¡HAZ QUE SE EMPAPE POR TI!

H para Hombres - - LAS SEXPERTAS - POR DIA­NA RI­VE­RA

LOS FRAN­CE­SES LE LLA­MAN “FUEN­TE DEL AMOR”, PE­RO ES MÁS CO­NO­CI­DA COMO ‘SQUIRTING’, QUE NO ES OTRA CO­SA QUE UNA EX­PUL­SIÓN DE FLUI­DOS QUE LAN­ZAN AL­GU­NAS MU­JE­RES DU­RAN­TE EL CLÍ­MAX. AQUÍ TE DE­CI­MOS CÓ­MO HA­CER QUE TU CHI­CA TE INUNDE CON SUS ‘MIE­LES’.

Hay dis­cre­pan­cia so­bre el por­cen­ta­je exac­to de chi­cas que eya­cu­lan; un es­tu­dio pu­bli­ca­do en 2007 ase­gu­ra que en­tre un 10 y un 69% ha ex­pe­ri­men­ta­do un squirting, mien­tras que un ar­tícu­lo del Jour­nal of Se­xual Me­di­ci­ne se­ña­la que en­tre el 10 y el 54% de las mu­je­res ha te­ni­do la ex­pe­rien­cia. Res­pec­to a la can­ti­dad que se ex­pul­sa, es igual­men­te va­ria­ble, pues un es­tu­dio pu­bli­ca­do en In­ter­na­tio­nal Uro­logy and Neph­ro­logy se­ña­la que pue­de os­ci­lar en­tre can­ti­da­des im­per­cep­ti­bles y 5 mi­li­li­tros.

¿CÓ­MO SE PRO­DU­CE? A ve­ces se tra­ta so­lo de ha­ber na­ci­do con esa ca­pa­ci­dad; en otras, la cla­ve es­tá en la estimulación. En re­su­mi­das cuen­tas, to­das las mu­je­res pue­den ha­cer­lo, na­da más de­bes en­con­trar la ma­ne­ra de pro­vo­car­lo.

El ex­ci­tan­te es­pec­tácu­lo de ver có­mo tu mu­jer eya­cu­la re­quie­re de pa­cien­cia y tra­ba­jo en equi­po, pe­ro te ase­gu­ro que el re­sul­ta­do va­le la pe­na. Aquí te de­ci­mos, pa­so a pa­so, có­mo lo­grar que se ven­ga a cho­rros:

+ MANOS… LEN­GUA ¡Y TO­DO A LA OBRA!

a) DA­LE UNA PRO­BA­DA. PA­RA QUE ELLA ES­TÉ BIEN RELAJADA Y SE EM­PIE­CE A MOJAR, NA­DA COMO UNA BUE­NA SE­SIÓN DE SE­XO ORAL. Hún­de­te en­tre sus pier­nas, chu­pa y la­me su clí­to­ris du­ran­te un buen ra­to. La sen­si­bi­li­dad que pro­vo­ca el se­xo oral, in­cre­men­ta las po­si­bi­li­da­des de eyaculación

b) DEDÉALA. CUAN­DO NOTES QUE ELLA SE ES­TÁ EM­PE­ZAN­DO A MOJAR LO SU­FI­CIEN­TE, DES­LI­ZA DOS DE­DOS DEN­TRO DE SU VA­GI­NA. Fir­me y len­to son las re­glas de oro; me­te los dos de­dos con las ye­mas ha­cia arri­ba (uñas ha­cia aba­jo y bien cor­ta­das siem­pre).

c) BÉSALA APA­SIO­NA­DA­MEN­TE. ES­TE SE­RÁ UN AVI­SO DE LO QUE LE ESPERA DES­PUÉS. Si­gue ju­gue­tean­do con tus de­dos has­ta que sien­tas que ella se mo­ja más. Tu me­jor alia­do la tie­nes ahí, ren­di­da an­te ti, con la pier­nas abier­tas, la res­pi­ra­ción ca­da vez más agi­ta­da y hú­me­da ca­da vez más. Sa­bes que quie­re más...

+ CA­LIEN­TA MO­TO­RES

a) DES­LI­ZA LOS DE­DOS. HAZ­LO CER­CA DE 3 CM ARRI­BA (COMO SI ESTUVIERAS POR LA PAR­TE DE ATRÁS DE SU CLÍ­TO­RIS). Me­mo­ri­za la ru­ta: en­tras, subes y ti­ras ha­cia atrás en di­rec­ción a la en­tra­da.

b) DE­BE­RÁS SEN­TIR “EL BO­TÓN”.

EL RES­TO DE LA VA­GI­NA ES SUA­VE, PE­RO ES­TA PAR­TE ES UN BULTITO ÁS­PE­RO.

Si lo en­cuen­tras, ¡es­tás del otro la­do!

c) ¡VEN AQUÍ! YA QUE LOCALIZASTE SU PUN­TO DE PLA­CER, HAZ CON TUS DE­DOS LA SE­ÑA “VEN AQUÍ”. Uti­li­zan­do so­lo las ye­mas de los de­dos; pre­sio­na sua­ve­men­te y jue­ga con es­ta zo­na, ve­rás que pronto co­men­za­rá a re­tor­cer­se de pla­cer.

+ ACE­LE­RA

a) IN­CRE­MEN­TA LA VE­LO­CI­DAD.

SI LO HA­CES BIEN, SE NOTARÁ POR­QUE SE RETORCERÁ Y NO PO­DRÁ CON­TE­NER LOS GEMIDOS.

La re­gla a se­guir es que mien­tras más excitada es­té, más rá­pi­do y cons­tan­te de­be ser el mo­vi­mien­to de tus de­dos.

b) EMPÚJALA AL CLÍ­MAX.

EL MO­MEN­TO CLA­VE ES CUAN­DO ES­TÉ A PUN­TO DE EYACULAR, PUES TE PE­DI­RÁ QUE TE DETENGAS, DA­DO QUE TEN­DRÁ UNA SEN­SA­CIÓN PA­RE­CI­DA A LAS GA­NAS DE ORINAR. Es­to es un fal­so avi­so, pues el or­gas­mo es­tá más cer­ca que nun­ca: lo ideal es que am­bos es­tén cons­cien­tes de es­to pa­ra que ella no in­ten­te de­te­ner­te y rom­pa con el mo­men­to.

+ BIEN...VENIDA

a) CAM­BIA DE DE­DO. EN LU­GAR DE HA­CER EL GES­TO “VEN AQUÍ”

CON LOS DE­DOS ÍN­DI­CE Y CO­RA­ZÓN, CAM­BIA E IN­TRO­DU­CE EL ANU­LAR Y CO­RA­ZÓN. Co­lo­can­do la mano en la po­si­ción de Rock (o Spi­der­man), es­ti­mu­la de arri­ba a aba­jo, to­can­do fir­me­men­te el pun­to G con la pun­ta de tus de­dos.

b) CHO­RROS DE PLA­CER. DE 20 A 60 SEG. DES­PUÉS DE QUE TEN­GA LA SEN­SA­CIÓN DE HA­CER PIS Y QUE AUMENTASTE LA ESTIMULACIÓN, CO­MEN­ZA­RÁ EL SHOW. Cuan­do em­pie­ce a ve­nir­se, ¡no te detengas! Haz­lo ca­da vez más y más fuer­te apretando el pun­to G ha­cia arri­ba con tus de­dos. Pronto no­ta­rás que se­rá un or­gas­mo muy di­fe­ren­te.

Como cual­quier prác­ti­ca, ha­bla con tu pa­re­ja, atré­van­se a des­cu­brir jun­tos nue­vas po­si­bi­li­da­des y dis­fru­ten del pro­ce­so. Qui­zá no con­si­gas que ella squer­teé a la pri­me­ra, por­que como te men­cio­né al prin­ci­pio es­ta ma­ra­vi­lla re­quie­re de pa­cien­cia.

¿Te gus­ta la idea?

¿Tie­nes al­gu­na du­da del pro­ce­so? Cuén­ta­nos có­mo te fue y ¡com­pár­te­lo en nues­tras re­des so­cia­les!

ES IM­POR­TAN­TE QUE TU CHI­CA ES­TÉ RELAJADA, EXCITADA Y LU­BRI­CA­DA. SI LUBRICA PO­CO, PE­SE A ESTAR EXCITADA, UTI­LI­CEN LUBRICANTE ADI­CIO­NAL.

Uti­li­za su pro­pia sa­li­va pa­ra hu­me­de­cer su va­gi­na.

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