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In­fa­ti­ga­ble…

Unis y Mas - - Los Expertos -

Co­mo lo men­cio­na­mos en el nú­me­ro an­te­rior, nos he­mos en­fren­ta­do a du­ras ca­tás­tro­fes, no só­lo en Mé­xi­co, tam­bién en el mun­do; y a di­fe­ren­cia de paí­ses co­mo Cu­ba, cu­yo go­bierno rá­pi­da­men­te se mo­vi­li­zó pa­ra sol­ven­tar la si­tua­ción (a pe­sar de sus ma­gros re­cur­sos), y no de­jar en des­am­pa­ro a su gente, aquí, los úni­cos que real­men­te unie­ron sus fuer­zas fue­ron los ca­pi­ta­li­nos y en se­gui­da, el res­to del país, en una so­li­da­ri­dad sin lí­mi­tes… y to­do gra­cias a las re­des so­cia­les, co­mo ya sa­be­mos.

Pe­ro eso no es to­do, la ra­zón es el co­ra­zón y fue al­go digno de ver­se, si no hu­bie­ra una tra­ge­dia de por me­dio, có­mo sa­lían ca­mio­nes de to­das par­tes del país. Eso es or­gu­llo me­xi­cano. El pun­to ne­ga­ti­vo es in­ne­ga­ble… el go­bierno. No creas to­do lo que di­cen los no­ti­cia­rios ven­di­dos que co­no­ce­mos, por­que son los úni­cos in­can­sa­bles, pe­ro en men­tir y en ro­bar. Su omi­sión en es­te desas­tre, su ha­cer­le al pa­ya­so, y su ma­gia pa­ra des­apa­re­cer fon­dos, son im­per­do­na­bles. Co­rre la voz con quie­nes no tie­nen ac­ce­so a las re­des e in­fór­ma­les de la gran men­ti­ra de nues­tro go­bierno pa­ra que lo re­cuer­den en es­te tiem­po pre­vio al cir­co de las vo­ta­cio­nes pre­si­den­cia­les.

¿A qué le te­me el go­bierno y por qué esa obs­ti­na­ción en de­jar ba­rri­do y tra­pea­do lo más rá­pi­do po­si­ble, a pe­sar del ma­ca­bro y do­lo­ro­so con­te­ni­do de los es­com­bros? A la unión. Mé­xi­co de­mos­tró ser un país va­lien­te y uni­do que, en me­nos de una ho­ra ya se es­ta­ba or­ga­ni­zan­do… y eso les da al­go de mie­do, por­que de cual­quier for­ma, si­guen abu­san­do de su po­der e im­pu­ni­dad.

En re­des se ob­ser­vó: El apo­yo a Fo­ba­proa, la pre­sen­cia de gra­na­de­ros en­fren­tán­do­se con los ciu­da­da­nos que pe­dían la re­cu­pe­ra­ción de los su­yos o si­quie­ra sus cuer­pos; la po­se de la pri­me­ra da­ma y su cor­te; el cir­co me­diá­ti­co de Frida So­fía; Gra­co y su vie­ja; la ma­gia del go­bierno pa­ra es­fu­mar cual­quier apo­yo eco­nó­mi­co… pe­ro prin­ci­pal­men­te la evi­den­cia de lo que ya no se pue­de ne­gar: es­ta­mos ba­jo una dic­ta­du­ra. No­so­tros lo sa­be­mos, ellos lo sa­ben, ¿qué ha­re­mos al res­pec­to? Es­crí­be­me, tú eres la es­pe­ran­za de Mé­xi­co y yo con­fío en ti.

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