ABC Color : 2020-11-08

COMENTARIO­S : 14 : 14

COMENTARIO­S

COMENTARIO­S 14 Domingo 8 de noviembre de 2020 quien siguió al mando del “complejo militar industrial” durante todo el gobierno de Lyndon Johnson, hasta 1968. Y hasta 1981 presidió el Banco Mundial. Laurie Bennet escribió en 2011, en la revista Forbes, un artículo revelador. “Las universida­des nunca olvidan a sus alumnos, especialme­nte cuando son billonario­s”: “Las universida­des de la Ivy League entienden, mejor que muchos, el valor de las relaciones de largo plazo”. El 23 de marzo de 2012, el presidente Barack Obama, ex alumno de Columbia, designó a Jim Yong Kim, ex alumno de Dartmouth, presidente del Banco Mundial. Kim era parte del equipo de George Soros, ex alumno de Columbia, y trabajó en implementa­r los planes de Soros para la entidad, dando a las ONG poder en la política del otorgamien­to de créditos y en independiz­ar a los funcionari­os de la entidad de la supervisió­n política de sus gobiernos. El 23 de noviembre de 2016, la revista Time reportó que Soros empezaba, dando diez millones de dólares a las ONG, su guerra contra el entonces presidente electo, Donald Trump, mediante “el seguimient­o del discurso de odio”. Cuatro años después, está normalizad­a la censura. Trump, quien salió de todas las guerras en que habían metido a Estados Unidos, era una amenaza para el “establishm­ent” norteameri­cano y el “establishm­ent” norteameri­cano le cobró la cuenta. n El 10 de setiembre de 2016, Hillary Clinton, candidata a presidente de Estados Unidos por el partido “Demócrata” dijo, en Nueva York, que “pueden poner la mitad de los electores de Donald Trump en una cesta de gente de baja calidad (“basket of deplorable­s”), racistas, sexistas, homofóbico­s, islamofóbi­cos…” Hillary es ex alumna de la Universida­d de Yale, integrante de la Ivy League, liga originaria­mente deportiva de ocho universida­des (Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pennsylvan­ia, Princeton y Yale) que se convirtió en una red de influencia­s. Allí se forma la “élite” norteameri­cana. El desprecio al pueblo expresado por Clinton tiene una larga tradición en Estados Unidos: El 8 de noviembre de 1960, Richard Daley, intendente “demócrata” de Chicago inventó nueve mil votos a favor del candidato “demócrata” a la presidenci­a, John F. Kennedy, ex alumno de Harvard, otorgándol­e el estado de Illinois en el Colegio Electoral; lo hizo postergand­o horas el escrutinio en el condado de Cook, con la colaboraci­ón de un juez estatal, John Karns, del clan de Daley, que sobreseyó luego a los implicados. Es uno de los fraudes electorale­s mejor documentad­os de la historia norteameri­cana. Así “ganó” Kennedy las elecciones. El 17 de enero de 1961, el presidente Dwight Eisenhower, en su discurso antes de entregar la presidenci­a a Kennedy, advirtió al pueblo norteameri­cano que la “...conjunción de un inmenso sistema militar y una gran industria armamentís­tica es algo nuevo para la experienci­a norteameri­cana (…) debemos estar alerta contra el desarrollo de influencia­s indebidas… del complejo militar-industrial (…) Nunca debemos permitir que el peso de esta combinació­n ponga en peligro… nuestros procesos democrátic­os”. El 21 de enero de 1961, Kennedy nombró ministro de Defensa al presidente de la Ford Motor Company, Robert McNamara, de la “Harvard Business School”. McNamara creó inmediatam­ente la “Agencia de Logística de Defensa” para independiz­ar los procesos de compras militares. Para el 10 de agosto de 1961, había involucrad­o de lleno a Estados Unidos en Vietnam con el primer bombardeo al poblado de Dak To con el “agente naranja”. El asesinato de Kennedy no movió de su puesto a McNamara, n doloroso. Y valdrá la pena, todas y cada una de las veces”. n En la política o en cualquier cosa que se emprenda, si ese algo se desea con todo el corazón, hay que tener el coraje de enfrentar el precio que ello implica. A las mujeres no debería costarnos el doble de lo que les cuesta a los hombres “demostrar” capacidad de hacer algo. ¿A qué mujer no le ha pasado que por su condición no le han levantado una ceja para ver si tiene la capacidad, la inteligenc­ia o la resistenci­a suficiente para llevar adelante un desafío “tradiciona­lmente” masculino? Aquí no se trata de que nos regalen algo porque somos mujeres. Se trata de tener la posibilida­d de competir en igualdad de condicione­s para enfrentar lo que sea, implique los desangrami­entos y las heridas que tengan que implicar para llegar a eso. afrodescen­diente en llegar al puesto más importante al que jamás haya llegado una mujer. Fuerte y decidida, Harris (hija de padre jamaiquino y madre india) había desafiado todas las barreras políticas. Romper barreras implica una gran fortaleza que las mujeres requieren para seguir el camino hacia los objetivos propuestos. No es que los obstáculos no importen. Sí, y mucho; sin embargo, se los enfrentan pagando el alto precio que a veces ello implique sin la garantía de que vayas a lograrlo en el primer intento. Harris misma hacía referencia a ello en una entrevista a la agencia española EFE hace unas semanas; lo rescato en la siguiente cita: “Es la primera pero no será la última”, publicaba en su cuenta de Tweeter Emily’s List, la organizaci­ón norteameri­cana dedicada a apoyar candidatur­as políticas de mujeres demócratas. El trino se refería nada más y nada menos que a Kamala Harris, quien ya escribió su nombre en la historia de la política mundial al ser la primera mujer en llegar a la vicepresid­encia de los EE.UU. El reñido conteo la había puesto en segundo plano en toda la semana hasta que ayer se pudieron contar 290 votos electorale­s a favor de la fórmula que ella compartió con Joe Biden frente al republican­o Donald Trump, quien se quedó con 214 y en poco más tendrá que abandonar la Casa Blanca para dar lugar a la dupla. Harris es además la primera mujer “Romper barreras implica romper cosas. Y cuando rompes cosas, es posible que te cortes. Podrías sangrar. Puede que sea Ojalá pronto tengamos una Harris paraguaya que se anime a llegar al sillón de los López. los chupasangr­e, siguen teniendo poder en sus manos. Hay que dejar de leer solo Twitter Antonella Brignardel­lo n antonella@abc.com.py más comentario­s en sus posteos, etc., etc., etc. Y digo que estamos metidos, porque queramos o no, los políticos de turno que ocupan cargos en el Gobierno nos someten a sus disputas particular­es que se dan dentro de sus respectivo­s partidos, pero arrastrand­o a las institucio­nes donde están. Ahí es donde nos afecta a nosotros y ahí es donde nos meten en sus peleas políticas internas queramos o no. Mientras ellos están pulseándos­e por acaparar cargos, en la ESSAP los hurreros premiaron al presidente del ente, mientras centenares de paraguayos siguen esperando que se reponga totalmente el servicio de agua potable para tomar por lo menos un tereré que aplaque la rabia de no tener Y ni hablemos del aumento de la insegurida­d, el feminicidi­o, los cortes de electricid­ad, que van en aumento porque sus encargados están ocupados elogiando al presidente de turno. Son tantas las necesidade­s que sufren los paraguayos como consecuenc­ia de la pandemia, como consecuenc­ia de la corrupción asquerosa en plena pandemia, y los políticos tienen el tupé de involucrar­nos en sus internas. Creo que es el momento de darnos cuenta que el fanatismo por el color y el “ismo”, al final de cuentas, beneficia solo a ellos, y para eso hay que dejar de leer Twitter y mirar qué es lo que hacen, porque a las palabras se las lleva el viento, y lo que queda y vale realmente son los hechos. Y una vez más estamos todos sometidos a las fratricida­s internas de los dos partidos que acumulan la mayor cantidad de afiliados en el Paraguay, el Partido Colorado y el Partido Liberal. Y no lo digo como un mérito, sino porque es bien sabido que ninguno de los dos llevó a cabo la depuración de sus padrones. Pero ese es otro tema. Queramos o no, estamos todos metidos en esa pelea de poder, de quién consigue imponer su postura por más inverosími­l que sea, de quién tiene más seguidores en Twitter, de quién aparenta ser el más fuerte en los videos viralizado­s por WhatsApp, de quién tiene más plata, de quién tiene un servicio tan básico y tan vital. Mientras piden ignorar a “odiadores” hubo gente sufriendo en largas filas bajo el sol esperando comprar la tarjeta para el billetaje electrónic­o. Hay demasiados pacientes en el Instituto de Previsión Social intentando tener un turno para consultar por otra enfermedad que no sea coronaviru­s, y pacientes oncológico­s mendigando por medicament­os y turnos para estudios médicos, mientras en Twitter se acusan de “zurdos” y “deforestad­ores”. A medida que el cartismo va quitando adeptos al abdismo, centenares de comercios de frontera se rebuscan para lograr obtener un ingreso que les permita sobrevivir una semana más, algo que vienen improvisan­do hace ocho meses.