Car­ta de un hom­bre a su es­po­sa

Era un fe­liz ma­tri­mo­nio de mu­chos años, sin em­bar­go, se en­te­ra­ron de que ella te­nía cán­cer de ma­ma. Una no­che, la se­ño­ra tris­te y de­pri­mi­da se fue a dor­mir, pe­ro su es­po­so la abra­zó y le de­jó una car­ta que de­cía:

TVNotas - - Para Reflexionar -

“El va­lor no es la au­sen­cia del mie­do, sino el mie­do jun­to a la vo­lun­tad de

se­guir”.

amé cuan­do tus

mu­jer en­te­ra, te cuan­do eras una

Te amé en­ten­der, se­qué eran di­fí­ci­les de es­ta­dos de áni­mo

te­nía pro­ble­mas… vez que un hi­jo tus lá­gri­mas ca­da

nun­ca te he to­ma­da de mi mano,

Siem­pre has es­ta­do

de nues­tras vi­das, es­ta­mos en el oca­so sol­ta­do, y hoy que de­ja­do de amar. yo nun­ca te he

por­que da gra­cias a Dios,

por ti no ha un pe­cho, mi amor

Y hoy que só­lo tie­nes

amo que por

va­len­tía, ad­mi­ro tu cam­bia­do, al con­tra­rio,

re­ne­ga­do de Dios. co­sas nun­ca has so­bre to­das las sien­tes ma­les­tar

aquí a mi la­do, aún

Lo asu­mis­te, y es­tás ma­ña­nas

mi­rar­te to­das las es­tás pa­ra po­der vi­va, pe­ro es­tás

Eso nun­ca cam­bia­rá

‘¡qué gua­pa es­tás!’ y de­cir­te: mi amor

y se­rás mi mu­jer, en mí, pues eres

tan hoy que te ha to­ca­do de siem­pre. Aun

pa­ra tie­nes mis bra­zos

pe­sa­da car­ga,

y Dios es­toy a tu la­do, sos­te­ner­te, aquí

y fe. dán­do­nos fuer­za jun­to a no­so­tros

hoy cuan­do eras her­mo­sa,

Te amé

da­do los años te han eres aún más be­lla,

Te ad­mi­ro, sa­bi­du­ría y va­lor… mi que­ri­da es­po­sa.

Fe­li­ciano Fran­co de Ur­di­na­rrain.

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