rec­to­ra ge­ne­ral de Nis­san Me­xi­ca­na, fa­bri­can­te que os­ten­ta la po­si­ción nú­me­ro uno en ven­tas de au­tos nue­vos des­de ha­ce ca­si una dé­ca­da y por ello la eje­cu­ti­va me­xi­ca­na nos com­par­tió su vi­sión de ne­go­cio.

¿Có­mo ha lo­gra­do Nis­san man­te­ner­se nue­ve años con­se­cu­ti­vos con el pri­mer lu­gar en ven­tas?

Mu­chas co­sas han evo­lu­cio­na­do y otras tam­bién han cam­bia­do. Si ha­bla­mos del 2009 a es­te 2018, ve­mos que han pre­sen­ta­do mu­chos cam­bios po­lí­ti­cos, eco­nó­mi­cos, de com­pe­ten­cia de mer­ca­do y de ten­den­cias, pe­ro tam­bién hay una evo­lu­ción de Nis­san jun­to con es­tos mer­ca­dos y es­tas con­di­cio­nes. He­mos cons­trui­do a lo lar­go de es­tos años pi­la­res muy im­por­tan­tes que nos han per­mi­ti­do man­te­ner esa po­si­ción y uno de ellos es la lí­nea de pro­duc­tos. Ca­da vez te­ne­mos un pro­duc­to ade­cua­do en ca­da uno de los seg­men­tos. Te­ne­mos la hue­lla de ma­nu­fac­tu­ra que es muy fuer­te aquí en Mé­xi­co, en Aguas­ca­lien­tes y en Cuer­na­va­ca, lo que nos permite ser muy com­pe­ti­ti­vos; son de las plan­tas más im­por­tan­tes que Nis­san tie­ne a ni­vel glo­bal. Te­ne­mos nuestra fi­nan­cie­ra de mar­ca que es la más fuer­te en Mé­xi­co, más gran­de que un ban­co en mu­chas de las oca­sio­nes y ésa es tam­bién una de las ven­ta­jas y los más de 19,000 em­plea­dos que ve­ni­mos to­dos los días a tra­ba­jar y a dar lo me­jor pa­ra es­ta com­pa­ñía. Esos son los pi­la­res que nos han ayu­da­do a man­te­ner­nos aquí.

¿Con­si­de­ras que mer­ca­do y clien­te han evo­lu­cio­na­do a la par a lo lar­go de es­tos años o lo han he­cho de for­ma in­de­pen­dien­te?

Yo creo que evo­lu­cio­nan jun­tos (clien­te y em­pre­sa). No­so­tros va­mos desa­rro­llan­do co­sas que el clien­te es­pe­ra y el clien­te tam­bién de­man­da mu­chas co­sas, las cua­les no­so­tros tra­ba­ja­mos. Pa­ra mí es una evo­lu­ción pa­ra­le­la y eso es en cuan­to a tec­no­lo­gía, in­no­va­ción, se­gu­ri­dad y di­se­ño.

¿Cuál ha si­do la evo­lu­ción de la red de dis­tri­bui­do­res no só­lo pa­ra adap­tar­se a un ma­yor nú­me­ro de au­tos ven­di­dos sino tam­bién a que el clien­te se ha vuel­to más exi­gen­te?

El clien­te ya com­pra di­fe­ren­te y la red de dis­tri­bui­do­res jue­ga un pa­pel fun­da­men­tal. No­so­tros es­ta­mos or­gu­llo­sos de la red que te­ne­mos y pue­do de­cir que es la más fuer­te en Mé­xi­co, por­que tie­ne una co­ber­tu­ra de 100% a ni­vel na­cio­nal, son 230 dis­tri­bui­do­res. Pe­ro no só­lo es te­ner al dis­tri­bui­dor y al gran ope­ra­dor, es tam­bién te­ner una ins­ta­la­ción ade­cua­da pa­ra po­der trans­mi­tir los va­lo­res que que­re­mos co­mo mar­ca

ha­cia el clien­te, ellos son la par­te im­por­tan­te. Aho­ra te­ne­mos un nue­vo pro­gra­ma que se lla­ma NRe­di 2.1 que es un la­yout y un ti­po de di­se­ño di­fe­ren­te pa­ra las dis­tri­bui­do­ras que nos ayu­da a ser mu­cho más abier­tos y trans­pa­ren­tes. NRe­di 2.1 jue­ga un pa­pel muy im­por­tan­te, por­que es el con­tac­to con el clien­te. Ahí es en don­de se ve cum­pli­da la pro­me­sa de mar­ca a tra­vés de los dis­tri­bui­do­res.

¿Cuál es el por­cen­ta­je del clien­te Nis­san que re­gre­sa a la mar­ca cuan­do su vehícu­lo cum­plió con su ci­clo de uso?

Te­ne­mos 38%, un ni­vel muy por arri­ba de la me­dia en la in­dus­tria au­to­mo­triz que es de 35 por cien­to. No es­ta­mos sa­tis­fe­chos con esa ci­fra, por­que lo que que­re­mos es que ca­da vez más clien­tes sean lea­les a la mar­ca pe­ro que no­so­tros sea­mos ca­pa­ces de pro­veer­le pro­duc­tos y ser­vi­cios que los man­ten­gan en Nis­san.

¿Crees que la com­pe­ten­cia pue­da po­ner en pe­li­gro la pri­me­ra po­si­ción de ven­tas de Nis­san Me­xi­ca­na?

Ve­mos muy bien a la com­pe­ten­cia, por­que es ne­ce­sa­ria por dos co­sas: la pri­me­ra por­que Mé­xi­co es un pun­to muy im­por­tan­te de de­sa­rro­llo de la in­dus­tria au­to­mo­triz. Co­mo país, es la in­dus­tria más im­por­tan­te. Nis­san por sí so­la representa 2% del PIB. Al te­ner ma­yor com­pe­ten­cia y ma­yor in­ver­sión en un nues­tro país ha­ce esa in­dus­tria mu­cho más fuer­te, lo que nos permite ser com­pe­ti­ti­vos, ser con­si­de­ra­dos, crear em­pleos, me­jo­rar la eco­no­mía (…) Por esa par­te, es muy bue­na. Pe­ro apar­te de la com­pe­ti­ti­vi­dad, nos obli­ga a rein­ven­tar­nos no ca­da año ni ca­da mes sino to­dos los días en to­das las co­sas que ha­ce­mos.

¿Cuál ha si­do la ex­pe­rien­cia que te ha mar­ca­do pa­ra di­ri­gir una em­pre­sa del ta­ma­ño de Nis­san Me­xi­ca­na?

Creo que es­to lo en­ten­dí cuan­do era ven­de­do­ra de au­tos y no ha cam­bia­do aho­ra que soy pre­si­den­ta y di­rec­to­ra ge­ne­ral. Yo en­ten­dí que en­tre­gar un ca­rro en Mé­xi­co es cum­plir un sue­ño y es­to es un ne­go­cio de per­so­nas. En­ton­ces, si pier­des es­te en­fo­que de que es­to es un ne­go­cio de per­so­nas es­tás per­di­do.

¿Tra­ba­jas pa­ra que es­ta idea sea com­par­ti­da por to­do tu equi­po?

Me gus­ta tra­ba­jar en el de­sa­rro­llo de los equi­pos, por­que una per­so­na por muy bri­llan­te que sea no es ca­paz de ha­cer un cam­bio tan tras­cen­den­tal en una com­pa­ñía tan gran­de si no se tie­ne un equi­po fuer­te que tra­ba­je jun­to. Pa­ra mí, el li­de­raz­go y el éxi­to son pa­la­bras en plu­ral.

¿Cuá­les son las ha­bi­li­da­des que bus­cas en tus co­la­bo­ra­do­res?

Siem­pre que ha­go una en­tre­vis­ta de tra­ba­jo yo di­go que es una en­tre­vis­ta de ADN. Lo que yo veo es si esa per­so­na tie­ne esa sed y esa ga­rra pa­ra pa­rar­se to­dos los días y uti­li­zar el li­de­raz­go co­mo un es­ti­lo de vi­da, por­que ser lí­der es un es­ti­lo de vi­da no só­lo en tu tra­ba­jo sino tam­bién en tu per­so­na, en tu ca­sa (…) Eres apa­sio­na­do por lo que ha­ces, siem­pre bus­cas opor­tu­ni­da­des, no te con­for­mas con lo que lo­gras, te preo­cu­pas por ti, por tu en­torno y tus com­pa­ñe­ros, por­que so­mos una uni­dad. Eso es lo que yo bus­co de las per­so­nas.

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