UN MUN­DIAL DIGNO

Record - Todo Sobre Sudafrica - - Portada - ALE­JAN­DRO GÓMEZ

Me gus­tó la de­cla­ra­ción de uno de los ca­pi­ta­nes y lí­de­res del se­lec­cio­na­do me­xi­cano de fut­bol, Gerardo To­rra­do, quien du­ran­te la con­cen­tra­ción pre­via a la gi­ra por Eu­ro­pa, abrió el co­ra­zón y le ase­gu­ró a los afi cio­na­dos que no só­lo pelearán por ofre­cer­les una Co­pa Mun­dial dig­na, sino que pien­san “ mo­rir­se en la ra­ya y po­ner la vi­da” en ca­da ju­ga­da.

Bien, al me­nos a eso de­be ir un re­pre­sen­tan­te del fut­bol az­te­ca a un Mun­dial, pe­ro ( qué se­ría de la vi­da sin pe­ros) ya an­tes los nues­tros se han que­da­do en el ca­mino por po­ner mu­chos hue­vos, bas­tan­te fut­bol y po­ca se­gu­ri­dad en las can­chas.

Me ex­pli­co. To­dos los equi­pos par­ti­ci­pan­tes ( 32 se­lec­cio­nes) en és­te y cual­quier otro Mun­dial sa­len, co­mo de­ci­mos en Mé­xi­co, a “ par­tir­se la ma­dre”, to­dos los equi­pos lle­gan con un ni­vel de jue­go, al me­nos acep­ta­ble y ya es muy ra­ro ver go­lea­das en es­te ti­po de jus­tas; pe­ro a los tri­co­lo­res lo que más les ha fal­ta­do has­ta aho­ra no es ca­rác­ter ( ése les so­bra) sino MEN­TA­LI­DAD.

¿ Por qué no se pu­do ven­cer a Bul­ga­ria en tiem­po re­gu­lar y me­nos aún en pe­na­les, don­de fui­mos am­plia­men­te su­pe­ra­dos en el 94?; ¿ por qué des­pués de do­mi­nar cla­ra­men­te a Ale­ma­nia en la pri­me­ra mi­tad del jue­go de Cuar­tos de Fi­nal en el 98, nos die­ron la vuel­ta en los úl­ti­mos mi­nu­tos de se­gun­do tiem­po?; ¿ por qué Ita­lia nos igua­ló al fi nal del par­ti­do de la pri­me­ra fa­se en el 2002, lue­go de dar­le to­que du­ran­te 70 mi­nu­tos de jue­go?; ¿ qué nos pa­só en el pa­sa­do cam­peo­na­to des­pués de dar­le un bai­le a Ar­gen­ti­na en 35 mi­nu­tos de jue­go?

Cla­ro que nues­tros ju­ga­do­res tie­nen el ni­vel fut­bo­lís­ti­co pa­ra ven­cer ca­si a to­dos los ri­va­les a los que se ten­gan que en­fren­tar ( lo han de­mos­tra­do) y aun­que no to­dos, la ma­yo­ría han ex­hi­bi­do el ca­rác­ter que se re­quie­re pa­ra es­tar en ese se­lec­cio­na­do. El pun­to es la re­gu­la­ri­dad, que sue­le per­der­se cuan­do vie­ne la in­se­gu­ri­dad, cuan­do los ner­vios se apo­de­ran de ellos en mo­men­tos im­por­tan­tes co­mo el co­bro de un pe­nal o la de­fi ni­ción de ese gol que los ha­rá pa­sar a la his­to­ria, in­clu­so al em­pu­jar, co­mo le pa­só a Ja­red ha­ce cua­tro años, un ba­lón en pro­pia puer­ta.

Has­ta hoy la di­fe­ren­cia no ha si­do el ca­rác­ter ni el fut­bol; es la men­ta­li­dad, la se­gu­ri­dad, la con­fi an­za en ellos mis­mos la que les da­rá ese Mun­dial digno, al que no só­lo ellos as­pi­ran. To­dos en Mé­xi­co es­ta­mos con ellos, to­dos que­re­mos que en­fren­ten y su­peren sus mie­dos, an­tes de que­rer­le ga­nar a Su­dá­fri­ca, Fran­cia, Uru­guay o quien sea.

Fe­liz Mun­dial.

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