Gui­ller­mo De­lla­mary

¿Cón tu fa­mi­lia o con la mía?

El Informador - - Portada - Gui­ller­mo De­lla­mary

Un con­flic­to muy fre­cuen­te en nues­tras pa­re­jas, es el no po­der lle­gar a un acuer­do sa­tis­fac­to­rio so­bre con quién es­tar, con la de él, o con la de ella. Van a sur­gir pro­ble­mas cuan­do se obli­ga, a la fuer­za a ir a even­tos, que de plano no se tie­nen las ga­nas ni la dis­po­si­ción de ir.

Hay fa­mi­lias que ya tie­nen la cos­tum­bre de los fi­nes de se­ma­na ir a co­mer con los pa­pás, y el otro es­tá obli­ga­do a ir con los sue­gros, aun­que no quie­ra. Lo que a la lar­ga pro­vo­ca mu­cho ma­les­tar. Aquí al­gu­nas re­co­men­da­cio­nes: a) Cuan­do for­ma­li­sa­mos una re­la­ción, de­be­mos de con­si­de­rar que vie­ne acom­pa­ñad@ de su fa­mi­lia. Y que ha­brá mu­chos even­tos y cos­tum­bres que se de­be­rán cum­plir, aun­que no nos gus­ten. Acép­ta­lo des­de un ini­cio, por­que va a du­rar por mu­chos años y no tra­tes de im­pe­dir­lo.

b) Pro­cu­ra no ha­cer co­men­ta­rios ne­ga­ti­vos ni ha­cer crí­ti­cas de ellos, de lo con­tra­rio cau­sa­rá se­rios con­flic­tos y dis­cu­sio­nes cons­tan­tes.

c) No tra­tes de in­fluir ni de so­ñar que tu pa­re­ja de­je de asis­tir y apre­ciar a su fa­mi­lia. No bus­ques pro­bar que su amor a tí es ma­yor que el que tie­ne a los su­yos, por­que vas a per­der.

d) Res­pe­tar y de­jar ser, es una ma­ne­ra muy cla­ra de de­mos­trar el amor y no tra­tar de im­po­ner u obli­gar, a que el otro ha­ga o re­cha­ce lo que le agra­da.

e) No se te ocu­rra a em­pe­zar a men­tir o a po­ner pre­tex­tos, pa­ra de­jar de asis­tir a los even­tos de tu fa­mi­lia po­lí­ti­ca. Es una su­til ma­ne­ra de en­ga­ñar, que irá cau­san­do es­tra­gos en la re­la­ción pro­gre­si­va­men­te.

f) Hay que asis­tir de bue­na ga­na y com­por­tar­se co­rrec­ta­men­te, aun­que no te gus­te. Es una ver­da­de­ra prue­ba de tu amor. Pa­ra tí, es tu fa­mi­lia po­lí­ti­ca pa­ra tus hi­jos son los se­res más que­ri­dos.

g) Si al­gún even­to coin­ci­de en el mis­mo día, co­mo las na­vi­da­des, no hay que dis­cu­tir­lo. Lo me­jor es un año aquí, y el otro allá. Así de sen­ci­llo.

h) Es cier­to que cuan­do son co­mi­das o reunio­nes se­ma­na­les, se de­be de dar más li­ber­tad a la pa­re­ja de asis­tir o no, sin que exis­tan sen­ti­mien­tos u ofen­sas por no que­rer ir siem­pre. Obli­gar o so­me­ter al otro, es un ac­to in­jus­to y mues­tra de do­mi­na­ción.

Al pa­sar los años de la vi­da en pa­re­ja, las fa­mi­lias de ori­gen co­bran más pre­sen­cia e im­por­tan­cia. No tra­tes de rom­per ese la­zo, pri­me­ro se tien­de a rom­per el de us­te­des.

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