La me­mo­ria se­lec­ti­va de ‘El Pren­da’ an­te el juez

Na­die ten­dría más res­pues­tas que él. Jo­sé Án­gel Pren­da, lí­der de ‘La Ma­na­da’, abrió el por­tal don­de se pro­du­jo la su­pues­ta vio­la­ción de una jo­ven de 18 años en los San­fer­mi­nes de 2016. Tam­bién fue él quien pri­me­ro con­tac­tó con la de­nun­cian­te. EL MUN­DO ha

El Mundo - - PORTADA - ANA MA­RÍA OR­TIZ

EL MUN­DO ac­ce­de en exclusiva al in­te­rro­ga­to­rio an­te el tri­bu­nal del ca­be­ci­lla del gru­po acu­sa­do de vio­la­ción Jo­sé Án­gel Pren­da, lí­der de La Ma­na­da, de­cla­ró an­te el juez du­ran­te ho­ra y me­dia por la pre­sun­ta vio­la­ción a una jo­ven de 18 años en los san­fer­mi­nes de 2016. En ese tiem­po, es­tu­vo tran­qui­lo y re­cu­rrien­do fre­cuen­te­men­te al «no me acuer­do».

Una ho­ra y 22 mi­nu­tos es­tu­vo de­cla­ran­do Jo­sé Án­gel Pren­da, el lí­der de

La Ma­na­da, el gru­po acu­sa­do de una vio­la­ción múl­ti­ple a una jo­ven de 18 años en los San­fer­mi­nes de 2016. Res­pon­de con tran­qui­li­dad y re­cu­rrien­do fre­cuen­te­men­te a «no me acuer­do». Fue él quien apro­ve­chó la en­tra­da de una ve­ci­na en Pau­lino Ca­ba­lle­ro, 5, pa­ra co­lar­se en el por­tal don­de tu­vie­ron lu­gar los he­chos. EL MUN­DO ha ac­ce­di­do en exclusiva a su in­te­rro­ga­to­rio el 22 de no­viem­bre, del que pu­bli­ca­mos los ex­trac­tos re­le­van­tes pa­ra el ca­so.

Pre­si­den­te del tri­bu­nal.– Tie­ne de­re­cho a per­ma­ne­cer en si­len­cio, a no de­cla­rar con­tra sí mis­mo (...) Res­pon­da a la ilus­trí­si­ma se­ño­ra fis­cal.

Fis­cal.– Du­ran­te esa ma­dru­ga­da del 7 de ju­lio [de 2016], con quién se en­con­tra­ba en la Pla­za del Cas­ti­llo.

Pren­da.– Con cua­tro ami­gos, sen­ta­do, yo so­lo, en un ban­co.

F.– Pa­re­ce ser que en ese mo­men­to se acer­có la de­nun­cian­te al ban­co.

P.– Se sen­tó, em­pe­za­mos a ha­blar de la fies­ta, de fút­bol, de ta­tua­jes… F.– ¿Se pre­sen­tan us­te­des? P.– Me pre­sen­to y al ve­nir Án­gel, di­go: «Es­te es mi ami­go Án­gel». F.– ¿Es­tu­vie­ron los seis a la vez? P.– Sí.

F.– ¿Cuán­do fue eso? P.– Pasados diez mi­nu­tos, co­sa así. F.– Us­ted ma­ni­fes­tó en el juz­ga­do que la con­ver­sa­ción era se­xual. P.– Se pu­so de ca­rác­ter se­xual, sí. F.– ¿Cuán­tos es­ta­ban?

P.– Me acuer­do de la pre­gun­ta que le hi­ce de «¿quién te gus­ta más?» [Án­gel o él]. Yo le di­je que ella me en­can­ta­ba, que la veía muy guapa. [Si­guió] di­cien­do ella que éra­mos los dos sú­per atrac­ti­vos. (...) Que nun­ca ha­bía es­ta­do con un se­vi­llano…

F.– ¿Y cuán­do se plan­tea el te­ma de man­te­ner re­la­cio­nes se­xua­les?

P.– Le pro­po­ne­mos… ¿con quién te irías? Ella di­ce que to­dos le pa­re­ce­mos atrac­ti­vos… «¿Te irías con dos?». Y ella di­ce que con dos, tres, cua­tro, cin­co, lo que hi­cie­se fal­ta. F.– Tex­tual­men­te. P.– Tex­tual­men­te, esas pa­la­bras las ten­go en mi ca­be­za: «Con dos, con cin­co, con los que me echen».

F.– Una co­sa es ha­blar y otra co­sa es pa­sar, di­ga­mos, a la ac­ción.

P.– Pues el paso es de, a no­so­tros nos pa­re­ce atrac­ti­va, nos pa­re­ce guapa; no­so­tros le pa­re­ce­mos atrac­ti­vos, pues va­mos a, a bus­car un si­tio.

F.– ¿Es una si­tua­ción que se les plan­tea ha­bi­tual­men­te, que des­pués de cin­co mi­nu­tos con una mu­jer, quie­ra ir­se con los cin­co? P.– Cin­co o diez mi­nu­tos. F.– Cuan­do de­ci­de ir­se con to­dos, no pa­sa­ban más de diez mi­nu­tos.

P.– Es ver­dad sí que pue­de que no sea co­mún, pe­ro es lo que pasó. F.– ¿Le ha­bía ocu­rri­do al­gu­na vez? P.– Hom­bre, sin­ce­ra­men­te, sí. No es la pri­me­ra vez que co­noz­co una chi­ca en una fies­ta y me voy con ella, y mu­chas ve­ces in­clu­so sin ha­blar…

F.– Me re­fie­ro a si le pa­sa es­tar con cua­tro ami­gos, co­no­cer a una chi­ca 10 mi­nu­tos y que quie­ra ir­se con los cin­co.

P.– Yo no era la pri­me­ra vez que te­nía se­xo en gru­po. F.– No he pre­gun­ta­do eso. P.– A lo me­jor con cin­co, no, pe­ro con dos tres, sí.

F.– Una vez que es­tá de acuer­do en ir­se con us­te­des, ¿ha­cia dón­de se di­ri­gen?

P.– El ob­je­ti­vo era pues bus­car un ho­tel… Un si­tio.

F.– ¿Lo ha­bla­ron con ella?

P.– Sí. Con ella tam­bién. F.– ¿Re­cuer­da si fue el gru­po com­pac­to o dis­gre­ga­dos has­ta que lle­ga­ron al ho­tel? P.– Tampoco me acuer­do. F.– …pa­ra­ron an­tes.

P.– Ca­si que sa­lien­do de la Pla­za del Cas­ti­llo, nos me­ti­mos en unas es­ca­le­ra pa­ra aba­jo, pe­ro subimos por­que ha­bía gen­te y no… [Lue­go] Una vez que nos dan la ne­ga­ti­va del ho­tel, va­mos muy a ver… a bus­car otro si­tio. F.– ¿Bus­can otro ho­tel?

P.– No me acuer­do si otro ho­tel o ca­lles os­cu­ras o...

F.– Cuan­do ter­mi­nan en el ho­tel, ¿cuál era el ca­mino?

P.– Es que lo que son los ca­mi­nos, per­do­na pe­ro es que… Yo soy una per­so­na muy muy des­pis­ta­da…

F.– Le pre­gun­to si tie­ne la ima­gen de que era una ave­ni­da am­plia pea­to­nal.

P.– Pa­sa­ría­mos por ave­ni­das an­chas, por es­tre­chas…

F.– ¿No sa­be por qué ese ca­mino?

P.– No.

F.– ¿No es por­que es­ta­ban acom­pa­ñán­do­la al co­che?

P.– No, ni mu­chí­si­mo me­nos. Eso no ocu­rre, no ocu­rrió nun­ca. Nun­ca va­mos a acom­pa­ñar­la al co­che; esa con­ver­sa­ción no exis­te. F.– ¿Re­cuer­da que fue­ran los seis? P.– No sé si por al­gu­nas par­tes iría­mos los seis, por otras cua­tro, tres... F.– Cuén­te­nos lo del por­tal. P.– Des­pués de la ne­ga­ti­va del ho­tel, bus­cá­ba­mos otro si­tio. Y en ese mo­men­to una mu­jer abre un por­tal –una de las co­sas don­de po­dría­mos ha­cer­lo–, me ali­ge­ro un po­co más, me acer­co a ella y subo al por­tal. Ella es­tá en­tran­do y yo le su­je­to la puer­ta. En­tro en el por­tal con la mu­jer, con la ve­ci­na.

F.– …Y una vez que ac­ce­de... P.– Mi ob­je­ti­vo era que en­trá­se­mos to­dos, pa­ra te­ner un si­tio ín­ti­mo, y subí arri­ba, al pri­me­ro o al se­gun­do, es­pe­ré a que la ve­ci­na se fue­se… F.– Y des­pués ba­ja las es­ca­le­ras P.– Ba­jo por las es­ca­le­ras.

F.– Y a con­ti­nua­ción, ¿qué ocu­rre? P.– Abro y pa­san to­dos.

F.– ¿Qué ocu­rrió a con­ti­nua­ción? P.– Pues en­tra­mos en el por­tal, bus­ca­mos el si­tio di­ga­mos más es­co­ra­do y ahí man­te­ne­mos re­la­cio­nes. F.– ¿Có­mo en­tró la de­nun­cian­te? P.– Pues igual que el res­to. F.– ¿Al­guno le co­gió del bra­zo? P.– No re­cuer­do el detalle de si iba de la ma­ni­ta de al­guien o so­la. Aga­rra­da por las mu­ñe­cas fuer­te no. F.– No vio que dos le aga­rra­ran ca­da uno de un bra­zo [ha­cia] den­tro? P.– Eso no exis­te; nun­ca tu­vo lu­gar. F.– No la aga­rra­ron pa­ra en­trar… P.– No.

F.– ¿Se le di­jo que se ca­lla­ra? P.– Hom­bre, es­tá­ba­mos en el por­tal, que­ría­mos ha­cer lo que que­ría­mos ha­cer, to­dos, in­clui­do ella, no íba­mos a ha­cer mu­cho rui­do. F.– Al­guien le di­jo «cá­lla­te»… P.– Ex­clu­si­va­men­te a ella, no. F.– ¿Se le ta­pó la bo­ca?

P.– No.

F.– Ac­ce­de al re­cin­to don­de man­tu­vie­ron las re­la­cio­nes se­xua­les… ¿Có­mo es el si­tio?

P.– Un ha­bi­tácu­lo no muy gran­de. F.– ¿Qué ocu­rre?

P.– Pues que em­pe­za­mos a ha­cer lo que ha­bía­mos ha­bla­do an­tes. Ella me di­ce que lo del cin­tu­rón ne­gro te­nía que de­mos­trár­se­lo.

F.– O sea, cuan­do en­tran to­dos… man­tie­nen una con­ver­sa­ción.

P.– No me acuer­do si se es­ta­ba be­san­do con al­guien, pe­ro uno de sus co­men­ta­rios fue: «Lo de cin­tu­rón ne­gro [co­mien­do co­ños] lo ten­drás que de­mos­trar [se lo ha­bría di­cho al co­no­cer­se en la Pla­za del Cas­ti­llo]». Y le ba­jé los pan­ta­lo­nes y le hi­ce se­xo oral.

F.– ¿Eso fue lo pri­me­ro an­tes de que ella hi­cie­ra na­da?

P.– Yo ju­ra­ría que lo pri­me­ro lo pri­me­ro fue be­sar­se con Al­fon­so, em­pe­zar a qui­tar­le la ca­mi­se­ta [a Al­fon­so], y de­cir­me a mí eso.

F.– ¿Fue us­ted el que le ba­jó los leg­gins y las bra­gas? P.– Sí.

F.– ¿Có­mo si­guió?

P.– Es que exac­ta­men­te no me acuer­do… De có­mo fue la pri­me­ra pe­ne­tra­ción o de có­mo fue la pri­me­ra vez que ella ha­ce se­xo oral.

F.– ¿Re­cuer­da us­ted si la po­si­ción era ella de ro­di­llas?

P.– Po­dría ser. De ro­di­llas, de cu­cli­llas… Sí, aga­cha­da.

F.– ¿In­me­dia­ta­men­te des­pués al­gu­na pe­ne­tra­ción?

P.– Puff… No le pue­do po­ner cuán­do em­pe­zó. F.– ¿Quién em­pe­zó? P.– No re­cuer­do. F.– ¿Qué ti­po de re­la­cio­nes man­tu­vie­ron el res­to?

P.– Pues prác­ti­ca­men­te igual que la mía, me­nos lo de se­xo oral por­que yo fui el úni­co que le hi­ce se­xo oral. Pe­ne­trar no sé si to­dos pe­ne­tra­mos, pe­ro fe­la­cio­nes sí. F.– ¿Ac­tos simultáneos? P.– Sí, si­mul­tá­neo, a la vez. F.– Us­ted ma­ni­fes­tó que fue ab­so­lu­ta­men­te con­sen­ti­do…

P.– To­tal­men­te con­sen­ti­do. F.– ¿Ella ma­ni­fes­tó lo que que­ría que le hi­cie­ran?

P.– La pri­me­ra ma­ni­fes­ta­ción fue la que ella me hi­zo a mí de «me tie­nes que de­mos­trar» y ya des­pués pues no me acuer­do si ella di­jo… pe­ro se­gu­ra­men­te di­ría… o se di­ri­gi­ría ha­cia uno que en ese mo­men­to ella tu­vie­se ga­nas. F.– ¿No lo re­cuer­da? P.– No re­cuer­do… No lo re­cuer­do. F.– En su pri­me­ra de­cla­ra­ción en el juz­ga­do us­ted di­jo, en más de una oca­sión, que era ella la que en oca­sio­nes de­cía lo que que­ría ha­cer...

P.– Esa de­cla­ra­ción fue el 2 de sep­tiem­bre, a po­co del 7 de ju­lio, y han

‘EL PREN­DA’ «Si en la pri­me­ra de­cla­ra­ción di­je que era ella la que de­cía lo que que­ría ha­cer, sería así»

pasado 16 me­ses y no me acuer­do exac­ta­men­te… Si en la de­cla­ra­ción di­je eso, sería así… Aho­ra ya lo ten­go co­mo un po­co más nu­bla­do. F.– ¿Era ella par­ti­ci­pa­ti­va?

P.– Si ella, por ejem­plo, que­ría ha­cer­le una fe­la­ción a uno, a otro o que uno hi­cie­se se­xo, pues lo di­ría y así se ha­ría en su mo­men­to.

F.– No es si lo di­ría, ¿lo di­jo o no? P.– Si di­je que lo di­jo, lo di­ría [en los ví­deos don­de gra­ba­ron par­cial­men­te la re­la­ción ella nun­ca ha­bla]. Ya no me acuer­do mu­cho.

F.– En­ton­ces, us­ted ma­ni­fes­tó que de­cía lo que que­ría de for­ma ver­bal

P.– Sí, sí. De he­cho, re­cuer­do co­mo a Es­cu, que le di­jo, per­dón por la ex­pre­sión, que fue tex­tual: «Fó­lla­me». F.– A Es­cu­de­ro.

P.– A Es­cu­de­ro. Y se me vie­nen co­sas pe­ro, cla­ro, no…

F.– Lo que re­cuer­de... Es su mo­men­to pa­ra que pue­da de­cir. En­ton­ces, re­cuer­da cla­ra­men­te, ¿no?, que le di­jo a Je­sús Es­cu­de­ro: «Fó­lla­me». P.– Sí.

F.– ¿Cuan­do tu­vo re­la­ción con él? P.– No lo ubi­co.

F.– No lo ubi­ca. ¿Re­cuer­da ha­ber ha­bla­do con ella mien­tras es­ta­ban man­te­nien­do re­la­cio­nes se­xua­les? P.– No lo re­cuer­do. F.– ¿Us­te­des le pre­gun­tan si es­tá dis­fru­tan­do, si es­tá a gus­to?

P.– No lo re­cuer­do.

F.– Me da la im­pre­sión, si no me co­rri­ge y le pi­do dis­cul­pas an­ti­ci­pa­da­men­te, que us­ted tie­ne bas­tan­te ex­pe­rien­cia se­xual. P.– Bas­tan­te tampoco [ri­sas]. F.– Di­ga­mos que den­tro de los pa­rá­me­tros nor­ma­les. ¿La ac­ti­tud de ella le pa­re­ció par­ti­ci­pa­ti­va? P.– Par­ti­ci­pa­ti­va… par­ti­ci­pa­ti­va. F.– En cuan­to…

P.– En cuan­to a «me tie­nes que de­mos­trar lo del cin­tu­rón», a que le le­van­to la ca­mi­se­ta a Al­fon­so y me be­so con él, a que le di­ce a Je­sús Es­cu­de­ro «fó­lla­me», en cuan­to a de­ci­do a quién le ha­go la fe­la­ción… Par­ti­ci­pa­ti­va en ese sen­ti­do.

F.– In­clu­so en va­lo­ra­cio­nes de ter­ce­ras per­so­nas, apa­ren­ta pa­si­vi­dad.

P.– El he­cho en sí de ella de ha­cer­lo pue­de que sea pa­si­va, pe­ro en lo que le aca­bo de re­la­tar la con­si­de­ré una per­so­na ac­ti­va.

F.– Por ejem­plo, en esa po­si­ción en que ella es­tá con los ojos ce­rra­dos, que ni les mi­ra ni ha­bla… ¿ni se fi­jó o no le sor­pren­dió…?

P.– Yo, cuan­do ha­go se­xo oral, nor­mal­men­te cie­rro los ojos, y no sig­ni­fi­ca que no es­té ac­ti­vo. No me pa­re­ció ex­tra­ño te­ner los ojos ce­rra­dos.

F.– ¿Y en otras posiciones que per­ma­ne­ce con ojos ce­rra­dos?

P.– No lo re­cuer­do si to­do el tiem­po es­tu­vo con los ojos ce­rra­dos. Yo ju­ra­ría que no, que to­do el tiem­po no es­tá con los ojos ce­rra­dos [en el tiem­po gra­ba­do sí es­tá así].

F.– ¿Re­cuer­da que al­guien le pre­gun­ta­ra [a ella] «¿es­tás a gus­to?»? P.– No lo re­cuer­do.

F.– No se fue na­die an­tes…

P.– Tal y co­mo fui­mos eya­cu­lan­do nos fui­mos.

F.– ¿Uno ter­mi­na y se va, y...? P.– Sí.

F.– …¿Dón­de se reúnen? P.– Fue­ra, en el por­tal. En la ca­lle. F.– An­tes de terminar us­te­des, se prac­ti­có otra… El be­so ne­gro.

P.– No fue jus­to cuan­do ter­mi­nó. Ella me hi­zo el be­so ne­gro a mí y jus­to des­pués yo, no sé co­mo de­cir­lo… le ma­sa­jeé el clí­to­ris.

F.– Eso al fi­nal, ¿lo re­cuer­da? P.– Eso no sé si ocu­rre a cin­co mi­nu­tos del fi­nal, a diez… No lo re­cuer­do. Pe­ro sí que me acuer­do que des­pués de ma­sa­jear­le el clí­to­ris, me fui a mas­tur­bar­me y yo aca­bé ahí.

F.– Por las fran­jas ho­ra­rias de los ví­deos, la fo­to del be­so ne­gro ocu­rre a las 03:26:03. Us­te­des a las 03:27 es­tán en la ca­lle. ¿Hi­zo to­do lo que me es­tá di­cien­do en un mi­nu­to?

P.– Sí, sería... Ya le he di­cho que no re­cuer­do si cin­co, si diez, si un mi­nu­to. Des­pués me mas­tur­bé. F.– ¿Eya­cu­ló cer­ca de ella?

P.– No.

F.– Ha es­cu­cha­do que ha­bía se­men su­yo… en las bra­gas.

P.– Pues… an­tes de llo­ver chis­pea. No me da­ría cuen­ta si en ese mo­men­tos se me fue un po­co. No sé si an­tes, co­mo es­ta­ba ex­ci­ta­do, ob­via­men­te, se me escapó un po­co. F.– ¿Có­mo se de­ci­de gra­bar? P.– El mó­vil lo saca An­to­nio y co­mien­za a gra­bar.

F.– ¿A ella se lo di­je­ron? P.– Pues no lo re­cuer­do, pe­ro, va­mos, era evi­den­te.

F.– No re­cuer­da ha­bér­se­lo di­cho. P.– No lo re­cuer­do.

F.– Ni que hi­cie­ra nin­gún co­men­ta­rio, ni pa­ra bien ni pa­ra mal… P.– Sí, sí, no lo re­cuer­do.

F.– Ni les di­jo «lue­go me la pa­sáis». P.– No.

F.– ¿Us­ted hi­zo ges­to a la cá­ma­ra? P.– Pues por lo que he vis­to aquí, sí que hi­ce ges­tos a la cá­ma­ra. F.– ¿Pa­ra qué que­rían gra­bar? P.– Pues pa­ra uso per­so­nal. Eso se lo tie­ne que pre­gun­tar us­ted a An­to­nio, que es el que gra­bó.

F.– ¿En al­gu­na oca­sión ha­bían gra­ba­do sus re­la­cio­nes…?

P.– Co­mo re­la­cio­nes se­xua­les ta­les sí que era la pri­me­ra vez o la se… Es que no me acuer­do si ha­bía­mos he­cho más gra­ba­cio­nes an­tes. Al­gu­na re­cuer­do te­ner, Con otras per­so­nas.

F.– Sí hi­zo al­gún co­men­ta­rio res­pec­to a esas imá­ge­nes.

P.– El co­men­ta­rio fue, ju­ra­ría que al gru­po de La Ma­na­da, y di­je: «He­mos fo­lla­do los cin­co, hay ví­deo». F.– ¿Y por qué di­jo lo del ví­deo? P.– Pen­sé que An­to­nio es­ta­ría dis­pues­to, mí­ni­mo, a en­se­ñar­lo.

F.– ¿Y por qué iban a en­se­ñar­lo? P.– Tampoco lo veía mal, co­mo una par­te de la fies­ta más.

F.– En­se­ñar unas imá­ge­nes de ca­rác­ter se­xual a ter­ce­ras per­so­nas, con al­guien que no les ha di­cho si es­tá de acuer­do, ¿les pa­re­cía nor­mal? P.– Sí.

F.– Man­dó men­sa­jes a otro chat (Dis­fru­to­nes SFC [Se­vi­lla Fút­bol Club])… ¿Us­ted no re­cuer­da ha­ber en­via­do un men­sa­je a ese chat?

P.– No lo re­cuer­do. Le po­dría de­cir «sí lo re­cuer­do» por­que lo he vis­to en te­le­vi­sión, in­clu­so aquí, y no re­cuer­do ha­ber man­da­do ese men­sa­je.

F.– ¿Es po­si­ble sean su­ya las pa­la­bras: «Fo­llán­do­nos los cin­co a una, pu­to des­fa­se, del Atlé­ti­co era, ja­ja». P.– Pue­de ser. Con­cuer­da con mi for­ma de ex­pre­sar­me. F.– Cuan­do sa­len del por­tal, ¿re­cuer­da có­mo es­ta­ba la de­nun­cian­te? P.– Puff, pues den­tro.

F.– Ya. ¿Ves­ti­da, des­nu­da? P.– No re­cuer­do có­mo es­ta­ba ella. F.– Le pre­gun­tó «¿oye, qué tal»? P.– No le pre­gun­té.

F.– ¿Por al­gún mo­ti­vo?

P.– No, nin­gún mo­ti­vo en con­cre­to. -¿Cree que lo pa­sa­ron bien, to­dos? P.– Sí.

F.– ¿To­dos?

P.– To­dos.

F.– ¿Se in­ter­cam­bia­ron te­lé­fo­nos? P.– No.

F.– Se lo pa­san fe­no­me­nal, si­guen en Pam­plo­na… ¿No tie­nen nin­gún in­te­rés en sa­ber más de ella…?

P.– No. Va­mos a se­guir en Pam­plo­na de va­ca­cio­nes, pe­ro no con­tá­ba­mos con ella. Es­tá­ba­mos no­so­tros… F.– ¿Por qué ni... es­pe­rar­la…? P.– Pues no lo sé. F.– Ter­mi­na­ron, y ya es­tá.

P.– Y ya es­tá.

F.– Y fue­ron a un ho­tel o dos. P.– No sé. Si fue­ron dos, de dos nos echa­ron, si fue uno, de uno. F.– Pen­sa­ban co­lar­se a dor­mir. P.– Sí.

F.– ¿Lue­go en la pla­za de to­ros? P.– Es­tá­ba­mos en el en­cie­rro y, de re­pen­te, y nos lle­va­ron [la po­li­cía].

F.– ¿Les di­je­ron que te­nían una de­nun­cia o bus­ca­ban a al­guien…? Es que el ma­tiz es im­por­tan­te.

P.– El ma­tiz es im­por­tan­te, pe­ro no lo re­cuer­do exac­ta­men­te.

F.– ¿No le sor­pren­dió que, es­tan­do de­nun­cia­dos, no les de­tu­vie­ran?

P.– Sí. Pen­sá­ba­mos «bueno, se ha­brán con­fun­di­do», que San­fer­mi­nes vie­ne un mon­tón de gen­te, tam­bién de Se­vi­lla, del Sur, y que pen­sá­ba­mos que te­nía que ser un error.

F.– Cuan­do lle­gan al vehícu­lo, se vol­vie­ron a en­con­trar [a la Po­li­cía]… P.– Sí, ahí es don­de nos de­tie­nen. F.– ¿Au­to­ri­zó que se vi­sio­na­ra su te­lé­fono, en de­pen­den­cias po­li­cia­les?

P.– Pa­ra que me mi­ra­sen el 7 de ju­lio, des­pués mi­ran lo que quie­ren.

F.– ¿Us­ted te­nía al­gún pro­ble­ma en que se le vie­ran más co­sas?

P.– Si us­te­des van a in­da­gar en mi vi­da pri­va­da, no tie­nen de­re­cho.

F.– Un úl­ti­ma pre­gun­ta: Cuan­do pres­tó de­cla­ra­ción [en el juz­ga­do di­jo], que apre­ció [en la chi­ca] ges­tos de pla­cer, mor­bo­sos, de se­guir. P.– Eso sí.

F.– ¿Eso es ver­dad? P.– De ge­mi­dos, de.. eso sí. F.– ¿Us­ted iden­ti­fi­ca los ge­mi­dos úni­ca­men­te con pla­cer?

P.– Sí.

F.– Nin­gu­na pre­gun­ta más. [In­ter­vie­ne Mi­guel án­gel Mo­rán, abo­ga­do de la de­nun­cian­te] Abo­ga­do.– ¿Fue us­ted quien en­tró pri­me­ro en el por­tal?

Pren­da.– Sí. Me ade­lan­té yo co­mo se po­día ha­ber ade­lan­ta­do otro. A.– Us­te­des sí po­san cuan­do es­tán… rea­li­zan­do una pe­ne­tra­ción. Ella siem­pre per­ma­ne­ce con los ojos ce­rra­dos, ¿eso no le di­ce na­da? P.– No.

A.– Us­ted di­ce que sue­le te­ner re­la­cio­nes se­xua­les en gru­po. ¿Nun­ca uti­li­za pre­ser­va­ti­vos?

P.– Es un error, pe­ro no sue­lo usar pre­ser­va­ti­vo, no, nun­ca. [In­ter­vie­ne el otro abo­ga­do de la de­nun­cian­te, Car­los Ba­cai­coa] A.– Se por­ta­ron co­rrec­ta­men­te. P.– Siem­pre.

A.– ¿Por qué les de­nun­cia? P.– Pues no lo sé.

A.– De­cla­ró que qui­zás por­que la ha­bían de­ja­do ti­ra­da en el por­tal... P.– Pue­de ser que sea la sen­sa­ción que tu­vie­se ese día.

A.– Cuan­do lle­gan us­te­des la co­che y se en­cuen­tran a la Po­li­cía Fo­ral, ¿re­cuer­da us­ted que se acer­có al se­ñor Gue­rre­ro Es­cu­de­ro y le di­jo: «Ya sa­be­mos to­dos por qué es­ta­mos aquí»?

P.– Pues se lo di­ría.

A.– ¿Y re­cuer­da que se acer­có a una agen­te y le di­jo: «Yo ya he di­cho lo que te­nía que de­cir y no voy a ha­blar más por­que la va­mos a liar»? ¿Y por qué la iban a liar?

P.– Es­tá­ba­mos de fies­ta, tan bien, y de bue­nas a pri­me­ras te acu­san de una co­sa que no has he­cho… Pues sí, me­jor me voy a ca­llar.

A.– El 8 de ju­lio, se aco­gie­ron a su de­re­cho a no de­cla­rar. Con in­de­pen­den­cia del de­re­cho que te­nían us­te­des a no de­cla­rar, ¿por qué no di­je­ron des­de el prin­ci­pio que las re­la­cio­nes eran con­sen­ti­das, y es­pe­ra­ron ca­si dos me­ses?

P.– No­so­tros, ha­blan­do en­tre no­so­tros, di­ji­mos: «Va­mos a con­tar­lo, te­ne­mos los ví­deos y pun­to». Has­ta que vino C. S. [su pri­me­ra abo­ga­da de ofi­cio] y nos di­jo: «No de­cla­réis, co­geos un abo­ga­do por­que no veas la re­per­cu­sión de fue­ra». No sé sí mal o bien, ella nos acon­se­ja.

Pre­si­den­te del tri­bu­nal.– Res­pon­da a su le­tra­do de­fen­sor.

A.– ¿Vio us­ted a al­guien aga­rran­do por las mu­ñe­cas a la de­nun­cian­te pa­ra in­tro­du­cir­la den­tro del por­tal? P.– Eso no ocu­rre.

A.– ¿Le ta­pan la bo­ca? ¿Ame­na­zó a la de­nun­cian­te? ¿Ob­ser­vó en la ca­ra de la de­nun­cian­te ges­to de pe­na o llan­to o as­co? ¿In­sul­ta­ron, fal­ta­ron al res­pe­to o ve­ja­ron a la de­nun­cian­te? ¿Gra­bó al­gu­na ima­gen?

P.– [Res­pon­de una a una a las pre­gun­tas] Nun­ca.

A.– ¿Sa­lie­ron hu­yen­do del por­tal? P.– No no no.

A.– ¿Ella les ma­ni­fes­tó que no que­ría man­te­ner re­la­cio­nes?

P.– Ni mu­chí­si­mo me­nos, to­do lo con­tra­rio.

A.– ¿En al­gu­na ins­tan­cia le in­di­có si­gi­lo­sa­men­te que ca­lla­se por­que el rui­do de sus ja­deos po­dría des­per­tar a al­gún ve­cino?

P.– Sí, pue­de ser. A.– ¿Lle­va­ban dro­ga?

P.– Sí.

A.– ¿Lle­van ha­chís o ma­rihua­na? P.– No.

A.– ¿Ha­bían con­su­mi­do po­rros? P.– Nun­ca.

Ma­gis­tra­da Ra­quel Fer­nan­dino (una de los tres jue­ces).– Un par de co­si­tas. ¿Cuán­tos ki­los ha adel­ga­za­do us­ted? Por­que el vo­lu­men con el que apa­re­ce en fo­tos… va­ría mu­cho. Pren­da.– Sí, sí. Yo en­tré en pri­sión con unos 107 ki­los, lle­gué a pe­sar en pri­sión 72 y aho­ra unos 80. M.– En cuan­to a la dro­ga... P.– Yo lle­va­ba en­ci­ma co­caí­na. M.– Era co­caí­na. ¿Ha­chís, ma­rihua­na? P.– No, po­rros no fu­mo [la de­nun­cian­te de­cla­ró que pen­só que en­tre­ban en el por­tal por­que ellos iban a fu­mar­se un po­rro. Que no sos­pe­chó na­da y por eso no gri­tó y que só­lo al lle­gar al ha­bi­tácu­lo to­mó cons­cien­cia del pe­li­gro, en­tró en shock y se so­me­tió].

M.– Muy bien. Eran esas dos pun­tua­li­za­cio­nes. Gra­cias.

P.– Mu­chas gra­cias a us­ted.

ULI­SES CULEBRO

V. LÓ­PEZ / EFE

Agus­tín Mar­tí­nez Be­ce­rra, abo­ga­do de ‘El Pren­da’.

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