Thierry Stern CEO de Patek Phi­lip­pe

Horloger - - Index - LES­LIE LóPEZ @hor­lo­ger.mx FO­TOS: RA­MóN FORNELL

Una nue­va es­pi­ral que con­si­gue una des­via­ción in­creí­ble de +0.5 / - 0.5 en el nue­vo Aqua­naut Tra­vel Ti­me Ref. 5650G. ¿Se pue­de al­can­zar la pre­ci­sión exac­ta con un mo­vi­mien­to me­cá­ni­co? La pre­ci­sión ab­so­lu­ta só­lo se al­can­za con el cuar­zo, pe­ro creo que la gente no es­pe­ra de no­so­tros jus­ta­men­te el cuar­zo. La idea era crear un mo­vi­mien­to que sea tan pre­ci­so co­mo el tour­bi­llon. Ese era el ob­je­ti­vo de un pro­yec­to que ya es­ta­ble­ció mi pa­dre. Co­men­zó ha­ce más de 10 años atrás, el tiem­po pa­ra lle­var­lo a ca­bo y tes­tar­lo tam­bién. ¿Por qué eli­gie­ron el Aqua­naut?

Es bas­tan­te sen­ci­llo. Ce­le­bra­mos los vein­te años. Era una bue­na sín­te­sis. El ob­je­ti­vo en Ba­sel­world ca­da año siem­pre es pre­sen­tar al­gu­na no­ve­dad en ca­da seg­men­to de las co­lec­cio­nes. Es nor­mal en­con­trar al­gún cro­nó­gra­fo, ca­len­da­rio per­pe­tuo, pie­zas de la co­lec­ción bá­si­ca... Es­te año te­ne­mos una am­plia pre­sen­ta­ción con 25 mo­de­los nue­vos. Cuan­do em­pe­za­mos a tra­ba­jar la pre­sen­ta­ción, te­nía­mos 53 pie­zas. Eran de­ma­sia­das, de­ci­di­mos que te­nía­mos que cor­tar. La si­tua­ción del mer­ca­do no es muy pro­pi­cia pa­ra tan­to lan­za­mien­to. La si­tua­ción es di­fí­cil y, en tér­mi­nos de pro­duc­ción, no es fá­cil. Eso im­pli­ca mu­cho tra­ba­jo. Y tam­bién al clien­te hoy no le gus­ta es­pe­rar mu­cho pa­ra un re­loj. Siem­pre te­ne­mos que es­tar vi­gi­lan­te a los en­víos. Ten­ga pre­sen­te que la gente pue­de es­pe­rar has­ta seis me­ses por un mo­de­lo bá­si­co. Pa­ra un Re­pe­ti­dor de Mi­nu­tos, lo en­tien­den, pe­ro pa­ra la co­lec­ción bá­si­ca la gente no lo en­tien­de. Y por eso he­mos re­du­ci­do el nú­me­ro de nue­vos mo­de­los. E in­clu­so si lo mi­ras co­mer­cial­men­te, más re­lo­jes no sig­ni­fi­ca me­jo­res re­sul­ta­dos. Creo que 25 es un buen nú­me­ro. Y las ideas vie­nen del mer­ca­do. Tie­nes que en­con­trar­te con la gente, com­par­tir mo­men­tos con los clien­tes fi­na­les. No só­lo Nue­va York o Pa­rís, sino en to­das par­tes, cual­quier país. Te­ne­mos cien­tos de re­tai­lers en Es­ta­dos Uni­dos, y Nue­va York es só­lo uno de ellos. Si no via­jas y ha­blas con ellos, no tie­nes ese “fee­ling” de lo que fun­cio­na y de lo que no fun­cio­na, de lo que se­ría desea­ble. Lue­go vuel­ves a Ginebra y la par­te más di­fí­cil es re­di­ri­gir ese “feed­back” de to­do el mun­do y ha­cer un re­loj que gus­te a to­dos. ¿La pro­duc­ción si­gue en 58,000 pie­zas pa­ra es­te año? Y no se in­cre­men­ta. No hay ra­zo­nes pa­ra au­men­tar­la. Lo im­por­tan­te no es cuan­do ven­de­mos un re­loj a un re­tai­ler, sino cuan­do és­te lo ven­de al clien­te fi­nal. Es­to es jus­ta­men­te a lo que da­mos se­gui­mien­to. Y creo que 58,000 pie­zas es un buen nú­me­ro. Tam­po­co nues­tra es­tra­te­gia es au­men­tar las bou­ti­ques, no es nues­tro in­te­rés. Es­ta­ría muy bien por­que tie­nes com­ple­to mar­gen. Pe­ro, en pri­mer lu­gar, los re­tai­lers que tie­ne Patek Phi­lip­pe han con­tri­bui­do en gran par­te al éxi­to que te­ne­mos ac­tual­men­te. Y, en se­gun­do lu­gar, to­ma mu­cha ener­gía: en­con­trar el me­jor lu­gar, ha­cer un equi­po com­ple­to de tra­ba­jo... Es muy com­pli­ca­do. ¿Por qué de­be­mos ha­cer­lo? Los re­tai­lers han es­ta­do ha­cien­do bien es­te tra­ba­jo des­de ha­ce mu­chos años. No­so­tros so­mos crea­do­res de re­lo­jes, mu­cho me­jor se­guir así. En es­te sen­ti­do, ¿qué le pa­re­cen las es­tra­te­gias de e-com­mer­ce que la in­dus­tria co­mien­za a adop­tar? Com­prar un re­loj de­be ser un pla­cer. ¿Cuál es el pla­cer de com­prar un re­loj sen­ta­do en tu so­fá o en la ca­ma? La com­pra es un en­cuen­tro, un buen mo­men­to. No me ima­gino a mí mis­mo sen­ta­do en mi

Te­ne­mos que tra­ba­jar a lar­go pla­zo y con vi­sión de fu­tu­ro, en lo que vie­ne a diez años. Es­toy fe­liz con lo que ha­ce­mos aho­ra, pe­ro no es in­tere­san­te, ya es pa­sa­do”.

ha­bi­ta­ción... Pa­ra Patek Phi­lip­pe, la gente tie­ne que ve­nir y dis­fru­tar en la tien­da, pro­bar­se el re­loj. Los clien­tes tie­nen di­fe­ren­tes pre­gun­tas, ellos ne­ce­si­tan una ex­pli­ca­ción. Y no es fá­cil res­pon­der a to­dos vía e-com­mer­ce. Real­men­te no creo en ello pa­ra nues­tra fir­ma. Pa­ra co­mu­ni­ca­ción, por su­pues­to, es im­por­tan­te. No­so­tros tam­bién ne­ce­si­ta­mos ha­cer­lo. No puedes elu­dir las nue­vas he­rra­mien­tas. Tie­nes que vi­vir en tu tiem­po, pe­ro no sig­ni­fi­ca que de­bas aban­do­nar lo otro. Es un com­ple­men­to. Veo a mis hi­jos en in­ter­net, etc., pe­ro tie­nes que ve­nir a dis­fru­tar en la tien­da. Es nues­tra idea de tra­di­ción e in­no­va­ción. No es us­ted un CEO al uso en una com­pa­ñía. Es­tá pre­sen­te en la par­te de ne­go­cios, pe­ro se in­vo­lu­cra tam­bién en el di­se­ño de las pie­zas. In­vo­lu­crar­te en el di­se­ño es la me­jor po­si­ción que puedes te­ner en una com­pa­ñía de re­lo­jes, si real­men­te tie­nes esa pa­sión por la re­lo­je­ría. He tra­ba­ja­do en Patek des­de el pri­mer es­ca­lón has­ta la cús­pi­de de la com­pa­ñía, en to­das las áreas. Cuan­do em­pe­cé es­ta­ba in­vo­lu­cra­do en el di­se­ño, me he ido com­pro­me­tien­do ca­da vez más. Lo he es­ta­do ha­cien­do des­de ha­ce 17 ó 18 años. No lo de­ja­ré, me gus­ta y es mi pa­sión. Patek y mi fa­mi­lia son lo mis­mo ac­tual­men­te. En tér­mi­nos de mer­ca­do, ¿es el dial lo más im­por­tan­te en un re­loj? Di­ría que es una de las par­tes más im­por­tan­tes. Cuan­do mi­ras a un re­loj, es lo que es­tás vien­do la ma­yor par­te del tiem­po. Tie­nes dos cla­ses de clien­tes en Patek Phi­lip­pe. Uno que es buen co­no­ce­dor de la mar­ca, ha es­tu­dia­do los mo­vi­mien­tos, etc. Y el otro es el “watch log­ger”, que tal vez co­no­ce que es una

bue­na mar­ca y la apre­cia, pe­ro no es un es­pe­cia­lis­ta en mo­vi­mien­tos. Y creo que pa­ra el “watch log­ger” la es­té­ti­ca del dial es un fac­tor esen­cial. En se­gun­do lu­gar, pa­ra ellos es la ca­ja lo más im­por­tan­te. ¿Pe­ro qué es lo que ves la ma­yo­ría del tiem­po en un re­loj? El co­lor de la ca­ja, la le­gi­bi­li­dad del dial. Por eso es tan im­por­tan­te pa­ra Patek, y que los clien­tes lo dis­fru­ten. Es muy fá­cil leer la ho­ra en nues­tros re­lo­jes. Pa­ra man­te­ner nues­tro adn, el re­loj tie­ne que dar­te la ho­ra, y no el hecho de im­pre­sio­nar­te con no se sa­be cuán­tas co­sas ahí pues­tas. Por otra par­te, tam­bién es im­por­tan­te el ta­ma­ño. Creo que la gente no mi­ra tan­to el di­se­ño, sino lo gran­de o pe­que­ña que sea la ca­ja. Y ahí real­men­te de­ci­des pri­me­ro si te gus­ta, o no, pa­ra lue­go ele­gir. A par­tir de aquí, ya mi­ras si es un mo­vi­mien­to au­to­má­ti­co, manual, etc. Por es­to tam­bién ve­ni­mos con co­lec­cio­nes am­plias ca­da año con ca­jas re­don­das, cua­dra­das... Tie­nes mu­chas op­cio­nes. El pri­mer clien­te, el co­no­ce­dor, va pri­me­ro al mo­vi­mien­to y lue­go con­ti­núa por el dial y la ca­ja. Otras mar­cas de gran tra­di­ción tam­bién apor­tan in­no­va­cio­nes, pe­ro cam­bian mu­cho la apa­rien­cia. Patek Phi­lip­pe se man­tie­ne bas­tan­te fir­me en sus diseños. El úni­co mo­do es es­cu­char a la gente con ex­pe­rien­cia, las per­so­nas ma­yo­res, y mi­rar la co­lec­ción, el museo... Por ejem­plo, ¿cuál es la di­fe­ren­cia en­tre el be­llo es­mal­ta­do y el real­men­te buen es­mal­ta­do? Lo sa­brás cuan­do ha­yas vis­to cien­tos de pie­zas. Só­lo el tiem­po te ayu­da­rá. Tie­nes que mi­rar y mi­rar, y tra­ba­jar en ello. Pa­ra mí, hoy el re­to es sor­pren­der a la gente. Lo hi­ci­mos con el Pi­lot ha­ce dos años. Na­die es­pe­ra­ba que Patek tu­vie­ra un re­loj así. Y fue bas­tan­te bien, to­do el mun­do ha­bla­ba de ello. Te pue­de gus­tar o no, pe­ro es al­go que na­die es­pe­ra­ba. Y la sor­pre­sa tam­bién for­ma par­te de nues­tra tra­di­ción. No es usual ver una ca­rá­tu­la se­mi­es­que­le­ta­da en Patek Phi­lip­pe, co­mo es­te Aqua­naut Tra­vel Ti­me Ref. 5650G. Así co­mo el de­ta­lle del se­gun­de­ro en po­si­ción asi­mé­tri­ca a las 4 ho­ras del nue­vo Ca­la­tra­va Ref. 6006G. La ra­zón es el nue­vo me­ca­nis­mo del Aqua­naut. Nor­mal­men­te, no abri­mos el dial por­que afec­ta al lu­bri­can­te. El sol es muy fuer­te y la ra­dia­ción so­lar des­tru­ye el aceite. Por ello no po­ne­mos nun­ca un tour­bi­llon al fren­te, por­que nun­ca fun­cio­na­rá co­rrec­ta­men­te si se co­rrom­pe el lu­bri­can­te. Pe­ro es­te nue­vo me­ca­nis­mo no usa lu­bri­can­te, así que po­de­mos ha­cer­lo. Es fe­no­me­nal. Creo que la gente dis­fru­ta con es­ta sor­pre­sa y es­pe­re­mos que sea un éxi­to. Es una edi­ción li­mi­ta­da de 500 pie­zas y no hay más re­lo­jes. Pa­ra los co­lec­cio­nis­tas es in­tere­san­te. Y en cuan­to al nue­vo Ca­la­tra­va, es­ta­mos ce­le­bran­do el 40 aniversario del ca­li­bre 240. Es una par­ti­cu­la­ri­dad de es­te ca­li­bre tan in­tere­san­te que ha evo­lu­cio­na­do con el tiem­po. Hoy si­gue sien­do el mo­vi­mien­to au­to­má­ti­co más fino que te­ne­mos. Tu­vi­mos que en­con­trar un nue­vo di­se­ño y luce bas­tan­te bien así. La Ref. 6006G es el re­loj que puedes ver en un nue­vo clien­te de Patek Phi­lip­pe. El clien­te que no quie­re un tí­pi­co re­loj suizo. Cuan­do ves la pie­za, tie­ne al­go es­pe­cial. Pue­den de­cir al­gu­nos que nun­ca han vis­to es­to en Patek Phi­lip­pe, pe­ro es un buen co­mien­zo. En tér­mi­nos ge­ne­ra­les, ¿có­mo va­lo­ra la si­tua­ción del mer­ca­do? Es una si­tua­ción com­pli­ca­da. En el pa­sa­do, una cri­sis po­dría lo­ca­li­zar­se en un país. Ac­tual­men­te, en to­do mo­men­to vi­vi­mos una cri­sis mun­dial. Creo que sí hay ci­clos eco­nó­mi­cos, pe­ro no sé cuán­to pue­de du­rar. Na­die sa­be, no te­ne­mos una bo­la de cris­tal. Es­pe­ro que sea un año exi­to­so, pe­ro te­ne­mos que per­ma­ne­cer en aler­ta. Lo bo­ni­to es que so­mos una com­pa­ñía pe­que­ña. No pro­du­ci­mos ma­si­va­men­te y no te­ne­mos in­ver­so­res em­pu­ján­do­me por el di­ne­ro. Si to­do fue­ra por di­ne­ro, es­to hu­bie­ra si­do di­fe­ren­te. Tal vez, es­ta­ría­mos fa­bri­can­do mi­llo­nes de re­lo­jes, o me­jor ya hu­bie­ra ven­di­do la com­pa­ñía pa­ra que­dar­me con el di­ne­ro. ¿Cuán­tas lla­ma­das ha re­ci­bi­do úl­ti­ma­men­te pa­ra com­prar­le la fir­ma? A me­nu­do lle­ga­ron ofer­tas. So­lía­mos re­ci­bir bas­tan­tes lla­ma­das de te­lé­fono an­tes de Ba­sel­world. Es­te año se aca­bó. Ce­ro lla­ma­das. Cuan­do mi pa­dre de­ci­dió re­ti­rar­se y yo es­ta­ba cer­ca de ser el pre­si­den­te, hu­bo lla­ma­das. Pe­ro to­dos sa­ben que no que­re­mos ven­der. Los gran­des ju­ga­do­res tam­bién lo sa­ben, man­te­ne­mos bue­nas re­la­cio­nes. Te­ne­mos que tra­ba­jar a lar­go pla­zo y con vi­sión de fu­tu­ro, en lo que vie­ne a diez años. Es­toy fe­liz con lo que ha­ce­mos aho­ra, pe­ro no es in­tere­san­te, ya es pa­sa­do.

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