BO­DA VILLANUEVA

To­dos los de­ta­lles del romántico en­la­ce

Hola Panama - - News - Tex­to: ELI­ZA­BETH CAN­TÚ Fo­to­gra­fías: RU­BÉN PARRA

«El pri­mer bai­le co­mo es­po­sos fue el más emo­cio­nan­te. Al prin­ci­pio nos cos­tó to­mar el rit­mo por­que no em­pe­za­mos con el mis­mo pie, pe­ro des­pués to­do flu­yó»

EN MAR­ZO del año 2015 sus ojos bri­lla­ron y sus ma­nos se en­tre­la­za­ron cuan­do de­ci­die­ron ini­ciar el no­viaz­go. Dos años des­pués Cris­ti­na, a quien con ca­ri­ño le lla­man Ti­ti; y Die­go die­ron un pa­so más y con­tra­je­ron nup­cias el pa­sa­do vier­nes 31 de mar­zo de 2017. Fue la fe­cha ele­gi­da pa­ra pro­me­ter­se su amor eterno. Con mu­cha ilu­sión, los no­vios se unie­ron en ma­tri­mo­nio ci­vil el 22 de di­ciem­bre de 2016 en el sa­lón pre­si­den­cial del Club Unión y la bo­da ecle­siás­ti­ca fue rea­li­za­da en la Pa­rro­quia San Fran­cis­co de la Caleta, a la cual Cris­ti­na acu­de con su fa­mi­lia, por lo cual for­jó una bo­ni­ta amis­tad y con­se­je­ría con el Pa­dre Ma­nuel Vi­lla­real.

Cris­ti­na se hi­zo car­go de los pre­pa­ra­ti­vos de la bo­da apo­ya­da por una ex­per­ta. La igle­sia lu­ció mo­der­na, ele­gan­te y con un cá­li­do am­bien­te, im­preg­na­do por la per­so­na­li­dad de la aho­ra se­ño­ra de Villanueva. Fue­ron días de mu­cho tra­jín, pe­ro lo me­jor fue que cul­mi­nó con el tan es­pe­ra­do mo­men­to de en­trar a la igle­sia de la mano de su pa­dre y re­co­no­cer a Die­go es­pe­rán­do­la en el al­tar con el co­ra­zón agi­ta­do. Al ser una pa­re­ja con es­ti­lo pro­pio, car­ga­da de anéc­do­tas vi­vi­das y com­par­ti­das, era de es­pe­rar que es­te par de ciu­da­da­nos del mun­do se en­con­tra­ran pa­ra se­guir dis­fru­tan­do la vi­da y co­men­zar a for­mar una fa­mi­lia. —¿Có­mo se co­no­cie­ron? ¿Cuán­do ini­cia­ron su no­viaz­go? —Nos co­no­ci­mos en el mes de fe­bre­ro del año 2015, en la fies­ta de cum­plea­ños de un ami­go en co­mún y ya pa­ra mar­zo éra­mos no­vios. Lle­va­mos dos años con mu­chas aven­tu­ras, amor y fe­li­ci­dad. —Vi­vien­do en Es­pa­ña de­ben te­ner mil anéc­do­tas en co­mún. —Así es. Cuan­do es­tá­ba­mos en Es­pa­ña tra­ta­mos de via­jar lo más que po­día­mos, pe­ro…. ca­si siem­pre per­día­mos el vue­lo o el tren. Un buen día íba­mos a Se­vi­lla en AVE y sa­li­mos a tiem­po pa­ra que no nos pa­sa­ra lo mis­mo de siem­pre. Lle­ga­mos a la es­ta­ción de Ato­cha y es­tá­ba­mos tran­qui­li­tos, desa­yu­nan­do y es­pe­ran­do el tren. Cuan­do lle­gó la ho­ra nos di­mos cuen­ta de que es­tá­ba­mos en la es­ta­ción equi­vo­ca­da. No era la de Ato­cha sino la de Cham­be­ri. To­ma­mos un ta­xi lo

más rá­pi­do po­si­ble pa­ra ir a la otra es­ta­ción, pe­ro no lle­ga­mos a tiem­po. One mo­re for the book. No ha­cía­mos más que reír­nos. —¿Có­mo fue la pro­pues­ta de ma­tri­mo­nio? ¿La es­pe­ra­bas?

—Cris­ti­na: Fue en la pla­ya. El me lla­mó al bal­cón y cuan­do me aso­mé vi que en el área so­cial ha­bía un le­tre­ro que de­cía “Ti­ti, ¿will you marry me?”. Cuan­do me vol­teé él es­ta­ba arro­di­lla­do. Lo có­mi­co fue que no es­ta­ba el ani­llo en la ca­ji­ta, con tan­to ner­vio que te­nía se le ol­vi­dó co­lo­car­lo. Lue­go ba­ja­mos y ha­bía mú­si­ca, una foto de no­so­tros, pé­ta­los de ro­sas y ve­las por to­dos la­dos. —¿Có­mo ideas­te la pe­di­da de mano? ¿Quié­nes te ayu­da­ron?

Die­go: La idea fue mía y me ayu­da­ron a pla­near­la mis her­ma­nas. —¿Cuá­les fue­ron los de­ta­lles de la de­co­ra­ción en la igle­sia San Fran­cis­co? —Es­tá­ba­mos en las ce­le­bra­cio­nes li­túr­gi­cas de la cua­res­ma, lo que nos li­mi­tó un po­co la de­co­ra­ción, sin em­bar­go, uti­li­za­mos fo­lla­jes ver­des y flo­res blan­cas. Un am­bien­te cá­li­do con to­ques sim­ples y ele­gan­tes. —¿Có­mo fue la de­co­ra­ción de la re­cep­ción? ¿En qué fue ins­pi­ra­da? —Me in­cli­né más por los co­lo­res fríos, con un pre­do­mi­nio del blan­co y el fo­lla­je ver­de. Uti­li­za­mos es­pe­jos pa­ra crear am­pli­tud, con to­ques de cris­ta­les y así re­sal­tar con bri­llo los pun­tos fo­ca­les de la bo­da. —¿Cuál fue el mo­men­to más emo­cio­nan­te du­ran­te la re­cep­ción? —El pri­mer bai­le co­mo es­po­sos fue el más emo­cio­nan­te. Al prin­ci­pio nos cos­tó to­mar el rit­mo por­que no em­pe­za­mos con el mis­mo pie, pe­ro des­pués to­do flu­yó. —¿Quié­nes fue­ron in­vi­ta­dos? —Nues­tros fa­mi­lia­res más cer­ca­nos y los ami­gos. —¿Qué can­ción es­co­gie­ron pa­ra el pri­mer bai­le co­mo es­po­sos? —Truly Madly Deeply, de Sa­va­ge Gar­den —¿Có­mo des­cri­ben el gran día? —Su­peró en un 100% las ex­pec­ta­ti­vas, fue me­jor que lo que so­ña­mos. Un día con mu­chas emo­cio­nes que com­par­ti­mos con las per­so­nas más im­por­tan­tes de nues­tras vi­das y que nun­ca ol­vi­da­re­mos. —So­bre tu ves­ti­do de no­via, ¿có­mo fue su es­co­gen­cia? —Siem­pre su­pe que que­ría mi ves­ti­do con la es­pal­da ba­ja y que no que­ría un ves­ti­do puff. Ele­gí uno de Gau­di No­vias y fue bas­tan­te fá­cil. Yo les di­je có­mo lo que­ría, ellos me en­se­ña­ron unas fo­tos, es­co­gí va­rias op­cio­nes pa­ra me­dir­me y el pri­me­ro, que fue el que más me gus­tó, fue el que me lle­vé a ca­sa. En to­do es­te pro­ce­so me acom­pa­ña­ron las dos mu­je­res más im­por­tan­tes de mi vi­da: mi ma­má y mi her­ma­na. —¿Có­mo fue la es­co­gen­cia de la ves­ti­men­ta del no­vio?

«Ele­gí un ves­ti­do de Gau­di No­vias y fue bas­tan­te fá­cil. Yo les di­je co­mo lo que­ría, ellos me en­se­ña­ron unas fo­tos, es­co­gí va­rias op­cio­nes pa­ra me­dir­me y el pri­me­ro, que fue el que más me gus­tó»

—Él que­ría fue usar bas­tan­te tu­xe­do, prác­ti­co,por lo queno se vis­tió con sa­co y pan­ta­lón ne­gro y cor­ba­ta pla­tea­da. —¿Qué pla­nea­ron pa­ra la ho­ra lo­ca? —Fue uno de los mo­men­tos más di­ver­ti­dos de la bo­da. Pre­pa­ra­mos un car­na­val de Ba­rran­qui­lla que fue in­creí­ble. —¿Qué sig­ni­fi­ca pa­ra us­te­des unir­se en ma­tri­mo­nio? —El pa­so más im­por­tan­te de nues­tras vi­das. Sig­ni­fi­ca el ini­cio de una fa­mi­lia y de una nue­va eta­pa lle­na de pla­nes e ilu­sio­nes pa­ra to­da la vi­da. —¿Qué de­ta­lles te enamo­ra­ron? —Son mu­chas co­sas. Que me ha­ce reír, me en­tien­de, me com­ple­men­ta, me ha­ce sen­tir es­pe­cial y, lo más im­por­tan­te, me ha­ce fe­liz. —¿Qué les gus­ta ha­cer cuan­do es­tán jun­tos? —Te­ne­mos mu­chos gus­tos pa­re­ci­dos. Nos en­can­ta co­mer en lu­ga­res nue­vos, es­pe­cial­men­te pro­bar piz­zas y ham­bur­gue­sas; y pla­near a dón­de que­re­mos ir en nues­tro pró­xi­mo via­je, por men­cio­nar al­gu­nos ejem­plos. —En una fra­se, ¿có­mo de­fi­nen su re­la­ción? —Ca­da día so­mos más fe­li­ces, nos enamo­ra­mos más, nos com­ple­men­ta­mos más y nos apo­ya­mos el uno al otro pa­ra ser quie­nes so­mos. So­mos una

«Te­ne­mos mu­chos gus­tos pa­re­ci­dos. Nos en­can­ta co­mer en lu­ga­res nue­vos, es­pe­cial­men­te pro­bar piz­zas y ham­bur­gue­sas; y pla­near a dón­de que­re­mos ir en nues­tro pró­xi­mo via­je, por men­cio­nar al­gu­nos ejem­plos»

pa­re­ja muy uni­da y nos en­can­ta com­par­tir y dis­fru­tar mo­men­tos con nues­tros ami­gos y fa­mi­lia. —¿Qué lu­gar tie­ne la fa­mi­lia pa­ra am­bos? —La fa­mi­lia es el nú­cleo de to­do. Gra­cias a ellos so­mos per­so­nas con bue­nos va­lo­res. —¿Có­mo for­ta­le­cen su amor día con día? —Ha­cien­do pla­nes que nos man­ten­gan uni­dos siem­pre. Sean via­jes, sa­li­das, hob­bies, etc.. —¿Qué va­lo­res com­par­ten? —El res­pe­to, la ho­nes­ti­dad, la to­le­ran­cia, el com­pro­mi­so y el per­dón. —¿Quié­nes con­for­ma­ron el equi­po de pro­fe­sio­na­les que les ayu­da­ron en es­te gran día? —Cris­ti­na Ale­mán, de Event So­lu­tions fue la wed­ding plan­ner; Na­po­león De Ber­nard, de La Fe­te Pa­na­má fue el de­co­ra­dor de la re­cep­ción; Pi­lo Le­wis, de Rin­cón de Flo­res, fue la de­co­ra­do­ra de la igle­sia; Ru­bén Parra, de Ru­bén Parra Stu­dio, fue el fo­tó­gra­fo; Kai­toj Vo­loj, de Uto­pia Films, fue el del vi­deo; True­nos y Re­lám­pa­gos fue la dis­co­te­ca, Or­ques­ta Ca­fé, la or­ques­ta; Vs­weet los pos­tres; Bos­ka Mis­lov, de Even­tos Inol­vi­da­bles, el ca­ke de bo­da; Hair & Ma­keup by Luis Quin­te­ro y la mú­si­ca en la igle­sia Elec­tra Cas­ti­llo, del co­ro po­li­fó­ni­co de Pa­na­má. —¿A dón­de fue­ron en la lu­na de miel? —De no­vios siem­pre ha­blá­ba­mos de co­no­cer Aus­tra­lia y Nue­va Ze­lan­da y que me­jor oca­sión pa­ra ha­cer­lo que la lu­na de miel. Al trip le adi­cio­na­mos Bo­ra Bo­ra pa­ra fi­na­li­zar con al­go de re­lax; y fue lo me­jor de to­do. —De­bió ser es­pec­ta­cu­lar to­do. ¿Qué re­cuer­dan con más ca­ri­ño? —Cuan­do to­ma­mos el he­li­cóp­te­ro pa­ra ver los gla­cia­res en Nue­va Ze­lan­da. Es­ta­ba fue­ra de los pla­nes y fue una sor­pre­sa, muy emo­cio­nan­te e ines­pe­ra­da, que me dio mi es­po­so; aun­que me pu­se ner­vio­sa y du­dé mon­tar­me, pe­ro al fi­nal to­do sa­lió sú­per bien. —¿Quién pla­neó la lu­na de miel? Lo hi­ci­mos jun­tos. To­dos los fi­nes de se­ma­na nos sen­tá­ba­mos a ha­cer

re­search y a or­ga­ni­zar el iti­ne­ra­rio del via­je. —¿Pien­san te­ner hi­jos pron­to o pre­fie­ren es­pe­rar? —Que­re­mos dis­fru­tar en pa­re­ja es­ta nue­va eta­pa y más ade­lan­te for­mar una fa­mi­lia.

«Ca­da día so­mos más fe­li­ces, nos enamo­ra­mos más, nos com­ple­men­ta­mos más y nos apo­ya­mos el uno al otro pa­ra ser quie­nes so­mos»

Cris­ti­na se hi­zo car­go de los pre­pa­ra­ti­vos de la bo­da apo­ya­da por una ex­per­ta. La igle­sia lu­ció mo­der­na, ele­gan­te y con un cá­li­do am­bien­te, im­preg­na­do por la per­so­na­li­dad de la

aho­ra se­ño­ra de Villanueva.

Con mu­cha ilu­sión, los no­vios se unie­ron en ma­tri­mo­nio ci­vil el 22 de di­ciem­bre de 2016 en el sa­lón pre­si­den­cial del Club Unión y la bo­da ecle­siás­ti­ca fue rea­li­za­da en la Pa­rro­quia San Fran­cis­co de la Caleta, a la cual Cris­ti­na acu­de con su fa­mi­lia, por lo cual for­jó una bo­ni­ta amis­tad y con­se­je­ría con el Pa­dre Ma­nuel Vi­lla­real.

Al ser una pa­re­ja con es­ti­lo pro­pio, car­ga­da de anéc­do­tas vi­vi­das y com­par­ti­das, era de es­pe­rar que es­te par de ciu­da­da­nos del mun­do se en­con­tra­ran pa­ra se­guir dis­fru­tan­do la vi­da y co­men­zar a for­mar una fa­mi­lia.

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