J Bal­vin EL SE­CRE­TO DE SU ENER­GÍA

El can­tan­te es­tu­vo de vi­si­ta en Publimetro y re­ve­ló sus más gran­des sue­ños, los que ya cum­plió y los que le que­dan por cum­plir.

Publimetro Ciudad de Mexico - - ENTRETENER - LU­CÍA HER­NÁN­DEZ @luc­ye­di­to­ra

La mú­si­ca ur­ba­na hoy en día do­mi­na las lis­tas de po­pu­la­ri­dad y las re­pro­duc­cio­nes tan­to en ra­dio, co­mo en pla­ta­for­mas di­gi­ta­les. Den­tro de los pri­me­ros 10 te­mas de las can­cio­nes más es­cu­cha­das de Spo­tify, cin­co per­te­ne­cen a es­te gé­ne­ro. Y no ex­tra­ña des­cu­brir que hay un ha­bi­tan­te per­ma­nen­te den­tro del top 10.

Con Gin­za, J Bal­vin se man­tu­vo du­ran­te más de 20 se­ma­nas den­tro del top 10 de las lis­tas de po­pu­la­ri­dad y aho­ra con sus nue­vos sen­ci­llos, pa­re­ce es­tar de­ci­di­do a no aban­do­nar el pues­to.

Con el éxi­to vie­nen otras de­man­das, los via­jes cons­tan­tes y las pre­sen­ta­cio­nes ca­si a dia­rio. Pre­vio a su pró­xi­ma gi­ra que lo lle­va­rá me­dio mes por Eu­ro­pa, J Bal­vin sos­tu­vo una char­la con Publimetro don­de re­ve­ló ese la­do es­pe­cial del que po­cas ve­ces ha­bla. ¿Qué te da ener­gía? – Los sue­ños, los sue­ños son la ra­zón por la cual me le­van­to y ten­go una me­ta la cual per­se­guir o bus­car. ¿Cuál es tu sue­ño más gran­de? – Lo bo­ni­to de los sue­ños es que son ili­mi­ta­dos y le dan sen­ti­do a la vi­da por­que ca­da vez que lo­gras un sue­ño te lle­ga un ti­po de pre­sión so­bre el que si­gue. Creo que el pró­xi­mo sue­ño que ten­go es más ade­lan­te te­ner una fa­mi­lia, si Dios quie­re y pro­fe­sio­nal­men­te es ha­cer una ca­rre­ra que ha­ga la di­fe­ren­cia y que más ade­lan­te pue­da ins­pi­rar al mun­do en que sí se pue­den ha­cer reali­dad los sue­ños. ¿Có­mo has sen­ti­do la evo­lu­ción del reg­gae­tón? – Lo que sien­to es que el tiem­po ha cam­bia­do bas­tan­te y creo que más que la par­te mu­si­cal que, ob­via­men­te, te­ne­mos una ben­di­ción de po­der vi­vir de la mú­si­ca, es el men­sa­je que que­re­mos lle­var. Pa­ra mí la mú­si­ca no es el fin, es el me­dio por el cual yo pue­do lle­gar­le a la ju­ven­tud y al mun­do y de­cir­les, si­gue tu sue­ño y da­le pa’lan­te que sí se pue­de. ¿Po­dría­mos de­cir que tú prin­ci­pal men­sa­je a tra­vés de la mú­si­ca es ese? – Sí, yo cree­ría que la po­si­bi­li­dad de que­dar vi­vo des­pués de un ac­ci­den­te aé­reo es nu­la y ahí en­ten­dí que Dios tie­ne pa­ra mí una mi­sión y has­ta aho­ra creo que esa mi­sión es lle­var ese men­sa­je de que sí se pue­de, que creas en Dios y el uni­ver­so, que tra­ba­jes con dis­ci­pli­na y lo vas a lo­grar. Es­tás a pun­to de ir­te de gi­ra por Eu­ro­pa, ¿cuál crees que fue el mo­men­to en el que to­do se dis­pa­ró pa­ra ti? – Aún no ha lle­ga­do. No pue­do ser des­agra­de­ci­do ni mu­cho me­nos pe­ro creo que el mun­do es tan gran­de, hay tan­to por ha­cer, tan­to por lu­char, tan­to por so­ñar que es só­lo el co­mien­zo. Pa­ra es­te dis­co tra­ba­jas­te con Pha­rrell Wi­lliams, ¿có­mo sur­gió es­ta co­la­bo­ra­ción y có­mo es tra­ba­jar con él? –Pha­rrell hoy en día es co­mo un pa­drino mío. Ha­blo mu­cho con él y com­par­ti­mos mu­chas experiencias y me en­se­ña mu­cho. Nos co­no­ci­mos de una ma­ne­ra muy or­gá­ni­ca. To­das las co­la­bo­ra­cio­nes que yo he he­cho con es­tas sú­per es­tre­llas de la mú­si­ca han sa­li­do de for­ma muy na­tu­ral. A Pha­rrell Wi­lliams lo co­no­cí en el pro­gra­ma Good Morning Ame­ri­ca que fui a gra­bar a Es­ta­dos Uni­dos. De he­cho era la pri­me­ra vez que un ar­tis­ta de mú­si­ca ur­ba­na es­ta­ba in­vi­ta­do a ese pro­gra­ma. Pha­rrell es­ta­ba ahí pro­mo­cio­nan­do The Voi­ce y es­cu­chó mi mú­si­ca, se que­dó a ver to­do el pro­gra­ma y le gus­tó lo que yo es­ta­ba ha­cien­do. Sur­gió una quí­mi­ca muy bo­ni­ta. Des­pués de eso se­gui­mos en con­tac­to, nos fui­mos al es­tu­dio, es­pe­ré co­mo unos tres me­ses. Com­par­ti­mos unos 10 días des­de la ma­ña­na has­ta la no­che tra­ba­jan­do y es­ta es la pri­me­ra canción de mu­chas con Pha­rrell. Gra­ba­mos seis can­cio­nes y ven­drá una sor­pre­sa con él pró­xi­ma­men­te. ¿Cuál se­ría la ma­yor lec­ción que te de­jó? – Me de­jó una fra­se que aho­ra yo apli­co mu­chí­si­mo, “que uno es y se­rá un es­tu­dian­te siem­pre”. ¿Cuál de to­das las co­la­bo­ra­cio­nes que has he­cho es la que más te ha sor­pren­di­do? –Me­diá­ti­ca­men­te la más gran­de ha si­do Jus­tin Bie­ber por­que es co­mo esa es­tre­lla pop con un gran mer­ca­do. Lo quie­ro y ad­mi­ro mu­cho y fue un ca­so muy bo­ni­to. Pe­ro sin lu­gar a du­das, tra­ba­jar con Pha­rrell ya te ha­bla de un res­pe­to mu­cho más gran­de. Por­que es un mer­ca­do que no se ha­bía to­ca­do y lo que sig­ni­fi­có pa­ra mí in­vi­tar­lo a can­tar en es­pa­ñol. Ade­más del res­pe­to que él ins­pi­ra. El gé­ne­ro de reg­gae­tón ha si­do muy ata­ca­do y creo que pa­só que al ver­nos tra­ba­jar jun­tos, mi­ra­ron con otros ojos lo que yo ha­go. Es­ta co­la­bo­ra­ción creo que me per­mi­tió ga­nar más res­pe­to de otras cul­tu­ras o sub­cul­tu­ras ha­cia el gé­ne­ro y que lo vie­ran de una ma­ne­ra muy di­fe­ren­te. O in­clu­so con ma­yor res­pe­to ha­cia J Bal­vin al es­cu­char su mú­si­ca. ¿Te ha cos­ta­do tra­ba­jar con es­ta par­te del re­co­no­ci­mien­to o el res­pe­to por tu mú­si­ca? – Pues pa­ra em­pe­zar yo no me con­si­de­ro fa­mo­so. Mis ba­ta­llas con el ego son nor­ma­les, no son tan gran­des co­mo de­be­rían.

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