En corto

La se­gun­da tem­po­ra­da de Top Chef en­cien­de el fue­go in­terno. El chef de Bi­ko, Mikel Alon­so, se une al ju­ra­do para de­fi­nir al pró­xi­mo ga­na­dor

Viajero - - CONTENIDO - TEX­TO: ELSITA RO­MO / FO­TO:CHARLY RA­MOS

Mikel alon­so nos ha­bla de las cualidades que ne­ce­si­ta un co­ci­ne­ro para as­pi­rar al éxi­to

A pe­sar de su ori­gen vas­co, Mikel Alon­so se ha po­si­cio­na­do co­mo uno de los chefs que más im­pul­san la gas­tro­no­mía me­xi­ca­na uti­li­zan­do productos oriun­dos del país en su co­ci­na mo­le­cu­lar. Ac­tual­men­te, Bi­ko ocu­pa el lugar número 10 en la lis­ta de los 50 Best Res­tau­rants 2016, ubi­cán­do­se co­mo uno de los me­jo­res des­ti­nos gas­tro­nó­mi­cos de Amé­ri­ca Latina.

El chef Mikel Alon­so se in­te­gra co­mo juez fi­jo a la se­gun­da tem­po­ra­da de Top Chef

Mé­xi­co y nos pla­ti­ca to­dos los detalles de esta nueva tem­po­ra­da.

¿Qué ca­rac­te­rís­ti­cas de­be po­seer un Top Chef?

Ser un co­ci­ne­ro ex­tre­ma­da­men­te experimentado, que ha tenido opor­tu­ni­dad de desa­rro­llar­se en la co­ci­na co­mo un chef

de par­tie acos­tum­bra­do a un ritmo con alto gra­do de pro­fe­sio­na­lis­mo. Un Top Chef ha­ce el me­jor pla­to en con­di­cio­nes ad­ver­sas y en­fren­ta sus pro­pios mie­dos.

¿Qué se es­pe­ra de la nueva tem­po­ra­da?

Es­ta­rá lle­na de fue­go y re­tos con­tra­rre­loj, hay mu­cho rush y viajes; las prue­bas son bru­ta­les en tiem­po, exi­gen­cia y téc­ni­ca. Se ob­ser­va­rá más de cer­ca el com­por­ta­mien­to de ca­da par­ti­ci­pan­te, ya que uno de los jue­ces es­ta­rá in­mer­so en la co­ci­na para ob­ser­var to­dos los movimientos y juz­gar­los me­jor. Los jue­ces de­be­mos te­ner un dic­ta­men más ri­gu­ro­so y ca­da uno tie­ne un pun­to an­gu­lar es­pe­cí­fi­co ba­sa­do en re­so­lu­cio­nes profesionales que arro­jan la fór­mu­la perfecta para de­ter­mi­nar al ga­na­dor.

¿Con qué cri­te­rios juz­gas a otro chef y có­mo lo ma­ne­jas?

Cri­ti­co en pro de la en­se­ñan­za; si no es­ta­mos dis­pues­tos a re­ci­bir ob­ser­va­cio­nes, es­ta­mos en el ho­yo. Cuan­do ana­li­zo el desem­pe­ño de los con­cur­san­tes en ca­da re­to, pue­do me­dir su desa­rro­llo y sé que pue­do exi­gir­les más o me­nos. Ha­cer­les co­men­ta­rios cons­truc­ti­vos es fun­da­men­tal, y si el chef par­ti­ci­pan­te los usa a su fa­vor, pue­de lle­gar a ser finalista.

¿Cuál es el se­cre­to para as­pi­rar a ser un Top Chef en Mé­xi­co?

Ser apa­sio­na­do con el ofi­cio y es­tar abier­to a la cul­tu­ra, leer mu­cho y en­ten­der; sal­va­guar­dar la gas­tro­no­mía, ya que lo más im­por­tan­te es el le­ga­do que de­jes. Además, en­ten­der los productos de tem­po­ra­da, la apli­ca­ción de la téc­ni­ca y la tec­no­lo­gía. De­bes te­ner un ar­tis­ta den­tro: un gran chef tie­ne alma de so­ña­dor bohe­mio co­mo en el ca­so de un gran di­bu­jan­te, eba­nis­ta, he­rre­ro o has­ta un ex­ce­len­te ac­tor.

¿Crees que es­te pro­yec­to for­ta­lez­ca el mo­vi­mien­to cu­li­na­rio de Mé­xi­co?

To­tal­men­te, ya que en Top Chef se es­tá exi­gien­do y mos­tran­do un nivel profesional al­tí­si­mo para interpretar la gas­tro­no­mía me­xi­ca­na, que fun­ge co­mo co­ci­na no­dri­za que ha ali­men­ta­do a otras, co­mo a la eu­ro­pea, sin men­cio­nar que es una de las más im­por­tan­tes de la his­to­ria. Cuan­do se ha­bla de gas­tro­no­mía me­xi­ca­na, exis­te el cli­ché de ver­la co­mo ex­tre­ma­da­men­te tra­di­cio­nal. Top Chef va más allá de eso.

¿Ca­li­fi­cas y desafías a los con­cur­san­tes con el mis­mo ri­gor que apli­cas en Bi­ko?

Sí, no ten­go muchos dis­fra­ces. Es una for­ma de ser. Ob­ser­vo ca­da án­gu­lo bajo una crítica profesional.

¿Qué detalles van a va­lo­rar?

Ca­li­fi­co des­de dos pers­pec­ti­vas: Co­mo chef ana­li­zo iden­ti­dad, pro­duc­to y téc­ni­ca, ele­men­tos que hay que cui­dar siem­pre en la co­ci­na. y co­mo clien­te me fi­jo en el sabor, gus­to, re­tro­gus­to y ol­fa­to, los cua­les de­ter­mi­na­rán el sabor fi­nal, color y tex­tu­ra del pla­ti­llo por ca­li­fi­car, que en con­jun­to apor­tan la emoción que transmite el pla­ti­llo, la cual es un te­ma de com­bi­na­ción de ener­gía con el momento del mon­ta­je; cuan­do no hay esa mez­cla, el con­cur­san­te no ga­na. No ca­li­fi­co el desem­pe­ño de los chefs a lo lar­go del re­to; ca­li­fi­co el pla­ti­llo fi­nal por­que su­pe­rar el re­to con un buen pla­ti­llo es igual a ser un Top Chef.

¿Qué es lo que más te gus­ta de par­ti­ci­par en Top Chef?

Dis­fru­to mu­cho des­de que me cuen­tan el re­to; la adre­na­li­na co­rre des­de que em­pie­za has­ta que se ter­mi­na. De­bo te­ner bien abier­tos to­dos los sen­ti­dos para es­tar sú­per aler­ta del desem­pe­ño de ca­da chef y así en­ten­der las ac­cio­nes y de­ci­sio­nes que toma ca­da con­cur­san­te. Para mí, la ana­lí­ti­ca es igual a emoción. Vi­vir Top Chef es una ex­ten­sión de lo que ejer­zo día a día en el restaurante, y al­go que me gus­ta mu­cho es que se cui­dan detalles de fo­to­gra­fía y di­rec­ción co­mo el mis­mo pla­ti­llo lo de­man­da.

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