El Chino re­cu­pe­ra el ins­tin­to

Milenio Tamaulipas - La Aficion Tamaulipas - - FUTBOL - Mon­tse­rrat Té­llez/ Ciu­dad de Mé­xi­co

Arie­te, es el nom­bre de una an­ti­gua má­qui­na de gue­rra que se em­plea­ba pa­ra de­rri­bar mu­ra­llas. Es­te tér­mino tan uti­li­za­do en el fut­bol ha­ce re­fe­ren­cia a aquel hom­bre que de­rri­ba a las de­fen­sas ri­va­les pa­ra ano­tar gol, vol­vién­do­se uno de los per­so­na­jes de más pe­so en un equi­po y los que más exi­gen­cias re­ci­ben por par­te de los afi­cio­na­dos.

Mar­car dia­nas es una ta­rea de la que no de­ben ni pue­den des­can­sar, a al­gu­nos se les da con tan­ta fa­ci­li­dad que de­ja ver que es al­go que cual­quie­ra, y más a ni­vel pro­fe­sio­nal, puede hacer. Sin em­bar­go, hay cier­tos mo­men­tos en que los goles, por más que se bus­quen, no lle­gan, po­nien­do en du­da la ca­li­dad de los jugadores, pe­ro cuan­do el afa­ma­do gri­to re­gre­sa a las tri­bu­nas, no hay quién te pa­re…Y Sil­vio Romero, lo sa­be.

Des­pués de es­tar des­apa­re­ci­do en Li­ga Mx sin ano­ta­cio­nes, el Chino ha sen­ta­do las ba­ses de una re­con­ci­lia­ción con la afi­ción al mar­car un do­ble­te an­te Ve­ra­cruz el pa­sa­do sá­ba­do, que le va­lió a Amé­ri­ca re­gre­sar a la sen­da del triun­fo tras una ines­pe­ra­da caí­da en su vi­si­ta a Mo­re­lia.

UN PANENKA LO SE­PUL­TÓ

Una no­che pa­ra el ol­vi­do. Con to­dos los reflectores en­ci­ma y con la al­ga­ra­bía que un clá­si­co an­te Pu­mas siem­pre des­pier­ta, el ár­bi­tro Érick Yair Mi­ran­da, mar­có una pe­na má­xi­ma a fa­vor de Amé­ri­ca; Romero fue el en­car­ga­do de co­brar. El de­lan­te­ro ar­gen­tino se plan­tó se­gu­ro, al me­nos así lu­cía an­tes de pa­tear, lue­go, qui­so sor­pren­der con un pe­nal­ti co­bra­do a lo Panenka, un es­ti­lo que pi­de un gol­peo sua­ve en la ca­ra in­fe­rior del ba­lón... pe­ro Romero lo hi­zo de for­ma muy dé­bil y le dio tiempo de reac­ción a Al­fre­do Sal­dí­var.

Es­ta ac­ción pro­vo­có los abu­cheos de la afi­ción y de­jó en el ar­gen­tino una es­pi­na cla­va­da, mis­ma que, a co­mo die­ra lu­gar, te­nía que sa­car. Aun­que Amé­ri­ca ter­mi­nó ce­le­bran­do la vic­to­ria fi­nal de 2-1 so­bre los uni­ver­si­ta­rios, pa­ra Romero, aquel 5 de agos­to fue una no­che que lo de­jó to­ca­do en lo aními­co.

ADIÓS A LA SE­QUÍA

Sil­vio no de­ja­ba de bus­car el gol, pe­ro no es­ta­ba fino, pa­sa­ba uno de esos mo­men­tos que re­cla­man se­re­ni­dad y per­sis­ten­cia. El ar­gen­tino fue lla­ma­do pa­ra el due­lo con­tra Atlas en la Jor­na­da 4, pe­ro no pu­do hacerse del gol; en la si­guien­te fe­cha con­tra Lobos BUAP, el Chino fue su­ple­men­te y so­lo ju­gó cin­co mi­nu­tos.

Pa­ra la Jor­na­da 6 no fue con­vo­ca­do pa­ra en­ca­rar a Ti­gres. Con­tra Mo­re­lia re­gre­só al on­ce ti­tu­lar; Mi­guel He­rre­ra con­fió en él, pe­ro de nueva cuen­ta, no fue su no­che. Amé­ri­ca te­nía el mar­ca­dor en con­tra 1-0 y Sil­vio tu­vo en sus pies la opor­tu­ni­dad de em­pa­re­jar el mar­ca­dor, pe­ro el de­lan­te­ro te­nía la for­tu­na vol­tea­da: Ale­jan­dro Díaz des­bor­dó por derecha y en­vió un cen­tro pa­ra Romero, en el re­ma­te el ju­ga­dor es­tre­lló el es­fé­ri­co en el cuer­po del por­te­ro Se­bas­tián So­sa.

El Chino se lle­vó las ma­nos a la ca­ra, el gol sim­ple­men­te se le ne­ga­ba, el Pio­jo es­ta­lló de im­po­ten­cia des­de el ban­quilllo, pe­ro ni eso fue una razón pa­ra que He­rre­ra le re­ti­ra­ra su con­fian­za y la es­pe­ra va­lió la pe­na.

El re­ce­so por la Fe­cha FIFA sir­vió de me­di­ta­ción pa­ra el Chino. En la Jor­na­da 8, Amé­ri­ca te­nía que re­com­po­ner su ca­mino pa­ra se­guir po­si­cio­na­do en los pri­me­ros pues­tos de la cla­si­fi­ca­ción. Con­tra Ve­ra­cruz, fue ti­tu­lar jun­to a Ori­be Pe­ral­ta. Sil­vio sa­bía que es­te era el mo­men­to y des­de el ini­cio bus­có reivin­di­car­se y con ape­nas seis mi­nu­tos en el re­loj, el de­lan­te­ro ar­gen­tino re­ci­bió un pa­se.

FO­TOS: IMAGO7

Sil­vio Romero anotó sus pri­me­ros dos goles en Li­ga Mx

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