GIAN VA­RE­LA

GE­NE­RA­CIÓN Z

Like Magazine - - Cover Story -

Ha rea­li­za­do gi­ras in­ter­na­cio­na­les du­ran­te 6 años con DJs de la ta­lla de Ste­ve Ao­ki, Avic­ci, Paul Van Dyk, Di­mi­tri Ve­gas y Da­vid Guet­ta dan­do a co­no­cer su ta­len­to co­mo DJ y pro­duc­tor mu­si­cal.

Su ca­rre­ra ini­ció cuan­do te­nía 11 años, siem­pre ro­dea­do del mun­do del en­tre­te­ni­mien­to. Po­co a po­co fue apren­dien­do a co­no­cer lo que era un DJ y un pro­duc­tor mu­si­cal y fue en ese mo­men­to cuan­do de­ci­dió de­di­car­se al mun­do de la mú­si­ca.

Sus ini­cios fue­ron to­can­do en las fies­tas de sus ami­gos, en la es­cue­la y fies­tas pri­va­das.

Lue­go a los 16 años abrió el con­cier­to a Ties­to aquí en Pa­na­má, uno de los DJs más re­co­no­ci­dos en el mun­do, pre­sen­ta­do co­mo un ar­tis­ta de elec­tró­ni­ca.

¿Có­mo ju­ga­bas de niño?

Ju­ga­ba mu­chí­si­mo con Le­gos, me en­can­ta­ba ar­mar­los y crear ciu­da­des. A mis pa­dres siem­pre les gus­tó que yo ju­ga­ra con es­tos blo­que­ci­tos por­que eran un ejer­ci­cio a la crea­ti­vi­dad y po­días ar­mar lo que tu que­rías, a pe­sar de que en la ca­ja vi­nie­ran las ins­truc­cio­nes.

Des­de aquel en­ton­ces ya ini­cia­ba es­to de “no tie­nes que se­guir las ins­truc­cio­nes si te pue­des in­ven­tar al­go más cool”. Me en­can­ta­ba ju­gar fút­bol y fút­bol ame­ri­cano, las es­con­di­das, la­drón y po­li­cías.

En el en­torno la­bo­ral ¿cuál es tu prio­ri­dad, ex­pec­ta­ti­vas y am­bien­te ideal?

Yo ten­go mi en­torno la­bo­ral per­fec­to, me ma­ne­jo en lo que me gus­ta. Tra­ba­jo en en­tre­te­ni­mien­to y na­da más que eso.

Lo que más me gus­ta de mi en­torno es el ma­ne­jo del tiem­po, yo con­tro­lo to­dos mis tiem­pos. Ten­go días la­bo­ra­les que son lar­guí­si­mos, y ten­go otros más tran­qui­los.

¿Có­mo de­fi­nes a una per­so­na exi­to­sa?

Una per­so­na exi­to­sa es al­guien fe­liz. Pa­ra mi el éxi­to no se mi­de en el di­ne­ro o qué has he­cho en tu vi­da. La opi­nión de los de­más no im­por­ta más que la opi­nión que tú ten­gas so­bre ti mis­mo.

¿Cuál fue el avan­ce tec­no­ló­gi­co que mar­có tu épo­ca?

La lap­top Mac, por­que cuan­do sa­lió, la pro­duc­ción mu­si­cal cam­bió. El he­cho de te­ner una compu­tado­ra que tu­vie­se la su­fi­cien­te fuer­za pa­ra ha­cer to­da la pro­duc­ción en un so­lo lu­gar y so­nar co­mo un pro­fe­sio­nal era lo má­xi­mo.

¿Qué pers­pec­ti­va tie­nes so­bre las de­más ge­ne­ra­cio­nes?

Las ge­ne­ra­cio­nes an­te­rio­res a la mia, pen­san­do en mis pa­pás y mis pri­mos ma­yo­res, sien­to que pre­fie­ren a ve­ces es­tar en es­ta­bi­li­dad. En un tra­ba­jo de 8:00pm5:00pm, con una vi­da más mo­nó­to­na, que no sig­ni­fi­ca que es­té mal, pe­ro ca­da uno es­co­ge lo que quie­re. Tal ves mi ge­ne­ra­ción es más caó­ti­ca, que­re­mos via­jar, ex­plo­rar, ha­cer­lo to­do, cam­biar el mun­do, cam­biar­nos a no­so­tros mis­mos; so­mos más agi­ta­dos y “lo­qui­tos”.

¿Des­de cuándo re­cuer­das que el te­ma de “Ge­ne­ra­cio­nes” em­pe­zó a ser co­men­ta­do tan­to en los ám­bi­tos la­bo­ral, pre­fe­ren­cias, con­su­mo, es­ti­lo de vi­da?

No creo que una ge­ne­ra­ción sea me­jor que la otra, pe­ro eso vie­ne de pen­sar en que na­die es me­jor que na­die. Es­ta dis­cu­sión de ge­ne­ra­cio­nes ini­ció ha­ce co­mo tres años, cuan­do las com­pa­ñías de mer­ca­deo y crea­ti­vi­dad no en­ten­dían el com­por­ta­mien­to de las ge­ne­ra­cio­nes más jó­ve­nes, ellos pen­sa­ban que te­nían to­do en­ten­di­do, pe­ro al fi­nal no era así. Es el clá­si­co ejem­plo de una fa­mi­lia con unos pa­dres sú­per con­ser­va­do­res y un hi­jo lo­co, que que­ría sa­lir a ex­plo­rar y ha­cer co­sas.

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