DA­MIÁN AL­CÁ­ZAR RE­GRE­SA CO­MO NAR­CO

Del co­rrup­to y sal­va­je­men­te ren­ta­ble mun­do del Cár­tel de Cali lle­gan a Net­flix los se­ño­res más gran­des de la dro­ga, de los que mu­cha gen­te en el mun­do pro­ba­ble­men­te nun­ca ha oí­do ha­blar

Publimetro Quintana Roo - - PORTADA - JOHAN­NA PRIE­TO Me­tro World News

Es­te vier­nes se es­tra­na­rá la ter­ce­ra tem­po­ra­da de Nar­cos y con­ta­rá con la par­ti­ci­pa­ción de Da­mián Al­cá­zar, quien le da­rá vi­da a uno de los je­fes del Cár­tel de Cali, Gil­ber­to Rodríguez Ore­jue­la.

¿Qué se sien­te ha­ber to­ma­do un pro­yec­to que ya se ha­bía em­pe­za­do y aho­ra ser el pro­ta­go­nis­ta? — Mi­ra, la se­rie es muy bue­na, los mo­dos de pro­duc­ción son ci­ne­ma­to­grá­fi­cos, con es­to quie­ro de­cir que hay ca­li­dad de ac­to­res y fo­tó­gra­fos. Ade­más, el di­rec­tor de ar­te y la di­rec­ción de vestuario es muy bue­na. Es for­mi­da­ble tra­ba­jar así. To­do el elen­co con­tó con li­ber­tad y el tiem­po pa­ra crear a sus per­so­na­jes. El asun­to es que yo no pa­so a ser real­men­te el pro­ta­go­nis­ta: los pro­ta­go­nis­tas son un equi­po com­ple­to que se lla­ma el Cár­tel del Cali. En es­ta tem­po­ra­da no po­de­mos ver mu­cho de lo que hi­cie­ron los ca­pos de Cali, só­lo se pue­de ver que se de­di­ca­ron a co­rrom­per a la so­cie­dad, em­pe­zan­do por el ejér­ci­to y el go­bierno.

¿Cuál es el peor vi­llano: Pa­blo Es­co­bar o Gil­ber­to Rodríguez Ore­jue­la? — Pa­blo es muy ma­lo cuan­do se ve aco­rra­la­do, co­mo una bes­tia a la que quie­ren ma­tar. En­ton­ces él reac­cio­na co­mo una bes­tia, por lo tan­to, si te muer­de te ma­ta. En cam­bio, los Rodríguez sa­ben que el ries­go es ir a pri­sión, no quie­ren ir a la cár­cel pe­ro sa­ben que su vi­da no es­tá en ries­go, ni la po­nen en ries­go. Al con­tra­rio, se cui­dan. Ellos so­bor­nan y no sa­can la pis­to­la co­mo Pa­blo Es­co­bar, eso hace la di­fe­ren­cia. Al fi­nal, yo no los veo no­ci­vos pa­ra la so­cie­dad; las dro­gas de­be­rían le­ga­li­zar­se, por- que no se van a erra­di­car ja­más en la his­to­ria de la hu­ma­ni­dad. Va a ha­ber más y nue­vas, en­ton­ces pa­ra qué es­tar pe­lean­do y de­rra­man­do san­gre, pa­ra qué es­tar per­mi­tien­do que unos cuan­tos se en­ri­quez­can, cuan­do po­dría ser co­mo el al­cohol. Te pue­des to­mar un buen mez­cal o un buen vino. Pe­ro hay mu­chos in­tere­ses eco­nó­mi­cos…

¿Qué tan di­fí­cil es apro­piar­se de una reali­dad his­tó­ri­ca que afec­tó a mu­cha gen­te en Co­lom­bia, pa­ra con­tar una his­to­ria de ac­ción des­de la pers­pec­ti­va de EU? — Cuan­do vi la se­rie y lue­go su­pe que es­ta­ba in­vi­ta­do a és­ta di­je: ok, evi­den­te­men­te es la vi­sión nor­te­ame­ri­ca­na del asun­to. Pe­ro ellos son más au­to­crí­ti­cos que los la­ti­nos, sa­ben que hay mu­cha más gen­te em­ba­rra­da y los me­te en la se­rie. No­so­tros los la­ti­nos de­be­ría­mos ser tan au­to- crí­ti­cos y tam­bién ha­cer nues­tra ver­sión, por­que los hé­roes siem­pre es­tor­ban, son una pie­dra en el za­pa­to. No exis­ten los hé­roes co­mo tam­po­co exis­ten los ma­los, son hom­bres que quie­ren vin­cu­lar­se al ne­go­cio. Sin em­bar­go, cuan­do em­pie­zan a per­der­se los va­lo­res hu­ma­nos, en­ton­ces la gen­te sí se vuel­ve le­tal y per­ver­sa. Creo que pa­ra la au­dien­cia va a ser muy pa­dre es­ta tem­po­ra­da.

¿Có­mo fue la cons­truc­ción del per­so­na­je de Gil­ber­to Rodríguez Ore­jue­la pa­ra Nar­cos? — No ha­bía mu­cho que ha­cer­le al tex­to, ni mo­do, tie­nes el tex­to co­mo ba­se. Por su­pues­to, me leí to­do lo que pu­de so­bre los Rodríguez Ore­jue­la, so­bre El Aje

dre­cis­ta que es mi per­so­na­je, so­bre la his­to­ria re­cien­te de Co­lom­bia, la cual co­noz­co muy bien por­que he tra­ba­ja­do mu­cho tiem­po en ese país.

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