30 MIN CON ANA SAL­ME­RÓN

Una es­tre­lla en as­cen­so en el mun­do de la pla­ni­fi­ca­ción

Hola Nicaragua - - Contenido - Tex­to: BYAN­KA NARVÁEZ Fo­to­gra­fía: ALI RO­CHA ESLAQUIT Pro­duc­ción: ALE­XAN­DER GAR­CÍA Ma­qui­lla­je: IVA’S MA­KE UP Ac­ce­so­rios: KARLA CAS­TI­LLO Ves­tua­rio: AKC Lo­ca­ción: FULL HO­ME

TRAS OCHO años an­te las cá­ma­ras de televisión, Ana Sal­me­rón de­ci­dió se­guir su pa­sión. Pa­ra ella, el cui­dar ca­da de­ta­lle de una bo­da va más allá de ser su tra­ba­jo, ya que los clien­tes se con­vier­ten en sus ami­gos y ca­da pa­so de­be ser una ex­pe­rien­cia pa­ra re­cor­dar co­mo uno de los mo­men­tos más fe­li­ces de la vi­da. Ha­ce dos años creó De­co­fest by Ana Sal­me­rón y, tras cer­ti­fi­car­se co­mo wed­ding and cor­po­ra­te event planner, es­tá de­di­ca­da to­tal­men­te a los even­tos del “Sí, acep­to”.

Ma­dre, es­po­sa y exi­to­sa em­pre­sa­ria, nos di­mos a la ta­rea de co­no­cer al­go más de esta pre­cio­sa Wed­ding Planner:

—¿Des­de pe­que­ña has es­ta­do re­la­cio­na­da al mun­do de la planeación?

—Sí, gra­cias a la in­fluen­cia de mi ma­má, a la que le en­can­ta or­ga­ni­zar las co­sas de la fa­mi­lia y sus amis­ta­des, pe­ro nun­ca se de­di­có de lleno. Re­cuer­do que lo pri­me­ro que vi de de­co­ra­ción fue pa­ra mis quince años, ella lo or­ga­ni­zó to­do y mi bo­da la hi­zo en dos se­ma­nas.

—An­tes de De­co­fest tra­ba­ja­bas en el área de mer­ca­deo, pu­bli­ci­dad e in­clu­so fuis­te pre­sen­ta­do­ra de televisión, ¿qué tal la ex­pe­rien­cia?

—En­tré a Ca­nal Diez al área de mer­ca­deo, con­fia­ron en mí, em­pe­cé co­mo eje­cu­ti­va y me gus­ta­ba. Siem­pre es­tu­ve pre­sen­tan­do, no tie­nes idea, me des­ve­la­ba ho­rri­ble por­que es­ta­ba des­de tem­prano, me iba a mer­ca­deo a vi­si­tar a mis clien­tes y así fui abrien­do puer­tas. Yo soy del le­ma, el cual quie­ro en­se­ñar a mis hi­jos: “es me­jor te­ner ami­gos, que di­ne­ro”. Aun­que lo que que­ría ha­cer era di­ne­ro, la ver­dad es que sin los ami­gos no pue­des lle­gar le­jos.

—¿Có­mo em­pe­zó la idea de tra­ba­jar en even­tos?

—Ha­ce dos años, mi hi­ja cum­plió años y mi es­po­so me di­jo: “te gus­ta or­ga­ni­zar”. Yo vi que, más allá de la pi­ña­ta, hay mu­chos de­ta­lles. Es­tán la ma­má, la abue­li­ta y to­da la fa­mi­lia en­ci­ma de lo que ha­ces. Así fue que em­pe­cé con la fies­ta de una ami­ga y lue­go la de otra … has­ta que me in­vo­lu­cré de lleno en es­te mun­do. Des­pués me qui­se pre­pa­rar por­que ha­ce que pier­das el miedo; vas y te lan­zas, es­tás en el ro­deo, pe­ro pre­pa­ra­da.

—¿Cuán­do de­ci­dis­te de­di­car­te de lleno?

—Se­guía en el ca­nal y los clien­tes de­man­da­ban mi tiem­po. Cuan­do te­nía un even­to en la ma­ña­na, iba mi equi­po, pe­ro me sen­tía ner­vio­sa por­que al­go po­día fa­llar y yo que­ría es­tar ahí, pe­ro no po­día. Tres me­ses lo pen­sé an­tes de re­nun­ciar. Me preo­cu­pa­ban co­sas co­mo la quin­ce­na si es­to no re­sul­ta­ba, siem­pre te da miedo, pe­ro si no ven­ces ese te­mor, vas a se­guir de em­plea­do to­da tu vi­da; en­ton­ces lo con­sul­té con mi ma­má y con el me­jor de to­dos, que es Dios y Él me di­jo: “da­le, lán­za­te”, y lo hi­ce.

—Te fuis­te a es­pe­cia­li­zar con la de­co­ra­do­ra de las es­tre­llas Luz Paz, ¿qué pa­só en ese mo­men­to?

—Me pu­se a in­ves­ti­gar y en­con­tré un cur­so de la de­co­ra­do­ra de las es­tre­llas en Es­ta­dos Uni­dos, Do­ña Luz Paz, que es la que le de­co­ra al Gor­do y la Fla­ca, a Univisión y a Te­le­mun­do. Les es­cri­bí, por­que son una em­pre­sa gran­de; y con­tes­ta­ron que me po­dían dar un cur­so pri­va­do. Le de­co­ra­mos el Baby Sho­wer a una pre­sen­ta­do­ra de Te­le­mun­do en los sets del ca­nal. Me cer­ti­fi­qué y co­men­cé a ha­cer fies­tas in­fan­ti­les, des­pués otra ami­ga que se iba a ca­sar me pro­pu­so que le or­ga­ni­za­ra la bo­da.

—¿Qué es lo más di­ver­ti­do en el pro­ce­so de las bo­das?

—Cuan­do se te ol­vi­da al­go. Has­ta con agu­ja e hi­lo me ha to­ca­do an­dar pa­ra co­ser­les los ves­ti­dos cuan­do se les rom­pen, pe­ro lo más di­ver­ti­do es ver el es­trés en el mo­men­to de que ya vie­ne la no­via o no vie­ne, de que se cae es­to o no se cae. El día de la bo­da es lo más di­ver­ti­do, aun­que no me ha to­ca­do al­go full di­ver­sión por­que mis clien­tes son bien por­ta­dos y el equi­po es sú­per ní­ti­do.

—¿Cuál es el men­sa­je que le das a las lec­to­ras de ¡HO­LA! Ni­ca­ra­gua?

—Que de­jen el miedo, por­que se pue­de, si quie­res ha­cer­lo pue­des, con­fía en Dios, en tu fa­mi­lia y de­ja de po­ner pe­ros, el no, no exis­te; si no te lan­zas, no vas a sa­ber nun­ca si pue­des o no. Yo soy fe­liz, mi em­pre­sa, gra­cias a Dios, es sos­te­ni­ble y ge­ne­ra em­pleo pa­ra otros cha­va­los y cha­va­las. Mi equi­po son 8 de fi­jos y no tie­nes idea de lo que se sub­con­tra­ta; y eso es bo­ni­to.

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