Lau­ra Mur­cia.

CA­JA DE MÚ­SI­CA

music:life magazine mexico - - Contenido - Por Gua­da­lu­pe Gal­ván

Ca­ja de mú­si­ca.

La com­po­si­to­ra Lau­ra Mur­cia lle­ga con su an­dar su­til co­mo su voz. De ideas cla­ras y pa­la­bras pre­ci­sas, Lau­ra tie­ne esa lu­ci­dez que, co­mo de­cía Os­car Wil­de, só­lo tie­ne la ju­ven­tud. Su voz tie­ne fres­cu­ra de flor, de mi­ne­ral y de li­cor. Hay que de­cir ade­más que se agra­de­ce es­cu­char una pro­pues­ta nue­va y ho­nes­ta. Siem­pre es ne­ce­sa­rio te­ner can­cio­nes a la mano pa­ra ta­ra­rear y el re­per­to­rio de Lau­ra Mur­cia es­tá lis­to pa­ra ser es­cu­cha­do y re­bo­bi­nar­lo una y otra vez. Su nue­vo dis­co se lla­ma “Cas­set­te” y tie­ne la au­ten­ti­ci­dad de lo análo­go.

“Es mi pri­mer ál­bum de es­tu­dio en el que ya me de­di­qué a es­co­ger las can­cio­nes, en­trar a gra­bar y bus­car mú­si­cos. Es­tos úl­ti­mos tres años fue­ron pa­ra ubi­car­me en la idea de ser can­tau­to­ra y com­po­si­to­ra y re­for­zar mi ofi­cio de ha­cer can­cio­nes. Es un dis­co de sie­te can­cio­nes com­pues­tas en los úl­ti­mos dos años. Su dis­tri­bu­ción se­rá di­gi­tal, pe­ro ha­brá un ob­je­to fí­si­co. Son unas ca­jas de car­tón que tie­nen con­te­ni­do im­pre­so: le­tras de las can­cio­nes, no­tas al es­cu­cha, pos­ta­les. Al fi­nal ha­brá un có­di­go de des­car­ga pa­ra ba­jar la mú­si­ca a tu compu­tado­ra. En el di­se­ño es­tán Joa­quín Nava y Abril Salgado. Lo gra­bé en un es­tu­dio que se lla­ma Red Ap­ple Stu­dios en la Ciu­dad de Mé­xi­co. El in­ge­nie­ro y co­pro­duc­tor fue Her­man Nu­nes”.

¿Có­mo ha­cer que se man­ten­ga la esen­cia de la gui­ta­rra y la voz co­mo com­po­si­to­ra al mo­men­to de gra­bar con otros mú­si­cos? ¿Có­mo fue la pro­duc­ción ar­tís­ti­ca?

“Fue su­ma­men­te di­fí­cil. Me tar­dé un mon­tón en la dis­yun­ti­va de có­mo y con qué for­ma­to mos­trar­las. Si ha­cer­lo más en el for­ma­to can­tau­to­ra gui­ta­rra y voz, que es lo que más uso, o ex­pan­dir es­ta pul­sión de arre­glis­ta que a ve­ces me da, de crea­do­ra de so­ni­dos y par­tes ins­tru­men­ta­les. El año pa­sa­do me die­ron la be­ca Ma­ría Gre­ver y que­ría des­ti­nar­la pa­ra ha­cer un dis­co con un mon­tón de ins­tru­men­tos y lue­go me di cuen­ta que esa be­ca era pa­ra per­fec­cio­nar la com­po­si­ción. Los mú­si­cos que par­ti­ci­pa­ron son: Aa­rón

Cruz en el con­tra­ba­jo, Leonardo So­qui en el acor­deón, cin­co ami­gos que me pres­ta­ron sus vo­ces pa­ra ha­cer co­ros y un par más gui­ta­rris­tas, Omar Me­di­na y Pe­dro Dá­vi­la. El piano lo to­ca Ri­car­do Mar­tín en una can­ción que es la úni­ca coau­to­ría del dis­co. Él hi­zo la mú­si­ca y yo hi­ce la me­lo­día y la le­tra. La idea en “Cas­set­te” fue en­ri­que­cer un pai­sa­je que voy na­rran­do con mi gui­ta­rra y voz y los de­más ele­men­tos le van dan­do cier­tas ca­rac­te­rís­ti­cas. En es­te mo­men­to de mi vi­da me sien­to más com­po­si­to­ra que can­tan­te”.

¿Có­mo se van en­tre­la­zan­do la le­tra y la mú­si­ca en las com­po­si­cio­nes?

“Hay un len­gua­je an­te­rior al ver­bal y a las pa­la­bras que tie­ne que ver con las sen­sa­cio­nes, la me­mo­ria, con lo que he­mos apren­di­do. Las in­tui­cio­nes mu­si­ca­les siem­pre apa­re­cen. Y ya sea que se me ocu­rre una me­lo­día e in­ten­te desa­rro­llar­la, o que es­té en la gui­ta­rra ex­plo­ran­do ar­mo­nías y sa­le al­go. Por su pro­pia na­tu­ra­le­za te su­gie­re un te­ma y ése una le­tra y una me­lo­día y ya es cuan­do em­pie­za to­do el jue­go de tra­tar de com­ple­tar una idea. Ge­ne­ral­men­te es así, a par­tir de sen­sa­cio­nes mu­si­ca­les”.

Se no­ta la pre­sen­cia de la poe­sía en tus le­tras, ¿có­mo tra­ba­jas la lí­ri­ca de tus com­po­si­cio­nes?

“Lle­gué a la poe­sía por la ne­ce­si­dad de que mis can­cio­nes tu­vie­ran es­ta ver­ti­ca­li­dad de las ideas que tie­ne la poe­sía en ver­sos y la di­ver­si­dad de imá­ge­nes. Sen­tí que mis can­cio­nes eran de­ma­sia­do in­cons­cien­tes en cuan­to a su for­ma y que cuan­do in­ten­té dar­les una for­ma eran de­ma­sia­do rí­gi­das en la mé­tri­ca. Esa par­te me gus­ta mu­cho, pe­ro cuan­do uno tie­ne la li­ber­tad de lle­gar even­tual­men­te a ella y que sea más na­tu­ral y no cuan­do ne­ce­si­tas una ri­ma o una es­truc­tu­ra de­ter­mi­na­da del ver­so. Eso es lo que más me gus­ta en el tra­ba­jo de las can­cio­nes. He tra­ta­do de no ser de­ma­sia­do re­bus­ca­da y lle­gar de ma­ne­ra na­tu­ral”.

¿Có­mo se dio la voz, có­mo es can­tar?

“No re­cuer­do ha­ber­lo apren­di­do o ha­ber te­ni­do una me­ta. Se dio de ma­ne­ra na­tu­ral por mi en­torno. Era una ni­ña muy tí­mi­da y me es­con­día pa­ra que mis pa­pás no me es­cu­cha­ran can­tar. El can­to era mi len­gua­je más se­cre­to. Era lo más sa­gra­do que te­nía y no po­día mos­trar­lo. Es­to fue par­te de lo que des­cu­brí en es­tos úl­ti­mos tres años de es­tar tra­tan­do de con­se­guir un dis­co. No só­lo era lo que te­nía que ver con el ofi­cio, la téc­ni­ca, la ju­ven­tud, sino con to­do lo que ha­bía cons­ti­tui­do el pa­so de mi Lau­ra in­te­rior que can­ta­ba con mu­cho te­mor de que la es­cu­cha­ran a que­rer ya ser es­cu­cha­da. De lo pri­va­do a lo pú­bli­co. El ál­bum se lla­ma “Cas­set­te” por es­to. Mi úni­ca es­tra­te­gia era gra­bar­me en cas­set­te. Mi abue­la me re­ga­ló una gra­ba­do­ra y te­nía mi mi­cró­fono ahí y me po­nía a gra­bar co­sas. Es­te dis­co es co­mo un aso­mo a esos pri­me­ros mo­men­tos de im­pro­vi­sa­ción o de can­cio­nes que ya me sa­bía pe­ro no mos­tra­ba. Aho­ra sí quie­ro mos­trar­las”.

¿A quié­nes has se­gui­do en voz, le­tra o mú­si­ca?

“In­cons­cien­te­men­te y en la in­fan­cia, Sil­vio Ro­drí­guez me mar­có un mon­tón. Era el com­po­si­tor que más se es­cu­cha­ba en mi ca­sa. Esa ve­na de tro­va, can­tau­tor, can­ción la­ti­noa­me­ri­ca­na, me lle­gó por él. Aho­ra hay gen­te que me gus­ta mu­cho. En la ado­les­cen­cia cuan­do me pre­gun­ta­ba a dón­de lle­var mi voz me fue muy re­ve­la­dor es­cu­char a Cae­tano Ve­lo­so. Es­ta­ba la ima­gen de la can­tan­te que im­pos­ta la voz o que tie­ne que ser im­pre­sio­nan­te, can­tar fuer­te, ha­cer flo­ri­tu­ras y ca­si gri­tar y es­to me sa­lía si que­ría en la ado­les­cen­cia. Pe­ro por otro la­do es­ta­ba es­to de sen­tir aquí en el pe­cho al­go que vi­bra­ba di­fe­ren­te y que se pa­re­cía más a la ora­li­dad na­tu­ral de mi voz y de mi per­so­na­li­dad. Me pa­re­ció que era una for­ma más sin­ce­ra de can­tar al es­ti­lo de Cae­tano, no que lo co­pia­ra, sino que su ma­ne­ra de can­tar me re­ve­ló que ha­bía otra ma­ne­ra her­mo­sa de ha­cer­lo na­tu­ral, oral. Qui­zás no me di cuen­ta, pe­ro sí es­cu­char­lo me ins­pi­ró a bus­car es­ta me­dia voz. Ac­tual­men­te me gus­tan Chi­co Buar­que, Ma­ri­sa Mon­te, Cae­tano Ve­lo­so, Dja­van, Fe­la Ku­ti, Jo­sé González, Spi­net­ta y Juan Luis Gue­rra. Spi­net­ta es co­mo la en­tra­ña, la vís­ce­ra y lo su­til. Juan Luis Gue­rra es la cur­si­le­ría que me aflo­ra de ma­ne­ra na­tu­ral”.

¿Có­mo ir re­co­no­cien­do el sello y la voz que te dis­tin­gue?

“Tie­ne que ver con es­te mis­mo en­cie­rro des­de la in­fan­cia. He oí­do a al­gu­nos mú­si­cos en en­tre­vis­ta ha­blar de un mo­nas­te­rio y yo creo mu­cho en él, don­de uno se en­cie­rra y no hay ca­pri­cho al qué su­cum­bir. Mi re­la­ción con la no­che, con la gui­ta­rra y con can­tar me dio por un la­do las ga­nas de se­guir­me ex­pre­san­do y, por otro la­do, el tiem­po su­fi­cien­te pa­ra sa­ber qué co­sas eran las que me gus­ta­ban y lo que en mis re­cur­sos po­día ha­cer. To­mar de­ci­sio­nes, acla­rar re­cur­sos en la gui­ta­rra, en la voz y en las le­tras ha si­do cues­tión de tiem­po con­mi­go mis­ma. Qui­zá ten­ga un sello. No sé có­mo, pe­ro ahí es­tá”.

¿Có­mo sa­ber dón­de en­trar con tu mú­si­ca sin que­rer me­ter­te en un gé­ne­ro?

“Esa pre­gun­ta siem­pre me la he he­cho. En­tre la ado­les­cen­cia y ca­si a los 20 me fui dan­do cuen­ta que la mú­si­ca que a mí me lla­ma­ba era la que fin­ca­ba sus po­si­bi­li­da­des en ser pro­po­si­ti­va al dia­lo­gar con las raí­ces. En­ton­ces es un jue­go en­tre el pre­sen­te, el fu­tu­ro y el pa­sa­do. En ese sen­ti­do me pa­re­ce que la es­ce­na de la tro­va ac­tual se en­cap­su­la y dia­lo­ga con cues­tio­nes que vie­nen del pop y de al­gu­nas te­má­ti­cas y for­mas com­pla­cien­tes. No me gus­ta en­ca­si­llar­me en eso. Me gus­ta ese jue­go que tie­ne el pre­sen­te con la cues­tión de pro­po­ner, de uti­li­zar len­gua­jes con­tem­po­rá­neos, te­mas que mi­ran ha­cia dón­de va­mos y tam­bién con la con­cien­cia de dón­de ve­ni­mos. En es­te sen­ti­do es­te ál­bum es un cancionero, es una com­pi­la­ción de can­cio­nes que son en es­pa­ñol, que tie­ne una car­ga fuer­te de te­mas e in­fluen­cias, de la pers­pec­ti­va de una per­so­na que vi­ve en es­ta re­gión del mun­do. Pe­ro tra­té de que en las ar­mo­nías se co­la­ran re­cur­sos to­ma­dos del jazz y de lo clá­si­co.

Esa de­fi­ni­ción por el gé­ne­ro o por el es­ti­lo pre­fie­ro que me la de la mú­si­ca mis­ma y no los mé­to­dos que si­ga. Acá en Mé­xi­co no me que­da muy cla­ro có­mo es­tá el pa­no­ra­ma de las can­cio­nes pe­ro me da la im­pre­sión que los fes­ti­va­les que se ha­cen pa­ra can­tau­to­res tie­nen otra pers­pec­ti­va de la can­ción, más en la tro­va y en el pop que en la can­ción que tie­ne que ver con el ofi­cio, con los so­ni­dos la­ti­noa­me­ri­ca­nos”.

¿Qué pos­tu­ra to­mar fren­te a es­ta reali­dad?

“Hay que mo­ver­se pa­ra que fun­cio­ne el pro­yec­to y pa­ra que la bús­que­da crea­ti­va ten­ga un sen­ti­do. Por­que no pue­do re­sig­nar­me a que­rer fi­gu­rar en los fes­ti­va­les cer­ve­ce­ros o es­tar en la es­ce­na in­die que tam­bién me pa­re­ce muy des­ca­fei­na­da. Su­pon­go que la es­ce­na se ha­ce de una re­la­ción es­tre­cha, pro­fun­da con la gen­te que te oye y te­nien­do una re­la­ción fra­ter­na con los otros mú­si­cos, con la gen­te que es­tá ha­cien­do otras co­sas, sea lo que sea. De­fen­der esa pos­tu­ra y no caer en la tentación de per­te­ne­cer a un gru­po que no te gus­te. Es­pe­ro que las vías por las que lle­gue a don­de ten­ga que lle­gar en cues­tión de al­can­ce o de es­ti­lo sean só­lo mu­si­ca­les y que no ha­ya nin­gún mo­men­to qué ce­der. Sien­to que ha­cer­se un ca­mino ac­tual­men­te co­mo mú­si­co in­de­pen­dien­te y más en un pro­yec­to con una pro­pues­ta de can­cio­nes que na­die co­no­ce, es un he­cho con­tun­den­te fren­te a la in­dus­tria de la mú­si­ca”.

En es­tos tiem­pos de ex­ce­so de rui­do y de co­sas gran­di­lo­cuen­tes y exa­ge­ra­das, de­fen­der el tono me­dio, la voz ba­ja, el si­len­cio, es lo que ha­ce Lau­ra Mur­cia con sus can­cio­nes y con la cla­ri­dad de su pro­pues­ta. Su voz es de fre­cuen­cias más cer­ca­nas, más de lo in­tros­pec­ti­vo, de lo ín­ti­mo. “En mi can­ción, “Las Cu­ran­de­ras”, sen­tí que era una es­pe­cie de re­zo an­te­rior a lo que de­cían las pa­la­bras, con sen­sa­cio­nes que me po­nen en un lu­gar más me­di­ta­ti­vo”.

La pa­la­bra “Cas­set­te” ya nos re­mi­te a tiem­pos ín­ti­mos con la mú­si­ca, muy re­la­cio­na­dos con lo fí­si­co de una cin­ta gra­ba­da.

Lau­ra Mur­cia com­po­ne, can­ta y nos da vuel­tas al ca­rre­te.

Fo­to­gra­fías:

Ali­cia Ar­va­yo / So­fía Mac­chi

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