SHIR­LEY MAN­SON

Publimetro Ciudad de Mexico - - ENTRETENER 26 -

La can­tau­to­ra de la ban­da Gar­ba­ge afirma que la in­dus­tria dis­cri­mi­na por edad y ex­pli­ca có­mo fue obli­ga­da a me­ter­se en las re­des so­cia­les

En una canción co­mo

cuan­do di­ces: “Tra­ta de no pen­sar, sé qué­da­te tran­qui­lo, sé fal­so.” ¿Es esa una con­ver­sa­ción in­ter­na o se tra­ta de una dis­cu­sión?

— De nue­vo, es un po­co de am­bos. Es una con­fron­ta­ción pe­ro en reali­dad es una ob­ser­va­ción. Es có­mo la gen­te ha­bla a su ver­da­de­ro yo por cual­quier ra­zón, de la que no es­toy del to­do se­gu­ra. Creo que mu­cha gen­te no vi­ve una vi­da au­tén­ti­ca, ve­raz, y yo creo que de al­gu­na ma­ne­ra pien­san que no afec­ta a to­dos los de­más. Pe­ro cuan­do no eres ve­raz, im­pac­tas a to­dos a tu al­re­de­dor.

Ha­ce po­co leí al­gu­nas co­sas que has di­cho acer­ca de la in­dus­tria po­nien­do pre­sión so­bre las mu­je­res con el en­ve­je­ci­mien­to. ¿Crees que eso es un problema ame­ri­ca­ni­za­do o al­go a ni­vel mun­dial?

— Creo que es a ni­vel mun­dial. To­dos per­de­mos cuan­do cual­quier per­so­na ma­yor de 25 años ya no es ap­ta pa­ra la in­dus­tria. En mi men­te eso no es só­lo en re­la­ción con la mú­si­ca; es una en­fer­me­dad cul­tu­ral ac­tual. Creo que es im­por­tan­te que es­cu­che­mos a los jó­ve­nes, por­que nos en­se­ñan mu­cho, pe­ro co­mo cul­tu­ra, nos es­ta­mos mo­vien­do más y más le­jos del con­cep­to de an­cia­nos. Me preo­cu­pa un po­co. Uno tie­ne una pers­pec­ti­va muy di­fe­ren­te de la edad. Es al­go vi­tal pa­ra una co­mu­ni­dad sa­lu­da­ble.

¿Crees que hay una reac­ción vio­len­ta de par­te de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción al ha­blar so­bre es­te te­ma?

— Es cu­rio­so, por­que ca­da vez que uno ha­bla so­bre la dis­cri­mi­na­ción por edad ya no se te con­si­de­ra jo­ven, es­tás da­do de ba­ja co­mo al­guien que se que­ja. No sien­to que es­té pro­tes­tan­do. Ten­go una ca­rre­ra sa­na y no me sien­to im­pe­di­da por la dis­cri­mi­na­ción por edad de las per­so­nas, pe­ro hay mu­chas mu­je­res de mi edad que se sien­ten co­mo si es­tu­vie­ran en el po­zo de ba­su­ra. Y no lo es­tán. Tie­nen su­per­po­de­res que las mu­je­res más jó­ve­nes no tie­nen, y de­be­mos va­lo­rar eso. Me pa­re­ce in­tere­san­te que ca­da vez que ha­blo so­bre el se­xis­mo, la dis­cri­mi­na­ción por la edad o el fe­mi­nis­mo, soy des­acre­di­ta­da co­mo al­guien que ale­ga. He lu­cha­do con­tra el se­xis­mo y he so­bre­vi­vi­do en ese sis­te­ma muy bien. Aho­ra quie­ro ha­blar a fa­vor de cual­quier per­so­na que no ten­ga las mis­mas opor­tu­ni­da­des. Creo que ser pa­si­vo y mu­do es con­ve­nien­te pa­ra aque­llos que desean eje­cu­tar sus pla­nes, por lo que siem­pre se­ré la mos­ca en la so­pa. Hay una creen­cia de que si uno es pa­si­vo, se pue­de vi­vir en paz, pe­ro siem­pre hay con­se­cuen­cias al ser pa­si­vo en su cul­tu­ra o co­mu­ni­dad. La pa­si­vi­dad a me­nu­do pue­de con­du­cir a una gran can­ti­dad de in­fe­li­ci­dad.

¿Có­mo te sien­tes acer­ca de es­ta obli­ga­ción de par­ti­ci­par en las re­des so­cia­les de hoy en día?

— Mi ma­na­ger me per­si­guió pa­ra que em­pe­za­ra a usar­los; yo es­ta­ba muy rea­cia. Ellos di­je­ron: “A me­nos que seas una de las po­cas muy afor­tu­na­das, tu voz se aho­ga­rá si no par­ti­ci­pas”. Hay ex­cep­cio­nes a la re­gla, pe­ro cuan­do eres un ar­tis­ta quie­res que tu voz se oi­ga. De ma­la ga­na ac­ce­dí y me en­con­tré con que soy bas­tan­te bue­na y hay as­pec­tos que real­men­te dis­fru­to; no to­dos. Se sien­te un po­co nar­ci­sis­ta y egoís­ta, pe­ro hay par­tes que en­cuen­tro agra­da­bles. Ins­ta­gram es un jardín de pla­ce­res ocul­tos.

Oh, es un agu­je­ro de co­ne­jo con se­gu­ri­dad. ¿A quién si­gues?

Hay al­go bas­tan­te ra­ro con­mi­go. (Ri­sas). Soy una de esas per­so­nas que es­tá ob­se­sio­na­da con Cats of Ins­ta­gram y Cu­te Emer­gency. Po­dría mi­rar­lo sin fin. En­cuen­tro con­sue­lo en esa bes­tia real.

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