GRANT GUS­TIN NOS CUEN­TA SO­BRE EL LA­DO MÁS DI­VER­TI­DO DE “FLASH”

EL AC­TOR CON­VER­SÓ SO­BRE LA NUE­VA TEM­PO­RA­DA DE LA SE­RIE.

Metro (Nicaragua) - - PORTADA - LU­CÍA HER­NÁN­DEZ/ MWN

La tem­po­ra­da pa­sa­da fue más os­cu­ra, ¿se sin­tió así tam­bién en el set?

— Cla­ro, es di­fí­cil to­dos los días por nue­ve me­ses y sea lo que sea que ha­gas tien­des a lle­vár­te­la a ca­sa de al­gún mo­do, y seis me­ses des­pués sien­tes la car­ga de la tem­po­ra­da por­que el con­te­ni­do es tan os­cu­ro y co­mo ac­tor uno vi­ve con su tra­ba­jo y a ca­sa te lle­vas al­go de eso y eso me hi­zo va­rias ve­ces dor­mir de ma­las al­gu­nos días del año pa­sa­do.

Sa­be­mos que la “speed for­ce” es la fuen­te de nue­vas ha­bi­li­da­des pa­ra Flash, ¿ha­brá nue­vas ha­bi­li­da­des pa­ra es­ta tem­po­ra­da?

— No he­mos des­cu­bier­to ne­ce­sa­ria­men­te al­go nue­vo to­da­vía es­ta tem­po­ra­da, es­toy se­gu­ro que lo ha­re­mos, pe­ro Barry es­tá con­tro­lán­do­lo to­do me­jor y men­tal­men­te es más fuerte.

¿Qué pue­des con­tar­nos del nue­vo tra­je?

— Es más cer­cano a los có­mics lo que tie­ne que ver tam­bién con la si­tua­ción men­tal de Barry en este pun­to. Bá­si­ca­men­te se es­tá con­vir­tien­do en ese per­so­na­je que ves en los có­mics. To­da­vía no tie­ne las bo­tas ama­ri­llas, pe­ro tie­ne un acen­to al­re­de­dor de la bo­ta que es ama­ri­llo o do­ra­do, co­mo le quie­ras de­cir, pe­ro tie­nen la mis­ma for­ma. Es­tá cool, he que­ri­do to­do es­to do­ra­do du­ran­te un tiem­po y tam­bién el ro­jo lo hi­cie­ron más bri­llan­te.

Te gus­ta este cam­bio de ser Flash, ¿es di­fí­cil ser un su­per­hé­roe?

— Siem­pre he di­cho que lo que im­por­ta es el tra­ba­jo y es lin­do es­tar acá, no so­lo por­que Van­cou­ver es her­mo­so, sino por­que nos se­pa­ra de

Los Án­ge­les y su lo­cu­ra en la que pue­des caer fá­cil­men­te. Pa­ra mí des­de el ini­cio de Flash has­ta aho­ra siem­pre ha si­do el tra­ba­jo, pre­pa­rar­me pa­ra ha­cer­lo lo me­jor que pue­da y di­ver­tir­me. Mi vi­da ha cam­bia­do de­fi­ni­ti­va­men­te por­que ser Flash du­ran­te los úl­ti­mos tres años me ha man­te­ni­do muy ocu­pa­do. Aho­ra vi­vo en Ca­na­dá y ha­blo con gen­te lin­da la ma­yor par­te del tiem­po, y es par­te del tra­ba­jo y así con­ti­nua­rá.

¿Có­mo se acer­can los fans con­ti­go? ¿Qué tal los chis­tes que ha­cen o las co­sas que te pi­den ha­cer por­que creen que eres Flash?

— Sí, he es­cu­cha­do los mis­mos chis­tes mu­chas ve­ces. Son chis­tes de ve­lo­ci­dad (ri­sas). La gen­te me pi­de ca­rre­ri­tas con ellos y la ver­dad es que, des­de que em­pe­zó la se­rie, so­lo he co­rri­do una com­pe­ten­cia con tres per­so­nas, dos per­so­nas del staff y con un ami­go, y co­rrí con ellos por­que es­ta­ba se­gu­ro que les iba a ganar.

¿Te de­ja­ron ganar so­lo por­que eres Flash?

— Pue­de ser, pe­ro creo que de to­dos mo­dos les po­dría ganar (ri­sas).

Ha­bla­mos con uno de los pro­duc­to­res y nos con­tó que tra­ba­jas to­do el año, ¿tie­nes tiem­po de ha­cer al­gu­na co­sa más?

— Pa­ra ser ho­nes­to son más o me­nos nue­ve me­ses y me­dio al año y a ve­ces to­ca un fin de se­ma­na lar­go de des­can­so pa­ra co­sas per­so­na­les, pe­ro en cuan­to a otros pro­yec­tos es di­fí­cil por­que tie­nes que em­pe­zar a tra­ba­jar al­gu­nos me­ses en los me­ses fi­na­les de la tem­po­ra­da pa­ra que sal­ga. He te­ni­do suer­te de po­der tra­ba­jar un po­co en otras co­sas, pe­ro es di­fí­cil lo­grar­lo. Ayer nos ex­pli­ca­ron có­mo fun­cio­na el ves­tua­rio y de­cían que por­que eres Flash le po­nen múscu­los ex­tras

de­ba­jo del tra­je, ¿hay otros da­tos di­ver­ti­dos de­trás de cá­ma­ra?

— Una co­sa que es chis­to­sa es que, se­gu­ro mu­chos fans lo no­ta­rán si vie­nen al set de vi­si­ta, el em­ble­ma so­lo es­tá pe­ga­do con vel­cro, al me­nos en es­ta tem­po­ra­da se mue­ve to­do el tiem­po y se cae en­ton­ces a ve­ces te­ne­mos que pa­rar o re­pe­tir la to­ma por­que se ve el vel­cro.

Vi­mos unos de tus tra­jes y es­ta­ba zur­ci­do de la par­te del bra­zo, ¿qué pa­só?

— Ah, se­gu­ra­men­te era el tra­je de mi do­ble de ac­ción, Cody. Su­ce­de que su tra­je lle­va unos gan­chos pa­ra ato­rar los ar­ne­ses que usa du­ran­te las es­ce­nas.

¿Qué tan­to ha­ces tus pro­pias es­ce­nas de ac­ción?

— Bueno, tra­to, ya sa­bes, hay co­sas que no me de­jan. El otro día Cody sa­lió vo­lan­do y atra­ve­só un vi­drio, era un vi­drio de azú­car, pe­ro aun así, no me de­ja­rían ha­cer­lo por­que es­tos chi­cos ca­da vez que ha­cen eso sa­len con cor­ta­das o con pun­tos de su­tu­ra. Me de­jan ha­cer al­gu­nas co­sas, pe­ro es Cody el que hace la ma­yo­ría.

¿Cuál es la es­ce­na más pe­li­gro­sa que has he­cho?

— No me de­jan ha­cer na­da pe­li­gro­so. He he­cho al­gu­nas co­sas se­mi­di­ver­ti­das. Du­ran­te las dos pri­me­ras, que han si­do las más di­ver­ti­das, me de­ja­ron usar el ar­nés y creo que fue cuan­do Rob­bie Amell sa­lió co­mo Fi­res­torm, por­que me dis­pa­ra­ron una bo­la de lla­mas que me pe­ga­ba jus­to en la es­pal­da y lue­go ha­bía un ja­lón muy cool que me arro­ja­ba al pi­so don­de caía pa­ra­do. Fue al­go muy di­ver­ti­do pa­ra ha­cer, que me le­van­ta­ran co­mo a seis me­tros del pi­so, fue di­ver­ti­do.

De to­dos los su­per­hé­roes tú eres el que hace más cros­so­vers, ¿es­tás es­pe­ran­do el mo­men­to pa­ra ha­cer más?

— Sí, va­mos a te­ner un cros­so­ver de cua­tro shows este año y lo va­mos a es­truc­tu­rar de ma­ne­ra dis­tin­ta y se sen­ti­rá co­mo los cua­tro shows se in­te­gran.

La re­vis­ta En­ter­tain­ment Weekly di­jo que tu per­so­na­je va a es­tar per­di­do por seis me­ses y re­gre­sa­rá trans­for­ma­do, por­que va a es­tar en al­go co­mo la eter­ni­dad, ¿có­mo va a cam­biar tu per­cep­ción so­bre el tiem­po?

— In­tere­san­te, creo que se re­fie­re a los via­jes en el tiem­po, es­pe­cial­men­te el año pa­sa­do, ju­ga­mos mu­cho con los via­jes en el tiem­po, de­fi­ni­ti­va­men­te me hi­zo dar­me cuen­ta que si era po­si­ble que los via­jes en el tiem­po exis­tie­sen en es­tos días, si tu­vie­ra la ha­bi­li­dad de via­jar en el tiem­po no sé si lo ha­ría, por­que cuan­do ves los efec­tos de afec­tar el tiem­po…

Mu­chos shows de te­le tie­nen mu­chos se­cre­tos y sor­pre­sas pa­ra los fans, ¿crees que es im­por­tan­te man­te­ner el se­cre­to pa­ra el pú­bli­co

— Cla­ro, ca­da vez es más di­fí­cil. Tra­to de no preo­cu­par­me mu­cho por eso. Ob­via­men­te no voy a Ins­ta­gram a de­cir un spoi­ler, pe­ro fil­ma­mos en una lo­ca­ción abier­ta y to­do mun­do trae una cá­ma­ra y hay co­sas que se es­ca­pan. Tra­to de no preo­cu­par­me de­ma­sia­do por­que así es el mun­do, creo que si eres un fan al que real­men­te le in­tere­se no ver spoi­lers es muy fá­cil elu­dir­los, creo que si los bus­cas los vas a en­con­trar así es que no los bus­quen.

¿Cuán­do eras ni­ño, Flash era tu su­per­hé­roe?

— Era Su­per­man. Ama­ba a Ch­ris­top­her Ree­ve. Cuan­do te­nía tres o cua­tro años es­ta­ba fas­ci­na­do con esa pe­lí­cu­la, la vi mi­les de ve­ces al cre­cer. Aún en la se­cun­da­ria ama­ba a Su­per­man y te­nía un gru­po de ami­gos que les gus­ta­ba el gé­ne­ro y uno de ellos leía mu­chos có­mics, yo no leía mu­chos có­mics pe­ro él es­ta­ba ob­se­sio­na­do por Flash y to­do el tiem­po dis­cu­tía­mos quién era el más rá­pi­do, si Su­per­man o Flash y yo de­cía, ¡Su­per­man! Y aho­ra di­go que Flash le ga­na­ría a Su­per­man.

Si pu­die­ras en­con­trar­te con la ha­bi­li­dad de via­jar en el tiem­po, ¿qué ha­rías?

— No lo sé, creo que no qui­sie­ra te­ner esa ha­bi­li­dad. Si aca­so, qui­sie­ra so­la­men­te te­ner mu­cha ve­lo­ci­dad y pue­de ser una res­pues­ta abu­rri­da, pe­ro ten­dría ca­si la mis­ma vi­da que ten­go aho­ra, vi­si­ta­ría a mi fa­mi­lia en Vir­gi­nia, a mi her­mano en Nue­va York, ir a Ita­lia por el lunch, ya sa­bes, co­sas abu­rri­das, so­lo vi­vir mi vi­da y ya.

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