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EN EL JUE­GO DE DES­PE­DI­DA MÁS EMO­TI­VO EN LA HIS­TO­RIA DEL FUT­BOL REGIO, AL­DO DE NIGRIS SE DES­PI­DIÓ DE LA AFI­CIÓN RA­YA­DA MAR­CAN­DO UN DO­BLE­TE AN­TE SUS AMI­GOS Y DE­JÓ EL LE­GA­DO A SU HI­JO AL­DO PA­TRI­CIO, QUE CO­MEN­ZÓ SU HIS­TO­RIA CON UN GOL

Milenio Monterrey - La Aficion Monterrey - - PORTADA - Ro­ber­to Flores/Gua­da­lu­pe

Co­mo una pe­lí­cu­la de Holly­wood ter­mi­nó el le­ga­do de Al­do De Nigris con Ra­ya­dos, al pa­sar­le la es­ta­fe­ta de la di­nas­tía fa­mi­lIar a su hi­jo Al­do Pa­tri­cio quien ce­rró la no­che ano­tan­do un gol que hi­zo es­tre­me­cer y has­ta llo­rar a más de uno en la des­pe­di­da del Tano. An­te 53,482 es­pec­ta­do­res que lle­na­ron el es­ta­dio del Monterrey, Al­do dis­fru­tó al má­xi­mo su adiós de­fi­ni­ti­vo del fut­bol.

Ra­ya­dos Cam­peón, di­ri­gi­dos por Víc­tor Ma­nuel Vu­ce­tich, que se lle­va­ron el triun­fo por 5-2, sa­lió con el nú­me­ro 9 en los dor­sa­les de to­dos sus ju­ga­do­res, mien­tras que Ami­gos de Al­do, cu­yo téc­ni­co fue An­to­nio Moha­med, lo hi­cie­ron con el nú­me­ro 11 en la es­pal­da. En el equi­po de los Ra­ya­dos Cam­peón ha­bía una de­lan­te­ra de en­sue­ño. Al­do de Nigris, Hum­ber­to Sua­zo, Gui­ller­mo Fran­co y Mario Sou­za Mo­ta Bahia, cam­peo­nes del 86, 2003 y de la épo­ca do­ra­da ha­cien­do ju­ga­das de fan­ta­sía, que le­van­ta­ron la ova­ción de los aficionados.

Ape­nas pa­sa­ba el pri­mer minuto de jue­go y el mar­ca­dor se abrió. Al­do se in­ter­nó en él área y dio un ser­vi­cio al Gui­lle Fran­co quien só­lo tu­vo que em­pu­jar el es­fé­ri­co pa­ra el 1-0 del equi­po Ra­ya­dos Cam­peón, que hi­zo que los más de 53 mil es­pec­ta­do­res co­rea­ran el “oé, oé, oé, Gui­lle, Gui­lle”.

En el con­jun­to de Ami­gos de Al­do ha­bía ju­ga­do­res de la ta­lla de Os­val­do Mar­tí­nez, Brau­lio Lu­na, Fran­cis­co Fon­se­ca, Clau­dio Núñez, Ar­ge­mi­ro Vei­ga, pe­ro no po­dían qui­tar­le el ba­lón a su ri­val.

Y quien se con­vir­tió en fi­gu­ra en la pri­me­ra par­te fue el por­te­ro Al­ber­to Agui­lar, quien evi­tó en por lo me­nos tres oca­sio­nes el gol del Ra­ya­dos Cam­peón, al ata­jar en gran for­ma re­ma­tes de Fran­co, Al­do y Sua­zo. Mien­tras en las tri­bu­nas se de­ja es­cu­char la tra­di­cio­nal gue­rra de po­rras, ca­yó el 2-0 al 23’ y te­nía que ser del fes­te­ja­do. Tras una gran ju­ga­da de pa­red con el Chu­pe­te Sua­zo, De Nigris mar­có su gol y se fue a fes­te­jar a la es­qui­na de­re­cha, le­van­tán­do­se su ca­mi­se­ta y en­se­ñan­do de­ba­jo una ima­gen de su her­mano An­to­nio, en un ho­me­na­je al gran Tano quien se­gu­ra­men­te des­de el cie­lo tam­bién le aplau­día.

Los Ami­gos de Al­do apre­ta­ron el pa­so y al 33’ una vez más Juan de Dios Iba­rra sal­vo su marco a un dis­pa­ro de zur­da del Dia­blo.

El pre­mio lle­go al 43’ cuan­do en una ju­ga­da de pa­red con Os­val­do Mar­tí­nez el ju­ga­dor Brau­lio Lu­na pu­so el 2-1 con un zur­da­zo aba­jo que no pu­do de­te­ner el por­te­ro regio.

Pa­ra el com­ple­men­to, en­tró otra le­yen­da del 86, Fran­cis­co Ja­vier El Abue­lo Cruz. Ya con Cuauh­té­moc Blan­co di­ri­gien­do las ac­cio­nes los Ami­gos de Al­do em­pe­za­ron a dor­mi­tar el jue­go y al 49’ Fa­bián Ru­so Peña em­pa­tó con un go­la­zo de fue­ra del área que ven­ció a Iba­rra.

Al 71’ el “Chu­pe­te” Sua­zo se fa­bri­có un pe­nal­ti que le com­pró el ár­bi­tro Fran­cis­co Cha­cón y aun­que el pú­bli­co pe­día que lo cu­ra­rá el chi­leno fue Al­do De Nigris quien lo hi­zo pa­ra el 3-2 del par­ti­do un minuto más tar­de.

A ocho minutos del fi­nal, Ra­ya­dos Cam­peón se­lló la victoria con un go­la­zo del Che­ro­kee Pérez tras una gran ju­ga­da de pa­red con Hum­ber­to Sua­zo, pa­ra el 4-2. Fue la úl­ti­ma acción del Chu­pe­te quien de­jó su lu­gar a Héc­tor Be­ce­rra y fue des­pe­di­do por una es­truen­do­sa ova­ción y el gri­to de “¡oé, oé, oé, Sua­zo, Sua­zo!”, ade­más del “¡Chu­pe­te, Chu­pe­te, Chu­pe­te!”. Al­do De Nigris aban­do­nó la can­cha ova­cio­na­do por el pú­bli­co y de­jó su lu­gar a su hi­jo Al­do Pa­tri­cio De Nigris quien se en­car­gó de co­brar el pe­nal de zur­da y ano­tan­do el 5-2 de­fi­ni­ti­vo, co­rrien­do a fes­te­jar al cór­ner de­re­cho co­mo su pa­pá y se fun­die­ron en un emo­ti­vo abra­zo.

La fies­ta no po­día ter­mi­nar me­jor, que de­ja en cla­ro que la di­nas­tía De Nigris es­tá más vi­va que nun­ca. Con los Ami­gos de Al­do ter­mi­nó ju­gan­do otro Al­do, és­te Tá­mez De Nigris y quien es goleador de la fi­lial Sub17 ra­ya­da. Al fi­nal la di­rec­ti­va al­bia­zul le en­tre­gó a Al­do un re­co­no­ci­mien­to al ju­ga­dor re­gio­mon­tano que con­quis­tó con la pla­ye­ra ra­ya­da cin­co cam­peo­na­tos, dos de Li­ga y tres de Con­cham­pions, y quien ce­rró la no­che jun­to a su fa­mi­lia dan­do una vuel­ta olím­pi­ca.

¡Fe­li­ci­da­des Al­do, ADN por siem­pre!”.

De Nigris sa­lu­da a la gente en su par­ti­do de des­pe­di­da co­mo ju­ga­dor ac­ti­vo.

Al­do con su fa­mi­lia; ter­mi­nó en la vuel­ta olím­pi­ca.

Cuauh­té­moc Blan­co pu­so el to­que fino en la me­dia can­cha.

Los Ami­gos de Al­do y Ra­ya­dos Cam­peón en la fo­to del re­cuer­do.

Tres Gran­des en la can­cha.

Bahía mos­tró su ma­gia.

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