S.J.P. & THE CIT Y

Co­no­ce a fon­do a uno de los íco­nos de mo­da más van­guar­dis­tas y lo que hay detrás de sus nue­vos pro­yec­tos. Por­que Sa­rah Jes­si­ca Par­ker tie­ne mu­cho que con­tar­nos.

Glamour (México) - - Moda -

Es­te año, una de las se­ries fa­vo­ri­tas de to­dos los tiem­pos, y más pa­ra las apa­sio­na­das de la mo­da, Sex and the City, cum­ple 20 años. Sí, co­mo lo es­tás le­yen­do, dos dé­ca­das dan­do es­pe­ran­za en el amor y pro­vo­cán­do­nos ri­sas y llan­to sin pa­rar... Ca­rrie Brads­haw y el elen­co nos hi­cie­ron enamo­rar­nos de ellas una y otra vez. Sin du­da, Sa­rah Jes­si­ca Par­ker es un ícono de be­lle­za y mo­da, que nos ha en­se­ña­do a ser exi­to­sas en el tra­ba­jo y fe­li­ces en fa­mi­lia, y a man­te­ner el ba­lan­ce en to­dos los as­pec­tos im­por­tan­tes de la vi­da so­bre un par de ta­co­nes, que no pien­sa qui­tár­se­los nun­ca. Hoy nos sor­pren­de al po­sar fren­te a la len­te con una pi­ja­ma de se­da y un bra vi­si­ble pa­ra la nue­va cam­pa­ña de In­ti­mis­si­mi, y aquí te­ne­mos lo más re­ve­lan­te de es­te su­ce­so.

“Na­die me pue­de juz­gar” es el tí­tu­lo de una can­ción ita­lia­na; tam­bién el co­ro que se es­cu­cha en el co­mer­cial de TV. ¿Có­mo li­dias tú con los pre­jui­cios? In­ten­to po­ner­les po­ca aten­ción. No siem­pre ten­go éxi­to, pe­ro tra­to de ha­cer el es­fuer­zo pa­ra no de­jar que los pre­jui­cios ex­ter­nos me dic­ten o in­flu­yan de for­mas que no me ayu­dan en na­da.

La fir­ma de­mues­tra a una mu­jer con­fi­den­te, se­gu­ra, in­de­pen­dien­te y mo­der­na. ¿Qué pien­sas de los cam­bios que ha in­tro­du­ci­do la mar­ca en su nue­va es­tra­te­gia de co­mu­ni­ca­ción?

Creo que es una in­te­li­gen­te ma­ne­ra de co­mu­ni­car que ca­da mu­jer de­be to­mar las de­ci­sio­nes que re­fle­jen có­mo se sien­te acer­ca de ella mis­ma.

Una mu­jer que es ca­paz de reír­se de sí mis­ma, mos­tran­do sen­sua­li­dad e in­te­li­gen­cia al mis­mo tiem­po... Tú has si­do y siem­pre se­rás un per­fec­to ejem­plo de es­ta pers­pec­ti­va. ¿Cuál es tu se­cre­to? Cie­los, no es­toy se­gu­ra de es­tar equi­pa­da pa­ra con­tes­tar eso. Tal vez al­guien más pue­da. In­ten­to se­guir sa­bios con­se­jos y to­mar las co­sas con calma.

Vi­da de ofi­ci­na e hi­jos: hoy en día, las mu­je­res son po­li­fa­cé­ti­cas. ¿Có­mo es po­si­ble com­bi­nar tu pro­fe­sión con la fa­mi­lia y te­ner tiem­po pa­ra ti?

Es un re­to. Pe­ro más pa­ra las mu­je­res que tie­nen dos o tres tra­ba­jos y no cuen­tan con la mis­ma ayu­da que yo. Me en­can­ta tra­ba­jar fue­ra de ca­sa, aun­que ser ma­má es una ale­gría in­des­crip­ti­ble. Pien­so en las de­más ma­dres, en aque­llas que la­bo­ran fue­ra o den­tro de sus ho­ga­res... El equi­li­brio es al­go que tra­ta­mos de al­can­zar.

¿Hay al­gu­na anéc­do­ta que re­cuer­des de Ita­lia? ¡Mu­chas! No po­dría es­co­ger só­lo una. Me fas­ci­na an­dar en bi­ci por Ro­ma, por el par­que de la Vi­lla Borg­he­se y la Piaz­za del Po­po­lo en di­rec­ción al Va­ti­cano, des­pués de de­gus­tar uno de los me­jo­res he­la­dos en Le­mon­grass. Tam­bién me en­can­tan lo mu­seos, la ar­qui­tec­tu­ra, la Pie­tà, las do­lo­ro­sas ca­lles ado­qui­na­das. Y así con­ti­núan to­das mis me­mo­rias. El co­mer­cial de TV fue shoo­tea­do en Nue­va York.

¿Qué es lo que amas de es­ta ciu­dad?

Es mi ca­sa. El lu­gar que más ex­tra­ño siem­pre y una fuen­te de ins­pi­ra­ción pa­ra mis pro­yec­tos.

En la ac­tua­li­dad, ¿qué sig­ni­fi­ca que una mu­jer se sien­ta li­bre?

De­ci­sio­nes, de­ci­sio­nes y de­ci­sio­nes.

Tus looks han puesto a so­ñar a las chi­cas al­re­de­dor del mun­do. Ge­ne­ra­cio­nes re­cuer­dan tus icó­ni­cos ves­ti­dos en Sex and the City. En el co­mer­cial, lle­vas un bra de In­ti­mis­si­mi ne­gro de se­da; una pi­ja­ma que en­se­ña un bra bal­co­net­te sin mie­do a los pre­jui­cios. Co­mo la can­ción del anun­cio, ¿hoy es un lu­jo no te­ner mie­do a és­tos y creer en no­so­tras mis­mas?

Por mi par­te, lo in­ten­to, aun­que creo que una cri­sis de vez en cuan­do es sa­lu­da­ble. Es sano sen­tir­te re­ta­do­ra, ner­vio­sa e in­se­gu­ra. Con­fian­za e in­se­gu­ri­dad es una bue­na com­bi­na­ción, ¡aun­que no lo creas!

¿Cuá­les son las prin­ci­pa­les ca­rac­te­rís­ti­cas que la len­ce­ría de­be te­ner pa­ra ser tu me­jor ami­ga?

Pa­ra mí, un buen bra que me ha­ga sen­tir se­gu­ra en ca­da oca­sión. En las de­más no ten­go idea, es muy per­so­nal. Una vez di­jis­te que la mo­da es de­mo­crá­ti­ca.

¿Crees que In­ti­mis­si­mi re­fle­ja es­to?

¡Cla­ro! El pre­cio en pun­to de ven­ta y el men­sa­je. ¿Có­mo es tu re­la­ción con las re­des so­cia­les? In­có­mo­da, ilu­mi­nan­te, in­ti­mi­dan­te y edu­ca­ti­va.

¿Qué pren­da de len­ce­ría nun­ca fal­ta­ría en el cló­set de Ca­rrie Brads­haw y en el tu­yo?

¡Una ne­gra! En am­bas si­tua­cio­nes.

“No ol­vi­des de enamo­rar­te pri­me­ro de ti mis­ma” –Ca­rrie Brads­haw.

En­chan­ted gal La fir­ma de len­ce­ría vuel­ve a las pa­sa­re­las es­ta tem­po­ra­da, lle­ván­do­nos a un bos­que en­can­ta­do con looks im­pe­ca­bles. Los ojos es­ta­ban pues­tos en la pri­me­ra filadon­de se en­con­tra­ban Sa­rah Jes­si­ca Par­ker y Chia­ra Fe­rrag­ni.

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