ES­PE­RAN­ZA AZ­TE­CA

Olympic Games - - México En Londres - GA­BRIE­LA MENDOZA

Han pa­sa­do ocho años des­de su pri­me­ra ex­pe­rien­cia olím­pi­ca en Ate­nas 2004, don­de Pao­la Es­pi­no­sa con­si­guió el duo­dé­ci­mo pues­to en el sal­to in­di­vi­dual y el quin­to en sin­cro­ni­za­dos des­de la pla­ta­for­ma de 10 me­tros; cua­tro años des­pués, en Bei­jing 2008, no sólo fue la aban­de­ra­da de la de­le­ga­ción me­xi­ca­na, sino que ade­más se col­gó una me­da­lla de bron­ce al la­do de Ta­tia­na Or­tiz; aho­ra, la cla­va­dis­ta sud­ca­li­for­nia­na arri­ba­rá a Lon­dres con ma­yor ex­pe­rien­cia pa­ra co­lo­car­se en lo más al­to del po­dio y es­cu­char, de una vez por to­das, el Himno Na­cio­nal.

¿CÓ­MO FUE TU ACER­CA­MIEN­TO A LOS CLA­VA­DOS?

“Des­de muy chi­ca me in­cul­ca­ron el de­por­te, más los acuá­ti­cos, mi pa­pá fue na­da­dor mu­chos años, en­ton­ces siem­pre me lle­va­ban al gim­na­sio don­de tra­ba­ja­ba. Me la pa­sa­ba ca­si to­do el tiem­po en la al­ber­ca, has­ta que lle­gó una en­tre­na­do­ra cu­ba­na y me in­vi­tó a for­mar par­te de un equi­po. Al prin­ci­pio no que­ría, pe­ro des­pués vi que se me­tió un ami­go y fue co­mo me metí a los cla­va­dos; fue de ac­ci­den­te que caí en es­to y me gus­tó, me di­ver­tía, me gus­ta­ba sen­tir mie­do y ver có­mo po­día ha­cer las co­sas más fá­ci­les que los de­más ni­ños, creo que eso fue lo que me im­pul­só a se­guir en es­te de­por­te”.

¿ QUÉ HA SI­DO LO MÁS DI­FÍ­CIL DE TU TRA­YEC­TO­RIA?

“El ha­ber de­ja­do a mi fa­mi­lia; se es­cu­cha feo, pe­ro yo se­pa­ré a mi fa­mi­lia. Me fui a los 11 años, mi ma­má se vino con­mi­go a la Ciu­dad de Mé­xi­co, de­jé a mi pa­pá y a mi her­ma­na, fue una eta­pa di­fí­cil, sólo nos ha­bla­ba­mos por te­lé­fono, nos veía­mos una vez al año, en Na­vi­dad. Al prin­ci­pio de­cía: ya no me voy a pe­lear con mi her­ma­na, no la voy a ex­tra­ñar, pe­ro fue to­tal­men­te dis­tin­to, la ex­tra­ña­ba mu­cho, ex­tra­ña­ba a mi pa­pá que era con el que pa­sa­ba más tiem­po del día y pues real­men­te a mi ma­má ca­si no la veía, sólo el fin de se­ma­na, por­que to­da la se­ma­na es­tá­ba­mos con­cen­tra­dos y has­ta aho­ri­ta me em­pie­za a pe­sar to­dos esos años que de­jé a mi fa­mi­lia”.

¿CUÁL HA SI­DO TU MO­MEN­TO MÁS EM­BLE­MÁ­TI­CO?

“Han si­do dos. Los Jue­gos Olím­pi­cos, cuan­do ga­né la me­da­lla me hi­zo sen­tir muy fe­liz, por­que mi fa­mi­lia es­ta­ba muy con­ten­ta y mi en­tre­na­do­ra tam­bién. Y otro mo­men­to fue en el Cam­peo­na­to de Ro­ma, don­de sin lle­gar con una pre­pa­ra­ción fí­si­ca, por­que días an­tes me dio va­ri­ce­la, pu­de lo­grar lo que nun­ca me ima­gi­né, fue cues­tión men­tal y ahí me di cuen­ta que, aun­que no es­tés pre­pa­ra­da fí­si­ca­men­te, si quie­res, deseas, y te con­cen­tras al má­xi­mo, pue­des lo­grar­lo”.

¿QUÉ TE FAL­TA POR LO­GRAR?

“No me fal­ta na­da, por­que to­dos mis ob­je­ti­vos los he cum­pli­do; don­de me he pa­ra­do, he ga­na­do me­da­lla; no me fal­ta na­da, pe­ro quie­ro te­ner una me­da­lla más en Jue­gos Olím­pi­cos, es lo que de­seo; no me fal­ta, pe­ro sí qui­sie­ra que en es­tos Jue­gos, en mi prue­ba in­di­vi­dual, ga­nar una me­da­lla, se­ría in­crei­ble que me pu­die­ra pa­sar en la vi­da, por­que he tra­ba­ja­do mu­cho y por­que Dios me dio es­te ta­len­to que tra­to de ex­plo­tar al má­xi­mo”.

¿QUÉ PIEN­SAS CUAN­DO SUBES A LA PLA­TA­FOR­MA?

“La gen­te cree que en lo que va­mos su­bien­do, va­mos pen­san­do en Mé­xi­co y en la fa­mi­lia, no sé si sea egois­mo, pe­ro creo que nin­gún cla­va­dis­ta ha­ce eso; vas pen­san­do en lo que de­bes ha­cer, ca­da vez que voy su­bien­do las es­ca­le­ras, me voy se­can­do y voy re­pi­tien­do lo que ten­go que ha­cer, lo que me aca­ba de de­cir Ma Jin y lo re­pi­to mu­chas ve­ces ”.

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