Struan Grant y Car­los Martín del Cam­po - Los em­ba­ja­do­res de Glen­fid­dich

Hotbook News - - PORTADA - LOS EM­BA­JA­DO­RES DE GLEN­FID­DICH Fo­tos cortesía de Glen­fid­dich

Glen­fid­dich –que sig­ni­fi­ca ‘valle de los cier­vos’ en gaé­li­co–, es una ca­sa de whisky es­co­ce­sa re­co­no­ci­da a ni­vel mun­dial. Por ello, la mar­ca cuen­ta con em­ba­ja­do­res al­re­de­dor del mun­do, en­tre los cua­les es­tán Struan Grant, un quí­mi­co es­co­cés, quien es su Em­ba­ja­dor Glo­bal, y Car­los Martín del Cam­po, quien ejer­ce co­mo Em­ba­ja­dor de es­ta ca­sa en Mé­xi­co. Am­bos se en­car­gan de trans­mi­tir el men­sa­je de Glen­fid­dich con pa­sión y determinación, ayu­dan­do a for­mar una co­mu­ni­dad glo­bal de aman­tes de es­ta pres­ti­gio­sa be­bi­da. ¿Có­mo lle­ga­ron a ser em­ba­ja­do­res de Glen­fid­dich? Car­los Martín del Cam­po: Em­pe­cé mi ca­rre­ra en la in­dus­tria de be­bi­das y ali­men­tos ha­ce unos 12 años. Pri­me­ro, es­tu­ve tra­ba­jan­do en res­tau­ran­tes ca­sua­les y di­ver­ti­dos pe­ro, po­co a po­co, me fui mo­vien­do a lu­ga­res más ele­gan­tes y de al­ta co­ci­na, lo cual tam­bién me hi­zo es­pe­cia­li­zar­me en vi­nos y be­bi­das al­cohó­li­cas. Cuan­do Glen­fid­dich lan­zó la cam­pa­ña para bus­car a su em­ba­ja­dor de mar­ca en Mé­xi­co, de­ci­dí par­ti­ci­par y dar­le un gi­ro a mi ca­rre­ra. El con­cur­so con­sis­tió en va­rias ac­ti­vi­da­des, por ejem­plo, tu­ve que ha­cer un vi­deo, un en­sa­yo, al­gu­nas en­tre­vis­tas y una cam­pa­ña di­gi­tal en Twit­ter. Creo que éra­mos al­re­de­dor de 1,000 con­cur­san­tes y al final me die­ron el pues­to a mí. ¡Es el mejor tra­ba­jo del mun­do! Struan Grant: En mi ca­so tam­po­co fue pla­nea­do. Es­tu­dié una maes­tría en Quí­mi­ca pe­ro, afor­tu­na­da­men­te, me di cuen­ta de que lo que real­men­te me apa­sio­na es el whisky. Des­pués de gra­duar­me de la maes­tría, em­pe­cé a tra­ba­jar en des­ti­le­rías en el área de pro­duc­ción. Tam­bién fui bar ten­der por ca­si 20 años, ¡em­pe­za­mos muy jó­ve­nes en Es­co­cia! El ser bar ten­der me hi­zo via­jar mu­cho y lle­gué a ad­mi­nis­trar un bar de whiskys en Mel­bour­ne, Aus­tra­lia. Fue en ese mo­men­to que Glen­fid­dich me con­tac­tó para ayu­dar­les en even­tos y, des­pués de un tiem­po, me con­ver­tí en em­ba­ja­dor de la mar­ca. ¿Có­mo fue­ron sus pri­me­ras ex­pe­rien­cias con el whisky? S: ¡Bue­na pre­gun­ta! No sé en Mé­xi­co, pe­ro en Es­co­cia em­pe­za­mos a ir a los pubs des­de los 14 o 15 años de edad y lo úni­co que hay para to­mar es cer­ve­za o whisky, así que no te­ne­mos mu­chas op­cio­nes. Al prin­ci­pio, to­dos pre­ten­día­mos que nos gus­ta­ba el whisky, pe­ro yo apren­dí a dis­fru­tar­lo al po­co tiem­po. C: ¡Pues cla­ro! Él cre­ció a 20 mi­nu­tos de las des­ti­le­rías, no hay na­da mejor que eso. En mi ca­so fue muy dis­tin­to. La pri­me­ra vez que pro­bé el whisky fue en la ado­les­cen­cia, a es­con­di­das de mis pa­pás. Sien­do ho­nes­to, el sa­bor no me gus­tó na­da al prin­ci­pio. ¿Cuál es su ti­po de whisky fa­vo­ri­to? S: Co­mo equi­po, el whisky que más nos gus­ta to­mar es el Glen­fid­dich 21. Tie­ne una bue­na es­truc­tu­ra y un sa­bor un tan­to dul­ce por­que, en su pro­ce­so de fa­bri­ca­ción, pa­sa por una ba­rri­ca de ron. Tam­bién es un whisky para im­pre­sio­nar a tus in­vi­ta­dos, pues al be­ber­lo, pue­des apre­ciar to­dos los sa­bo­res que lo com­po­nen y te­ner un ma­yor en­ten­di­mien­to so­bre su pro­ce­so. Para us­te­des ¿qué sig­ni­fi­ca ser un em­ba­ja­dor de Glen­fid­dich? C: So­mos el con­tac­to de la mar­ca con sus au­dien­cias cla­ve, en­tre ellas los res­tau­ran­tes, los pun­tos de ven­ta, los me­dios y los lí­de­res de opi­nión. Es por eso que de­be­mos co­mu­ni­car los men­sa­jes de la mar­ca con el en­tu­sias­mo y la per­so­na­li­dad que la ca­rac­te­ri­zan. S: Es un tra­ba­jo fue­ra de lo co­mún por­que, por un la­do, te­ne­mos que crear re­la­cio­nes con los pú­bli­cos es­ta­ble­ci­dos de for­ma es­truc­tu­ra­da y, por el otro, te­ne­mos la li­ber­tad de de­jar­nos lle­var por nues­tros pro­pios in­tere­ses. Por ejem­plo, a Car­los le en­can­ta la in­dus­tria res­tau­ran­te­ra, así que re­la­cio­na su tra­ba­jo con eso, pe­ro a mí me gus­ta el long­boar­ding y an­dar en pa­ti­ne­ta, así que in­ten­to re­la­cio­nar­lo con eso tam­bién. Al final, la re­la­ción puede ser co­mo tú quie­ras que sea. ¿Cuá­les han si­do sus me­jo­res ex­pe­rien­cias co­mo em­ba­ja­do­res? C: ¡Es una pre­gun­ta muy di­fí­cil! S: Para mí, las me­jo­res ex­pe-

rien­cias ocu­rren cuan­do nos jun­ta­mos to­dos los del equi­po en la des­ti­le­ría. Ac­tual­men­te, so­mos 24 em­ba­ja­do­res de Glen­fid­dich al­re­de­dor del mun­do y nos reuni­mos to­dos una vez al año, ¡es muy di­ver­ti­do! Tam­bién dis­fru­to mu­cho los via­jes y co­no­cer gen­te nue­va. Me en­can­ta ver co­mo una botella de whisky puede ser usa­da de dis­tin­tas for­mas al­re­de­dor del mun­do, en al­gu­nos ca­sos para ce­le­bra­cio­nes, cum­plea­ños, gra­dua­cio­nes o sim­ple­men­te para acom­pa­ñar al­gu­na co­mi­da. Al ser em­ba­ja­dor de Glen­fid­dich, las per­so­nas te in­vi­tan a for­mar par­te de di­chas ce­le­bra­cio­nes y com­par­ten el mo­men­to con­ti­go. C: Sí, ¡es fas­ci­nan­te! Por ejem­plo, tu­ve la opor­tu­ni­dad de vi­si­tar las is­las del Ca­ri­be y des­cu­brí que allí mez­clan Glen­fid­dich con agua de co­co, ¿no es lo más co­ol? De­be­rían de pro­bar­lo, es muy re­fres­can­te. ¿Qué se ne­ce­si­ta para ser un ex­per­to en whisky? C: Creo que no exis­te tal co­sa co­mo un ex­per­to en whisky. Cuan­do las per­so­nas me pre­gun­tan si soy un ex­per­to, me gus­ta de­cir­les que más bien soy un afi­cio­na­do del whisky, por­que es al­go so­bre lo que apren­do to­dos los días. El whisky es igual de com­ple­jo que el vino por­que, aun­que en Mé­xi­co no con­te­mos con to­dos los ti­pos, en Es­co­cia exis­ten más de 100 whis­kies de mal­ta y ade­más ca­da des­ti­le­ría tie­ne sus pro­pios en­va­ses y edi­cio­nes es­pe­cia­les, puede ser muy com­ple­jo. S: Tam­bién creo que el mun­do del whisky es ca­da vez más ac­ce­si­ble. Con leer un libro de Mi­chael Jack­son –no el can­tan­te, sino el es­cri­tor de whisky–, pue­des dar­te una muy bue­na idea. Él es un ar­tis­ta que lo­gra dar vi­da a un whisky o a una des­ti­le­ría a tra­vés de sus pa­la­bras. Ade­más, la ven­ta­ja es que pue­des leer el libro mien­tras to­mas un po­co de whisky, ¡eso es una bue­na in­ves­ti­ga­ción! ¿Qué cui­da­dos es­pe­cia­les apli­can para con­ser­var sus sen­ti­dos del gus­to y del ol­fa­to? S: Cuan­do sa­be­mos que va­mos a ca­tar un whisky, nos ase­gu­ra­mos de hi­dra­tar­nos bien y evi­tar los sa­bo­res muy in­ten­sos co­mo el ajo, el chi­le, el acei­te de pes­ca­do y los pu­ros, ade­más de te­ner mu­cho cui­da­do de las can­ti­da­des que be­be­mos para no ago­tar nues­tros pa­la­da­res. Te­ne­mos que ser cons­cien­tes de que nues­tros pa­la­da­res pue­den ser desa­rro­lla­dos si los cui­da­mos de la for­ma co­rrec­ta. Por ejem­plo, una ma­ne­ra de pro­te­ger los re­cep­to­res ol­fa­ti­vos y las pa­pi­las gus­ta­ti­vas es agre­gan­do agua a un whisky antes de ca­tar­lo, de es­ta ma­ne­ra li­be­ra­mos los sa­bo­res y re­du­ci­mos el por­cen­ta­je de al­cohol para po­der ana­li­zar ca­da ele­men­to ade­cua­da­men­te. Ca­li­brar el pa­la­dar es al­go en lo que tra­ba­ja­mos to­dos los días, sien­do muy cons­cien­tes de to­dos los aro­mas y sa­bo­res que nos ro­dean. ¿Qué ali­men­tos creen que van mejor con el whisky? S: Ali­men­tos gra­so­sos co­mo el cho­co­la­te, el que­so o un sas­hi­mi, que in­ter­ac­túa muy bien con el whisky, ya que la gra­sa ayuda a li­be­rar y a ab­sor­ber los sa­bo­res. C: De­pen­de del ti­po de whisky. Pon­gá­mos­lo así: un Glen­fid­dich 12, que tie­ne no­tas de man­za­na y ca­ra­me­lo, va muy bien con al­go áci­do y fres­co co­mo un ce­vi­che o un sas­hi­mi, o tal vez una en­sa­la­da con un po­co de que­so de ca­bra para con­tras­tar el sa­bor. Por otro la­do, me en­can­ta ma­ri­dar el Glen­fid­dich 18 con un pla­to fuer­te, por ejem­plo, cor­de­ro o pa­to. Siem­pre tie­ne que ha­ber un ba­lan­ce para que el sa­bor del pla­ti­llo no le ga­ne al sa­bor del whisky o vi­ce­ver­sa. Sin em­bar­go, mi ma­ri­da­je fa­vo­ri­to has­ta aho­ra ha si­do Glen­fid­dich 15 con foie-gras, ¡es ex­tra­or­di­na­rio! Lo des­cu­brí con Lu­do­vic Ana­cle­to, un som­me­lier de Mon­te­rrey que di­se­ña los pla­ti­llos con ba­se en las be­bi­das que va a ser­vir. Por su­pues­to, hay al­gu­nos whiskys que es mejor no com­bi­nar, sino úni­ca­men­te dis­fru­tar­los con la per­so­na que es­té a tu la­do. Cuén­ten­nos al­go que to­dos de­be­ría­mos sa­ber so­bre el whisky. S: Lo más bá­si­co es sa­ber que to­do el scotch es whisky, pe­ro no to­do el whisky es scotch. El whisky puede ve­nir de dis­tin­tas re­gio­nes, ya sea Es­co­cia, Ir­lan­da, Es­ta­dos Uni­dos o Ja­pón. Tam­bién creo que es im­por­tan­te que las per­so­nas se­pan que el whisky es ac­ce­si­ble, cual­quie­ra puede dis­fru­tar­lo y no hay que to­mar­lo de­ma­sia­do en se­rio. C: Sí, es­toy de acuer­do con Struan. Antes se veía el whisky co­mo una be­bi­da old school pe­ro, en la ac­tua­li­dad, eso está cam­bian­do y los jó­ve­nes lo es­tán be­bien­do ca­da vez más. Tam­bién quie­ro re­cal­car que no hay una ma­ne­ra co­rrec­ta de to­mar whisky, la mejor for­ma de to­mar­lo es co­mo a ti te gus­te. La idea es ex­pe­ri­men­tar. ¿Qué pue­den de­cir­nos so­bre Glen­fid­dich Pro­ject XX? C: Es al­go que nos enor­gu­lle­ce mu­cho, ya que am­bos par­ti­ci­pa­mos en ese pro­yec­to. Ha­ce unos dos años, fui­mos a la des­ti­le­ría de Glen­fid­dich e hi­ci­mos un ex­pe­ri­men­to en el que par­ti­ci­pa­mos 20 per­so­nas. Ca­da quién eli­gió una ba­rri­ca y Brian Kins­man, nues­tro malt mas­ter, se en­car­gó de com­bi­nar­las en las pro­por­cio­nes ade­cua­das para crear un whisky de­li­cio­so. Lo lan­za­mos ha­ce seis me­ses en el Reino Uni­do y en Es­ta­dos Uni­dos, y los re­sul­ta­dos fue­ron asom­bro­sos, prác­ti­ca­men­te se ago­tó. En Mé­xi­co lo ten­dre­mos even­tual­men­te. S: El pro­yec­to es par­te de una se­rie experimental de Glen­fid­dich. Los em­ba­ja­do­res de mar­ca tu­vi­mos la opor­tu­ni­dad de crear un pro­duc­to to­tal­men­te nue­vo. Lo que ha­ce úni­co es­te whisky es que tie­ne una co­ne­xión es­pe­cial con las per­so­nas que lo hi­ci­mos, por ejem­plo, una chi­ca de Ca­na­dá es­co­gió su ba­rri­ca por­que el aro­ma le re­cor­da­ba al pas­tel de man­za­na de su ma­má. ¿Qué con­se­jos le da­rían a al­guien que quie­re de­di­car­se a es­ta in­dus­tria? S: Lo más im­por­tan­te es edu­car­se so­bre el te­ma, así que hay que leer mu­cho y ha­blar con per­so­nas que ya es­tén en la in­dus­tria. Si eres un bar­ten­der o tra­ba­jas en hos­pi­ta­li­dad, pue­des so­ñar en gran­de y co­men­zar una ca­rre­ra pro­fe­sio­nal que te lle­ve a ser la ima­gen de una mar­ca. Tam­bién es muy im­por­tan­te te­ner una ac­ti­tud res­pon­sa­ble ante el al­cohol y el es­ti­lo de vi­da que lo ro­dea. ¿Mi con­se­jo final? ¡Dis­fru­tar­lo! Es una in­dus­tria in­creí­ble, se la re­co­men­da­ría a cual­quie­ra. C: Creo que Struan lo di­jo to­do, so­la­men­te agre­ga­ría que hay que te­ner una bue­na ac­ti­tud sin im­por­tar lo que pa­se y nun­ca de­jar de apren­der.

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