Lo­gra el 0 a 100 km/ en me­nos de 4 se­gun­dos.

H para Hombres - - AUTO PARA SOÑAR -

¡HAY QUE ACE­LE­RAR!

Su­mir el pe­dal de ace­le­ra­dor del RS7 pro­vo­ca que mi cue­llo se pegue sal­va­je­men­te en la ca­be­ce­ra, esa sen­sa­ción que so­lo un mo­tor bi­tur­bo pue­de provocar. El aga­rre es apo­teó­si­co, al fiel es­ti­lo del R8, y la agi­li­dad con la que to­ma las cur­vas es prác­ti­ca­men­te de un ma­nual de en­se­ñan­za. Siem­pre se­gu­ro, gra­cias a la trac­ción quat­tro y los sis­te­mas eléc­tró­ni­cos que no dan ca­bi­da a equi­vo­ca­cio­nes. Mues­tra tal aplo­mo y se­gu­ri­dad en cur­vas que es fá­cil sen­tir­se un to­do­po­de­ro­so e ir más allá del lí­mi­te sin me­dir con­se­cuen­cias. La di­rec­ción es dó­cil y más en­fo­ca­da al confort que a un ma­ne­jo di­ná­mi­co; en eso sí po­dría pa­re­cer­se a un A6 o A7.

BAS­TAN­TE SO­FIS­TI­CA­DO

En el RS7 se al­can­za el éx­ta­sis cuan­do el mo­do de­por­ti­vo en­tra a es­ce­na: la sus­pen­sión se so­li­di­fi­ca, la di­rec­ción se en­du­re­ce y el di­fe­ren­cial tra­se­ro per­mi­te ma­yor des­li­za­mien­to. La tran­qui­li­dad que ema­na de la ca­bi­na no va a acor­de con la adre­na­li­na de su con­duc­ción y es aquí don­de Au­di acer­tó al in­cor­po­rar­le un mo­tor ra­bio­so a un vehícu­lo tan so­fis­ti­ca­do. Es cu­rio­so el me­ca­nis­mo re­trác­til de la pantalla de en­tre­te­ni­mien­to que se es­con­de en el ta­ble­ro cuan­do se apa­ga el au­to. Au­di hi­zo un gran tra­ba­jo con el RS7 Per­for­man­ce, el cual es­tá a la al­tu­ra de cual­quier de­por­ti­vo de éli­te.

SUS ES­CA­PES DO­BLES SON SU­MA­MEN­TE ATRAC­TI­VOS.

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